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En México existe más de 1 millón de familias homoparentales, es decir, encabezadas por parejas del mismo sexo. Dicen: “Existimos y exigimos ser reconocidas”. Las modificaciones al Código Civil del Distrito Federal garantizan sus derechos al matrimonio y de crianza. Contrario a lo que se piensa, más de 40 estudios comprueban que los hijos de familias homoparentales tienen las mismas posibilidades de desarrollo que los hijos de familias “convencionales”. Sin embargo, el gobierno de Felipe Calderón defiende un modelo único de familia. Para los involucrados, el panismo “alienta la homofobia y la violencia social”


Gala se dibujó en un submarino amarillo. La acompañan John, Paul, George y Ringo. Ella dijo: “Yo falto”. Trazó su cara en una ventana redonda. Juntos viajan hacia Pepperland. Con motivo de su quinto cumpleaños, Ema y Janice pintaron el sumergible en una lona. La desdoblan y Gala se da cuenta. Su firma está ausente. Escribe su nombre al revés; como en espejo: alaG. Gala no deja de cantar el estribillo de la canción: “We all live in yellow submarine”. Se recuesta para iluminar al cuarteto. Se disculpa porque Ringo se ha quedado sin color. Quizás lo único fuera de lo común es que Gala, a sus cinco años, sea fanática de Los Beatles. Sus dos madres, Ema y Janice, contrajeron matrimonio el 11 de marzo. Las acompañaba Gala. Las tres iban vestidas de blanco.

Ema y Janice fundaron en 2008 el Círculo de Familias Diversas. En México se calcula que existen entre 250 mil y hasta 1 millón de familias homoparentales. Ema describe a la suya como una familia donde la diversidad está vista como algo muy natural. Por eso, no hubo necesidad de explicarle a Gala por qué su situación puede parecer diferente: “Creció entendiendo la diversidad. Conoce otras familias integradas de maneras muy diferentes. Su familia es una más”. Gala las presenta como sus dos madres. Vecinos, amigos y familiares las reconocen y aceptan.

Cuando Ema era más joven, no tenía un interés particular en ser madre. Lo que sí supo, cuando decidió serlo, es que se dedicaría enteramente. Ema y Janice decidieron organizar sus vidas para ser madres de tiempo completo: “Lo asumimos con mucho compromiso. Disfrutamos desde su primer paso hasta su primera palabra”.

Ema y Janice se casaron por el reconocimiento jurídico. Con la Ley de Sociedades de Convivencia, no recibían beneficios y obligaciones que estando casadas sí. Con el matrimonio, se reconocen legalmente derechos de crianza, custodia o patria potestad de Janice. Además se protegen derechos de pensión alimentaria, beneficios de herencia y de seguridad social de Gala.

Para Ema y Janice, se trata de ejercer su derecho a la igualdad. Se oponen a esa visión de que sólo se reconozca un único modelo de familia. Ema se lo explica porque la visión de grupos de derecha busca “intervenir en la vida privada”.

“Nuestras familias existen. Somos 1 millón que hemos sido invisibilizadas por la ley. No necesitamos el permiso de nadie para existir. Lo que necesitamos es la seguridad jurídica que este reconocimiento les dará a nuestros hijos”, subraya Ema.


El 4 de marzo entraron en vigor las reformas al artículo 146 del Código Civil, publicadas en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 29 de diciembre de 2009, que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo y, por ende, su derecho a la adopción. El 28 de enero, la Procuraduría General de la República (PGR) promovió la acción de inconstitucionalidad 2/2010 contra las modificaciones.

Entre sus argumentos, destaca el que el matrimonio sólo puede ser entre mujer y hombre, pues tiene como función el procrear. Sobre la adopción, asegura que el interés superior de la infancia puede ser afectada. Los detractores advierten que se expone a hijos biológicos o adoptados a confusiones sexuales, problemas sicológicos y a una crianza inadecuada.

