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Creada en 1917 para oponerse a la educación laica consagrada en el artículo tercero de la Constitución, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) es una de las organizaciones más antiguas de la ultraderecha mexicana.


Tradicionalmente, dicha Unión, a la que se considera hoy en día uno de los membretes del Yunque, ha estado vinculada a la jerarquía católica, ha simpatizado con el Partido Acción Nacional (PAN) y ha hecho causa común con otros grupos conservadores y filopanistas como Provida y la Asociación Nacional Cívica Femenina.

Otro grupo cercano a la UNPF es la Confederación Nacional de Escuelas Particulares, presidida por Manuel Velasco Arzac, hermano del yunquista Guillermo Velasco Arzac, también dirigente de grupos de la extrema derecha.

La UNPF se benefició con los proyectos seudofilantrópicos de Marta Sahagún y ahora recibe, igual que otros grupos confesionales, el respaldo del gobierno encabezado por Calderón.

Sin embargo, a lo largo del siglo XX, la UNPF entró frecuentemente en conflicto con los gobiernos nacidos de la Revolución Mexicana, pues se opuso violentamente a todo proyecto oficial que buscara ampliar los espacios de libertad en detrimento de la hegemonía del clero católico.

Pudor y fanatismo

En las primeras décadas del siglo XX, la Unión se opuso encarnizadamente a todos los intentos del gobierno y de grupos progresistas por impulsar la educación sexual e incluso la educación mixta, de niños y niñas.

Al mismo tiempo ha defendido la impartición de la educación religiosa en las escuelas. Apoyó las dos guerras cristeras (la más conocida, de 1926 a 1929, y la llamada “segunda cristiada”, que tuvo lugar durante el sexenio de Lázaro Cárdenas).

En ese conflicto, los fanáticos mutilaban y asesinaban a maestras y maestros rurales que impartían dichas enseñanzas.

En la década de 1970, la Unión fue una de las principales organizaciones que se opusieron a los contenidos de los libros de texto gratuitos, que incluían rudimentos de educación sexual.

Mantuvieron la misma actitud mojigata durante la década de 1980 y 1990, en la época de Juan Pablo II, uno de los pontífices más sexofóbicos, rechazando todo proyecto de prevención de enfermedades sexuales y embarazos no deseados basado en el uso del preservativo y de los anticonceptivos.

Asimismo, participaron en campañas de censura contra exposiciones y espectáculos que consideraban “inmorales” (es decir, eróticos) o “irreverentes” hacia las ideas de la jerarquía católica.

En 1997, la UNPF se sumó al proyecto de Lorenzo Servitje para censurar los contenidos de los medios de comunicación, con el eufemismo de “A favor de lo Mejor” (en los medios).

Al igual que otras organizaciones derechistas, la UNPF ha recibido recursos de la ultraderecha estadunidense, por medio del Instituto Republicano Internacional, que en 1995 apoyó actividades de ese y de otros grupos, como Cecisol, el Centro Cívico de Solidaridad, creado por el extinto empresario José Barroso Chávez.

Todos los presidentes de la UNPF, desde 1917 hasta 2009, han sido personajes con militancia en el PAN, en grupos confesionales o en organizaciones ultraderechistas como el Yunque.

Por ejemplo, de 1925 a 1929, la UNPF estuvo presidida por Edelmiro Traslosheros, también dirigente de los Caballeros de Colón; de 1929 a 1931, por Jorge Núñez Prida, quien también fomentó las influencias confesionales entre los boy scouts; de 1933 a 1935, por Toribio Esquivel Obregón, militante católico y exministro de Victoriano Huerta; de 1960 a 1964, por el también militante católico Ramón Sánchez Medal; de 1976 a 1978, por el yunquista César Nava Miranda, padre del actual presidente nacional del PAN; de 1992 a 1997, por el panista Francisco González Garza, cercano al empresario Lorenzo Servitje, y de 2001 a 2009, por Guillermo Bustamante Manilla, personaje con larga trayectoria en la derecha católica.

