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Tras haberse legalizado los matrimonios entre personas del mismo sexo y permitirse la adopción de menores en la capital de la República, miembros de la comunidad lésbico-gay en el noreste de México festejan lo que para ellos significa una victoria en materia civil, aunque existen sectores entre la población que se opone a que los juzgados celebren este tipo de uniones y que estas parejas eduquen niños

Salir del clóset, como coloquialmente se le dice a reconocer cierta inclinación hacia alguien del mismo género, se convirtió para Juan Suárez en una de las decisiones más importantes de su vida y quizás en la más controvertida.

El joven de robusta voz, pero de movimientos finos, relató que cuando tenía 21 años de edad se atrevió a contarle a su madre sobre su creciente homosexualidad. La noticia para ella, recuerda, fue aplastante.

Paulatinamente se lo dijo al resto de sus familiares, algunos de los cuales lo rechazaron y otros le brindaron su completo apoyo, incluida su progenitora.

Juan asegura que con ello se quitó un peso de encima y desde entonces no le interesa lo que piense la gente, ha llevado su vida como le da la gana.

Como cualquier mexicano, este comerciante del ramo manufacturero exigió tener todos los derechos y libertades: a elegir

religión, doctrina ideológica, política y el sexo de su preferencia, aunque esto le implique el rechazo de algunos sectores de la sociedad.

Es por ello que a principios de marzo, cuando entraron en vigor las reformas al artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal -que después de Coahuila se convirtió en la segunda entidad mexicana en la que se legalizan los matrimonios entre las personas del mismo sexo-, Juan no pudo esconder su absoluta alegría, aún cuando no le ha pasado por la mente llegar al altar.

“No me ha dado la curiosidad de casarme ni me ha nacido ese sentimiento. Tal vez más adelante pueda que suceda, por lo pronto a las personas ‘gay‘ que están utilizando el matrimonio, felicidades por ellos y ojalá que sea lo que andaban buscando.

“Cualquier persona tiene los mismos derechos y las mismas garantías que todos los individuos de elegir su preferencia sexual, tanto en la Constitución Mexicana como en las garantías individuales”, comentó.

En el ojo del huracán

El jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, sorprendió a la opinión pública cuando apadrinó los primeros casamientos legales de hombres con hombres y mujeres con mujeres en el antiguo Palacio del Ayuntamiento, lo que en algunos sectores de la sociedad fue mal visto.

En medio de la controversia que esto generó, el diputado federal priista Cristian Vargas arremetió contra la comunidad ‘lésbicogay‘ cuando declaró que los homosexuales podían hacer de su vida un “papalote”, pero que no debían adoptar niños porque son “potenciales pederastas”.

Señaló que las personas homosexuales “tienen la tendencia a violar a los niños y a no cuidarlos”.


Las reacciones no se hicieron esperar

y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (cdhdf) recibió varias quejas contra el asambleísta por el concepto de homofobia.

A esto le siguió que al menos 100 militantes de su partido (el pri) demandaron la expulsión del legislador en una misiva dirigida al Comité Ejecutivo Nacional de este instituto político, pero Vargas esgrimió que sus declaraciones están fundamentadas en estudios sobre las conductas de personas homosexuales y no en su propio criterio.

Lo cierto es que luego del revuelo que el tema ha originado, a poco más de un mes de efectuado el primer enlace nupcial de este tipo, la Consejería Jurídica de la Ciudad de México reporta ya 88 nuevos matrimonios, 50 de los cuales son de hombres y 38 de mujeres.


Voces antagónicas

Homero Fernández Gallo, reverendo de la Primera Iglesia Bautista de Reynosa, fue tajante al respecto. Indicó que la Biblia censura la homosexualidad y la cataloga como un “pecado” y una “inmoralidad”.

“Nosotros tenemos como norma de conducta la palabra de Dios. En ella nos basamos. Es un tema tan polémico que se ha desatado en estos días respecto a los homosexuales, de darles ciertos privilegios y no nos hemos quedado callados.