El Observatorio de Familias y Políticas Públicas, integrado por 12 organizaciones civiles, sostiene que mantener una idea única de familia resulta “discriminatorio de la diversidad social, limita el alcance de las políticas públicas y mina el desarrollo de las familias como titulares de derechos”.

En su Posicionamiento en relación al recurso de inconstitucionalidad impulsado por la Procuraduría General de la República contra las reformas a los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, manifiesta que lo esencial en las familias son los vínculos y valores que se tejen en ellas: “El asunto central es que se brinde afecto, seguridad, protección y oportunidades de crecimiento sano a todos sus integrantes”.

Según el artículo cuarto constitucional, “la ley protegerá la organización y el desarrollo de la familia”. La disposición además contiene que los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral: “Los ascendientes, tutores y custodios tienen el deber de preservar estos derechos. El Estado proveerá lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la niñez y el ejercicio pleno de sus derechos, y otorgará facilidades a los particulares para que coadyuven al cumplimiento de los derechos de la niñez”.


Adopción, tema espinoso

El sistema de adopción en el Distrito Federal no fue objeto de ninguna reforma. Quienes deseen adoptar tienen que cumplir con los requisitos en idénticos términos legales que antes de la reforma al artículo 146 del Código Civil. Ello significa que se puede adoptar a uno o más menores siempre que el adoptante sea mayor de 25 años y sea 17 años mayor que el adoptado. Acredite tener medios para proveer su subsistencia, educación y cuidado, y se acredite que es benéfica para la persona que trata de adoptarse, atendiendo al interés superior de la misma.

De esta manera pueden adoptar personas solteras o casadas sin que intervenga su preferencia sexual. La respuesta de la jefatura de gobierno a la acción de inconstitucionalidad 2/2010, promovida por la Procuraduría General de la República, expone que “para el caso de que se impusiera algún requisito vinculado con la preferencia sexual del adoptante, ello sería discriminatorio e iría en contra del artículo primero constitucional”.

La PGR argumenta que la adopción por matrimonios de personas del mismo sexo atenta contra el interés superior del menor. Se teme, dice, que “no encuentre el ambiente más propicio y adecuado para su desarrollo, generando con ello al adoptado una situación de desigualdad o discriminación respecto de otros adoptados por matrimonios conformados por un hombre y una mujer”.

Parte, señala el gobierno del Distrito Federal, de la falsa premisa de que, en un matrimonio entre heterosexuales, los menores nunca sufren maltrato ni discriminación. Por el contrario, “al incorporarlo a una familia, le dará la protección propia de esa institución”.

La Asociación de Psicología Americana reconoce al menos 43 estudios sobre las familias homoparentales. Según lo declara la jefatura de gobierno, no hay uno solo que muestre alguna desventaja de los hijos de familias homoparentales: “Personas homosexuales han estado criando niños por muchos años y continuarán haciéndolo en el futuro. La cuestión es si esos niños serán criados por padres que tengan derechos, beneficios y protección derivados del matrimonio”.

Lolkin Castañeda Badillo, representante de la red Sociedad Unida por el Derecho al Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo, destaca que con la propuesta de adopción se garantiza el derecho del menor a vivir en familia. Señala que a falta de argumentos jurídicos que pudieran retrasar la discusión, enfocan la mirada en el tema de la adopción, pues es un asunto muy sensible a las imposiciones morales: “Nuestras familias ya existen. El énfasis no está en quiénes son los padres, como en que el Estado no reconoce sus derechos”.


Estudios desmienten a PGR y PRI

El 15 de marzo, cuando se inició el segundo periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el coordinador de la fracción priista, Israel Betanzos, aseguró que se haría todo lo posible para introducir candados que impidan la adopción entre parejas del mismo sexo.

En conferencia de prensa, manifestó que se pretende “no afectar a menores de edad”. Dijo que no obstante la mayoría de los integrantes del PRI local apoyan los matrimonios entre homosexuales, “prácticamente todos están en contra de que se les haya otorgado el derecho a adoptar”. Según transcendió, las iniciativas de modificación al Código Civil serán presentadas por el diputado Emiliano Aguilar, uno de los opositores a las uniones gay.