Sólo hasta 2009 una mujer llegó a la presidencia de ese grupo, la licenciada Consuelo Mendoza García, madre de siete hijos, católica practicante, fiel a las enseñanzas del Vaticano.

Aunque nació en el Distrito Federal, presidió la Unión de Padres de Familia en Jalisco, donde en 2004 fomentó la creación de “brigadas” de jóvenes para oponerse a la anticoncepción de emergencia (Reforma, 1 de febrero de 2004).

Bajo el liderazgo de Consuelo Mendoza, la UNPF se ha sumado a otros grupos conservadores, como Provida y Red Familia, para penalizar el aborto y para negarles derechos a los homosexuales.

Al frente de la UNPF, Mendoza ha secundado propaganda oficialista del gobierno federal, como la pretendida campaña contra la obesidad, que busca crear la imagen de que vivimos en un país próspero, donde la abundancia de recursos crea problemas.

Con Fox y con Calderón

La UNPF fue uno de los grupos conservadores que rápidamente se beneficiaron de la afinidad ideológica y de intereses con los gobiernos panistas.

Durante el sexenio pasado, colaboraron con la cuestionada Marta Sahagún en el proyecto de las llamadas “Guías de Padres”, que comenzaron a difundirse en febrero de 2003, “con todo el respaldo del gobierno en turno y sus instituciones para poder lanzarlo como un megaproyecto destinado supuestamente para ayudar a los padres de familia en su tarea como educadores…” (según la investigación realizada por Iris Vázquez Hernández como tesis de licenciatura en sociología, por la Universidad Nacional Autónoma de México, en junio de 2008).

En esas Guías se incorporaron, aunque no en su forma más abierta y radical, ideas conservadoras sobre la sexualidad y la familia.

Con ese tipo de proyectos y asociaciones, Sahagún pretendía fortalecer su protagonismo, mientras que la Iglesia Católica y los grupos conservadores buscaban tener medios para inculcar sus ideas en el “ámbito de la educación pública, para homogenizar el pensamiento de padres y madres de familia”.

También ha sido visible la afinidad de la UNPF con el gobierno militarista, católico y reeleccionista de Felipe Calderón, quien, cabe recordar, en enero de 2009 participó en la inauguración del Encuentro Mundial de las Familias, auspiciado por la jerarquía católica y por grupos conservadores como la Unión.

El 21 de noviembre de 2009, en su 92 Congreso Nacional, los directivos de la UNPF estuvieron acompañados por un representante del secretario de Educación, Alonso Lujambio, que fue Rita Ganem Alarcón, y por otro del arzobispo Norberto Rivera, el sacerdote Cipriano Sánchez.

Ganem Alarcón es secretaria técnica del Consejo Nacional de Participación Social en la Educación; Cipriano Sánchez funge como encargado de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de México.

Identificándose plenamente con las líneas del gobierno actual, de ataque a los sindicatos y a la educación pública, el 8 de abril de 2009, el entonces presidente de la UNPF, Guillermo Bustamante Manilla, ofreció su apoyo a Lujambio Irazábal al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), señalando a la vez que “el reto más importante que enfrenta el nuevo secretario de la SEP es su sindicato y su ala radical, la CNTE”.

Bustamante Manilla envió una carta de felicitación al nuevo titular de la SEP, y otra a la exsecretaria Josefina Vázquez Mota, por su labor al frente de esa dependencia, y pidió que Lujambio “permanezca en el cargo el mayor tiempo posible”.

Luego de ocupar la presidencia de la UNPF, Bustamante Manilla ha encabezado la organización “Vida”, que ha promovido la penalización del aborto en 16 estados de la república (“Grupo Vida, legado de Abascal contra el aborto”, www.milenio.com, 27 de febrero de 2010).

Bustamante Manilla ha reconocido haber realizado el cabildeo con legisladores estatales para establecer las reformas antiabortistas.

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

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