“La Biblia no se equivoca. En la primera carta que el apóstol Pablo escribe a los Corintios en el capítulo 6, verso 9 dice: ‘no sabes que los injustos no heredarán el reino de Dios, no herréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones’. Esto me da a entender que (las bodas gay) están reprobadas definitivamente”, especificó.

El ministro por el Instituto Bíblico de Río Grande, situado en Edinburg, Texas, criticó la homosexualidad y el lesbianismo porque, asegura, se contrapone a las leyes divinas.

“¿Qué es lo que pienso? Pienso que es algo incorrecto, algo que está contra la naturaleza. Cuando Dios hizo al hombre hizo a la mujer, cuando Dios instituyó el matrimonio fue entre un hombre y una mujer”, insistió Fernández Gallo.


Se defienden

Sin embargo, para personas como Adán Medina, las leyes de convivencia no sólo representan un reconocimiento para su grupo sexual sino la posibilidad de tener certeza jurídica.

“Se me hace una manera muy correcta de darnos igualdad a todos los mexicanos porque eso antes era algo tabú en el país y las personas que querían casarse tenían que ir a otros lados. Lamentablemente nos han enseñado el mundo heterosexual, pero no que hay homosexualidad y lesbianismo”, arguyó el joven de delgado aspecto.

Adán afirma que comenzó a manifestar precozmente su homosexualidad.

“Yo me di cuenta cuando estaba en el kínder, fue cuando comencé a sentir cosas diferentes en mi persona y en mi crecimiento, realmente supe lo que quería y lo que me gustaba. Tengo a mi familia que me quiere mucho así como soy, a mis amigos ‘del ambiente’ y que no son ‘del ambiente’.

“Se lo conté a mi mamá primero y al principio no lo tomó bien, pero conforme fueron transcurriendo los meses y los años lo aceptó definitivamente, al igual que mis hermanos y mis abuelos. Esto no es gripa sino algo con lo que naces”, aseguró.

El también empleado de una tienda de teléfonos celulares habló sobre la probabilidad de sellar una relación con otro hombre mediante un acta matrimonial.

“Tal vez más adelante sí lo haga, ¿por qué no? Si encuentro una persona ideal que llene todos los aspectos de mi vida. Sí me da gusto saber que este trámite ya se puede hacer sin esconderse.

“Esperemos que pronto sea algo permitido por la ley en toda la República para poder ser todos iguales, porque cuando eres niño nada más te enseñan a que eres hombre o mujer, pero no te enseñan que hay mujer con mujer y hombre con hombre”, juzgó Adán, quien es originario de Monterrey.


Descomposición social

Tamaulipas aún es un Estado conservador pero, a pesar de ello, el tema de los matrimonios ‘lésbicogays’ ha comenzado a despertar la curiosidad en los jóvenes, principalmente de las ciudades importantes, donde las relaciones entre personas del mismo sexo son cada vez más evidentes en los lugares públicos.

Recientemente óscar Medina, excandidato a diputado federal por el extinto Partido Social Demócrata (psd), ha estado abogando para que el Congreso Estatal aborde la problemática de las bodas gay; de lo contrario, amenazó con revelar una lista de funcionarios de gobierno “que no han querido salir del clóset”, según vertió en algunos medios de Ciudad Victoria.

Medina reveló que existen al menos 15 parejas en Tamaulipas que ya están esperando puedan celebrarse matrimonios de hombres con hombres y mujeres con mujeres durante un tiempo no lejano.

Lo real es que a las los registros civiles de la entidad ya han ido hombres a preguntar que necesitan para contraer nupcias, lo mismo que mujeres que sostienen una relación sentimental.

Así lo reveló Dulce María Nava Castañeda, titular de la Segunda Oficialía en Reynosa.