David Razur, diputado perredista, acusó a Aguilar de haber colocado en las curules volantes con imágenes de tres personas homosexuales y la leyenda: “¿Te gustaría que tus hijos terminaran así?” Pese a lo que piensa el PRI del Distrito Federal, diversos estudios comprueban que los niños que crecen en familias homoparentales tienen las mismas posibilidades de desarrollo que los niños con padres heterosexuales.

El gobierno del Distrito Federal (GDF) indica que más de 25 años de investigación han documentado que no existe una relación entre la orientación sexual de los padres y cualquier medida de ajuste emocional, sicosocial y de conducta.

La Asociación Americana de Pediatría (AAP) reconoció en febrero de 2002 que, según un considerable volumen de estudios profesionales, los niños con padres homosexuales tienen las mismas ventajas y expectativas de salud, ajuste y desarrollo que aquellos con padres heterosexuales.

El estudio Paternidad compartida o adopción por padres del mismo sexo, realizado por el Comité de Aspectos Psicosociales de la Salud Infantil y Familiar de la AAP, asegura que la relación entre padres e hijos debe ser reconocida. Negarlo, advierte, impide que los niños gocen de seguridad sicológica y legal.

La AAP considera importante que exista un mandato amplio a nivel nacional que guíe a las cortes para proveer la protección necesaria a los niños a través de la adopción. Ello garantizará, señala el reporte, que la custodia del padre no biológico sea efectiva en caso de que el padre biológico muera o sufra alguna discapacidad.

Además se reconocerían derechos y obligaciones del padre no biológico si la pareja se separase. Equipara que así como el tener una relación con ambos padres es positivo en el divorcio entre parejas heterosexuales, lo es también para las familias formadas por parejas homosexuales. De esta manera, agrega, se establece la obligación de la manutención del niño.

Respecto de otras ventajas, la AAP enumera que los niños sean beneficiarios de la seguridad social de la que gozan sus padres y que los padres tengan facultades para decidir en asuntos de salud y educación. La asociación sugiere a los pediatras abogar por iniciativas que apoyen la legalización de la paternidad de padres del mismo sexo.

La investigación Adopción y homoparentalidad en España, elaborada también por el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla y financiada por la Oficina del Defensor del Menor de Madrid, escogió una muestra de 28 familias homoparentales con hijos de entre tres y 16 años de edad, 21 encabezadas por madres lesbianas y siete, por padres homosexuales. Además recogió los testimonios de 16 jóvenes adultos, de entre 17 y 31 años de edad, que han vivido con familias homoparentales.

María del Mar González, autora del estudio, refiere que evaluaciones del ajuste sicológico de los hijos de familias homoparentales demuestran que en el tema de competencia académica alcanzan 2.4 de un total de tres puntos; en competencia social, 43.9 de 50; en autoestima, 3.2 de cuatro; en ajuste emocional y de comportamiento, 13.2 de 15, y en satisfacción con amistades, 4.9 de cinco.

Al responder lo que recordaban del ambiente en casa, “Mag”, de 19 años, contestó: “Como todas las familias discutimos a veces, pero lo normal”. “N”, de 31 años, dijo: “Pues ante todo había respeto, orden y buenos valores”. “Vi”, de 22 años, recordó que tuvo una vida completamente normal, las necesidades básicas cubiertas y la oportunidad de aprender, crecer y ser autosuficiente.

En relación con el tema de la adopción, un padre entrevistado contestó que fue deseada y muy meditada: “Me pareció más natural. Cuando asumí mi orientación, no quería estar con una chica para ser padre y viendo tantos como hay por ahí. A mí me hacía más ilusión tenerlo así. Ser padre tiene que ser una opción libre, es educar, llevarle al colegio, limpiarle los mocos”.

El punto que identifica González como potencialmente débil en las familias homoparentales es el ligado a la integración de la identidad homosexual de padres o madres. Como ejemplo, cita el que los hijos biológicos de uniones anteriores perciban cuando sus padres o madres no han aceptado abiertamente su homosexualidad.

Otra debilidad, define la sicóloga, son las posibles reacciones homófobas de su entorno. Al respecto, el 64 por ciento de las familias entrevistadas ha advertido a niños sobre las posibles reacciones negativas, mientras que el 19 por ciento ha enseñado, como estrategias contra la homofobia, el ignorarla o discutirla.

Mientras, como puntos fuertes reconoce el aprendizaje de roles de género igualitarios, pues se trata de relaciones de pareja muy equitativas en las que se comparten tareas domésticas, crianza y decisiones. Según el estudio, las familias recibieron 0.48 puntos en la toma de decisiones, 0.94 en el cuidado de los hijos y 1.53 en las tareas domésticas, donde cero era reparto igualitario y cuatro, reparto diferenciado.

Un tema más a favor de las familias homoparentales es la educación para la tolerancia; poco más del 92 por ciento de los cuestionados respondió que su valor educativo más importante era el respeto a los demás. Así como la educación para vivir la sexualidad libremente.

Coincide un estudio realizado por la Universidad del País Vasco y la Universidad de Sevilla, con la asesoría de la Universidad de Cambridge. Los sicólogos involucrados entrevistaron a más de 200 familias con hijos entre los tres y los 10 años.

Los resultados indicaron que las familias homoparentales alcanzaron una puntuación más alta en la calidad del contexto familiar para la promoción del desarrollo infantil: “En estos hogares –describe Alfredo Oliva, maestro de sicología evolutiva de la Universidad de Sevilla–, encontramos ambientes muy estimulantes, estilos parentales de crianza muy adecuados y escasa conflictividad marital; en fin, todo lo que un niño necesita pare crecer sano y feliz”.

Coincide la sexóloga Paulina Millán Álvarez, directora de investigación del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex). En entrevista con Contralínea, sostiene que “la felicidad y bienestar del niño dependen más de la capacidad del padre para comunicarse con él y darle amor, que de su orientación sexual”.

Expone que el que la opinión pública no acepte la adopción entre parejas del mismo sexo “tiene que ver con la idea imperante de que un niño puede ser violentado por parejas del mismo sexo o adquieran la preferencia sexual de sus padres”. Sin embargo, la AAP refiere que estudios realizados a 300 preadolescentes criados por madres lesbianas revelan que no es diferente su preferencia sexual con su sexo biológico.

“La habilidad para ser padre –expresa Millán Álvarez– la da más el deseo de serlo que la orientación sexual. Para muchos hijos, eso es irrelevante”. La investigadora ejemplifica que niños con madres lesbianas pueden estar más preocupados porque sus madres no puedan casarse que por el hecho de que sean pareja. En un foro al que asistió la investigadora, uno de ellos mencionó que, por ese motivo, su familia parecía menos familia que otras.

“Hay más de 400 mil niños abandonados en México. Si les pregunta qué prefieren, si vivir en las calles o en un hogar con amor, van a elegir lo segundo”, expone la investigadora.

“Constitución no contempla un único modelo de familia”

En respuesta a la acción de inconstitucionalidad 2/2010, promovida por la PGR, el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, respondió que la reforma al artículo 146 del Código Civil se enmarca en un ambiente de libertades y expansión de los derechos, pues amplía el concepto de familia.

La jefatura de gobierno asume que esa noción no es estable, pues cambia a medida que la sociedad avanza. Describe que, con la creciente equiparación social de la mujer y la cultura de la libre elección individual, se dan las condiciones para un clima donde la igualdad, la libertad y la tolerancia han sustituido como valores familiares a la sumisión, autoridad y dependencia.