“Es un tema de mucha controversia que se ha presentado a raíz de que se están dando contratos matrimoniales de convivencia mutua. Aquí en Reynosa se nos han dado dos casos que lo han venido a preguntar abiertamente, pero se les manifestó que aquí no se han legalizado esta clase de bodas”, relató.

La funcionaria añadió que en Tamaulipas todavía están arraigadas las raíces y tradiciones morales.

“Son temas que nos llaman la atención porque el matrimonio como lo dice muy claro la ley es la unión y convivencia de un hombre con una mujer. Realmente no nos hemos imaginado casando a parejas de este tipo.

“No depende de nosotros. Quizás pudiéramos opinar porque, con todo respeto, sí nos resultaría incómodo para nosotros quienes realizamos el acto matrimonial”, evaluó.

No obstante, Nava Castañeda dijo que el papel que acredita la unión ampara los bienes que los contrayentes posean.


“No adopción entre gays”

Para Marco Antonio Lejarza, presidente de la Asociación Nacional de Padres de Familia (anpf), una de las varias que existen en el país, la legalización de bodas homosexuales y la autorización a que puedan adoptar niños es un grave tropiezo como sociedad.

“De ninguna manera es conveniente que un niño se eduque con dos mujeres o dos hombres que sean esposos. Vísperas de esta enmienda al Código Civil nosotros no veíamos como posibilidad que las parejas homosexuales y lesbianas pudieran adoptar hijos, pero el gobierno capitalino ya lo tenía planeado, eso fue en el último momento, lo cual a todos nos sorprendió, al país entero.

“Yo muestro respeto hacia quienes toman determinaciones por no parejas mixtas, pero sí tenemos descontento de que haya adopciones que en lugar de beneficiar a las criaturas les va a originar un perjuicio. Si en los matrimonios comunes hay un elevado grado de complejidad para educar un hijo, cuanto más en relaciones donde estará ausente una de las figuras, ya sea la paterna o materna”, expresó.

Por su lado, Homero Fernández Gallo advirtió que las consecuencias sociales en la niñez y juventud mexicana tras haberse legitimado las bodas con consortes del mismo sexo pueden ser desastrosas.

“Los efectos son terribles. Al permitirse que las parejas de homosexuales no solamente se casen sino que también adopten hijos habrá un impacto social muy fuerte en los niños. En el caso particular cuando éstos estén en la escuela y por alguna razón se den cuenta de que tienen dos papás o dos mamás sus compañeros no los van a dejar en paz. Esto es de sentido común, si la sociedad y la Biblia no lo aprueba yo tampoco podría decir que lo aprobaría”, adujo el entrevistado.

En ese contexto el presidente de la anpf coincidió con el legislador federal Cristian Vargas, de que los hogares de homosexuales representan una amenaza para los niños apadrinados o incluso, derivados de sus relaciones anteriores.

“Nosotros deseamos fervientemente que se dé marcha atrás en lo que respecta a las adopciones, porque la anpf tomó una decisión errónea a nuestro parecer y al parecer de todo el país.

“Como padres de familia debemos darle una formación apropiada a nuestros hijos y explicarles lo que está sucediendo.

“Sabemos que muchas personas en el país tienen ciertas tendencias y respetamos su postura, pero sí estamos en discordancia total con que las parejas homosexuales adopten”, alertó Lejarza, quien es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma del Estado de México.

Adán, quien es un homosexual declarado, también consideró que no es sano tener hijos en casa cuando los cónyuges son hombres o mujeres.

“Eso a mí no me parece del todo porque, ¿cómo vas a educar a un niño o una niña siendo lesbiana o siendo una pareja gay? A mí no se me hace algo bueno desde el punto de vista psicológico.

“Pienso que un niño siempre debe crecer con una figura paterna y no con dos figuras paternas o dos maternas. Los niños siempre piensan mi mamá y mi papá, no mi papá y mi papá. No se me hace factible ni correcto la adopción entre matrimonios de tipo homosexual”, aceptó.