La diversidad familiar –clasifica el Observatorio de Familias y Políticas Públicas– se divide en: familias unipersonales, parejas sin hijos, parejas con hijos, madres sin cónyuge, parejas del mismo sexo o parejas unidas en segundas nupcias. Se puede diferenciar la familia según el grado de parentesco entre sus miembros: la nuclear o elemental, compuesta por padre, madre, con o sin hijos biológicos o adoptados; la extensa o consanguínea; la monoparental; la familia reconstituida, y las familias provenientes de un divorcio.

Observa que no existe un concepto de familia ni un modelo ideal de familia en el artículo cuarto constitucional, precepto que es empleado por la PGR para defender su acción de inconstitucionalidad: “Los conceptos empleados en la Constitución son atemporales y quedan sujetos al momento de la aplicación. El concepto de familia no es unívoco y se va ajustando a la realidad social reinante”.

Sugiere que al no existir constitucionalmente un concepto de familia, será la organización y desarrollo de todas ellas las que deberán ser protegidas por el legislador ordinario.

Puesto que existen diferentes tipos de familia y no hay legislación (estatal, federal o internacional) que prevea que el matrimonio únicamente deba celebrarse entre personas de sexo distinto, la jefatura del gobierno capitalino concluye: “Contrario a lo que asevera el promovente, de ninguna manera la reproducción puede ser considerada como el principal objetivo del matrimonio, pues la familia no se constituye sólo a partir del matrimonio”.

Temor a lo desconocido, raíz de la homofobia

Encuestas realizadas por el Imesex sobre la homofobia arrojan que, para los entrevistados, no representa un problema que haya personas homosexuales, pero si se trata de un familiar, sí.

La clave, dice Paulina Millán Álvarez, directora de investigación del Imesex, para erradicar la homofobia es la educación. Explica que el rechazo a lo diferente está relacionado con el miedo a lo desconocido, y la confirmación de la propia identidad, es decir, se fortalece la propia, rechazando otra.

Al respecto, en las encuestas, los entrevistados encontraron inimaginable sentirse atraídos por alguien del mismo sexo: “Se preguntan qué pasaría conmigo, sienten que se les acabaría el mundo”. En opinión de la especialista, falta una campaña que impulse la diversidad en general, porque “crear un ambiente de respeto nos conviene a todos”.

Que el gobierno le tenga miedo a las diferencias, apunta, es porque está apegado a valores tradicionales y mezcla su visión personal con su función como servidor público.

La también responsable de la capacitación que recibieron jueces civiles sobre la entrada en vigor de las reformas cuenta que los magistrados decían no estar de acuerdo con la ley, pero sí ser responsables de cumplirla.

Aunque el concepto de familia cambia conforme al contexto social, Millán señala que el país va muy atrasado, pues los “cambios sociales van 20 kilómetros adelante que los cambios legales”.

Describe que en el tema de la sexualidad, mientras existe mucha información, el cambio de actitud de la sociedad es muy lento: “Hay una apertura aparente hacia la diversidad, pero cuando se inmiscuye con un modelo tradicional, como la familia, hay reticencia a avanzar porque además es un tema del que no se hablaba. En general hay temor a lo desconocido, pero en el futuro ello se va ver muy lejano”.

Gobierno federal alienta la homofobia

Lolkin Castañeda Badillo, representante de la red Sociedad Unida por el Derecho al Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo, señala que el gobierno de Felipe Calderón defiende un único modelo de familia. “El resto –dice– no existimos. Nos ven a través de una aguja”. En su opinión, el gobierno federal reproduce la homofobia y la ignorancia, y promueve la violencia social para detener el avance legal de las modificaciones: “Cuestionar quién tiene derecho a qué, desde una lógica supremacista, estimula una lógica de exterminio”.

La lucha que comenzó en 1978 tenía dos demandas: derechos en equidad y el freno a las racias o detenciones arbitrarias contra lesbianas y homosexuales. Treinta y un años después, la red conformada por 400 organizaciones impulsó el matrimonio entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal, “bajo la lógica de que nuestra lucha es una lucha de derechos. Queremos gozar de los mismos derechos y que se nos trate con dignidad”.

La defensa del matrimonio, explica, tiene que ver con la armonización de leyes, basada en el artículo primero constitucional que prohíbe toda forma de discriminación. Las reformas reconocen el matrimonio como una figura del derecho familiar.

Aclara que tienen solidez; no están improvisadas y resisten cualquier intento de controversia: “Amplía el derecho y el reconocimiento a los nuevos modelos familiares; sustenta el cambio de ‘el matrimonio es entre un hombre y una mujer’ a ‘es entre dos personas’, y promueve políticas públicas que reconocen las nuevas realidades”.

Sin embargo, apunta, ponen la moral por encima de la ley. Se olvida, lamenta, que el artículo cuarto constitucional garantiza que todos son iguales ante la ley. “Cuando no quieren oír, no importa que tengas argumentos. Es como hablar con una pared. Cuando logras este compromiso para que te miren con respeto e igualdad, entonces puedes abrir todas las puertas y puedes defender por qué eso es lo justo”.

Si está fuera una democracia plural, enuncia, cualquiera podría plantear su problema y se instrumentaría una política pública para resolverlo en todo el país. La activista advierte que reconocer la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo es reconocer el derecho de filiación, de seguridad social y de herencia.

Sociedad Unida por el Derecho al Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo dirigió una carta a Felipe Calderón para solicitarle una audiencia pública a fin de que fije su postura respecto del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Como segunda petición, exigen la instrumentación de un programa de derechos para el sector Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual (LGBT), y un tercer punto es ratificar el 17 de mayo como el Día Nacional de Lucha contra la Homofobia. Desde 2008, el Ejecutivo no ha respondido el exhorto enviado por la LXI Legislatura para declarar esa fecha. Así como para recordarle los compromisos que adquirió en el marco de la decimoséptima Conferencia Internacional contra el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)-Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). “Se trata –apunta– de una serie de puntos en los que él ha sido omiso y demandamos que se haga responsable”.

Sólo el Distrito Federal ha legislado en la materia. Sin que haya un avance en el tema en otras entidades, parejas podrán casarse en la capital. Ello, prevé Castañeda, va a servir para que, al regresar a sus estados, soliciten la validez de sus matrimonios y esas peticiones podrían generar cambios legislativos.

En caso de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminara la inconstitucionalidad de las reformas, anticipa la activista, el movimiento refutará la decisión. En tanto, impulsará una campaña de difusión para informar a la población sobre las nuevas modificaciones al Código Civil, pues “no es un tema exclusivo de la comunidad LGBT. Se trata de compartir la información con todos para comenzar esta transformación entre pares”.

No desestima la posibilidad de que la Corte acepte el proceso de controversia. Sin embargo, menciona, está tan clara la solidez jurídica de la reforma que “quedará claro que es un tema constitucional, de derechos humanos, de justicia social y de reconocimiento de la diversidad que no lo van a poder echar abajo”.

“El reconocernos abona a toda la sociedad. Ayuda a combatir esta violencia originada por el temor y la ignorancia. Yo he oído que la sociedad no está preparada. Yo digo que sí y es un tema responsabilidad de todos”, reflexiona Castañeda.

Prejuicios sociales contra familias homoparentales, según la Universidad de Sevilla

1. Gays y lesbianas son personas insanas, inestables, incapaces de formar familias y carentes de habilidades parentales

2. Las familias viven aisladas, en guetos y sin redes sociales de apoyo

3. Los niños que crecen con homosexuales no hacen una vida normal

4. Los niños muestran un desarrollo sicológico alterado por carecer de los necesarios referentes masculino y femenino

5. Los niños van a tener muchos problemas porque sufrirán rechazo social

6. Los niños van a acabar siendo homosexuales también

7. En ese “ambiente”, los niños pueden sufrir abusos sexuales



FUENTE: CONTRALÍNEA 177 / 11 DE ABRIL DE 2010

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