La otra cara de la moneda

No obstante, Juan Suárez, uno de los miembros de la comunidad gay en Reynosa, aseguró que las personas de su género no representan ningún riesgo para los hijos adoptivos. El comerciante calificó los comentarios del diputado priista como retrógradas

“No sé qué fue lo que lo motivó a decir eso, tal vez por una experiencia muy traumática en su infancia. Lo que sí te puedo mencionar es que sí es posible tener un niño en casa, siempre y cuando cuenten con ayuda emocional y que se les pueda dar un buen consejo para llevar las cosas a buen puerto y el niño no se confunda. Necesitamos que todo mundo se quite esos tabúes de la mente y que le llamemos a las cosas por su nombre”, sugirió.

Manifestó que pese a no tener planes de adoptar, sí buscará procrear un hijo biológico.

“Yo quiero tener un niño de la manera tradicional, con una mujer, no teniendo acto sexual sino mediante la inseminación artificial en laboratorio. Conozco a dos damas a las que desde muy pequeño les comenté que tenía una inclinación hacia las personas de mi mismo sexo. Después de platicar muchas veces ellas se ofrecieron a apoyarme a procrear un hijo de la manera artificial.

“Una adopción no lo creo, porque no sé si algún día llegue a estar en pareja con alguien, no sé si me llegue a casar. Las personas (homosexuales) que desean la adopción, adelante, están en todo su derecho”, dijo.

Juan indicó que en una relación entre personas del mismo sexo es difícil definir quién es el que manda y quién se queda al cuidado de las labores del hogar.

“Yo creo que hay una igualdad de derechos y de obligaciones. La diferencia está en quién es el que aporta más en una relación tanto económicamente, como emocionalmente. Para mí existe la igualdad y no digo quién o no ordena. Lo que sí puedo comentar es que yo soy de las personas que piensan en que quien lleva los pantalones también puede lavar los pantalones.

“Muchos no entienden que no solamente se busca el sexo en tu pareja gay sino un apoyo moral, un apoyo sentimental. Para mí es complementar la vida de otra persona como cualquier ser humano. En lo particular no concibo la idea de infidelidad ni estar con varios individuos en la misma cama, porque se me hace algo muy grotesco y muy fuera de lo normal”, consideró Juan, quien en algunas ocasiones ha tenido que enfrentarse al repudio social.

Destacó que de su vida homosexual lo que más le gusta es su autonomía y que tiene claro quién es.

“Ejerzo mi voluntad, hago y deshago lo que yo quiero. No le pido permiso a nadie, soy una persona muy independiente. Desde que tomé esta decisión lo pensé, lo analicé, busqué pros y contras y puedo decir que soy totalmente gay, las féminas dejaron de llamarme la atención desde hace mucho tiempo y no concibo la idea tener algún contacto sexual con una mujer”, aclaró.


Las maletas al DF

Por lo pronto, Marco Antonio Lejarza explicó que hay novios de provincia que ya están haciendo su equipaje para irse a casar al Distrito Federal, porque allá han encontrado respaldo moral a su manera de pensar.

“Se desplazan a la Ciudad de México para hacer el papeleo apropiado para casarse bajo esta ley sobre matrimonios del mismo sexo, eso es algo notable”, precisó.

El presidente de la asociación de padres de familia subrayó que las adopciones entre matrimonios gay sólo aplican para las personas que radican en la capital.

Mientras tanto Juan y Adán, ambos miembros de la comunidad gay en Reynosa, aseguraron que nada, inclusive las leyes de Dios, los hará cambiar de opinión y no darán su brazo a torcer en su deseo de sentirse femeninos.

Lo cierto es que el polémico tema de las leyes de convivencia y la adopción entre matrimonios de homosexuales y de lesbianas sigue dando de qué hablar, al mismo tiempo que este fenómeno (del sexo no reconocido) alcanza a casi todas las esferas en este país. Diariamente alguien se apresura a salir del clóset.

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