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Contralínea reconstruye en esta entrega el curso del dinero mediante un mapa financiero en el que se engloban las principales cuentas bancarias nacionales y extranjeras, su cruzamiento entre ellas y las empresas off shore, los propietarios de éstas y los operadores y prestanombres del exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid. Asimismo, revela los resultados de la investigación que realizó la DEA del curso del dinero en Nueva York y los paraísos fiscales y la información que ocultaron autoridades mexicanas sobre el curso del efectivo a sus homólogas estadunidenses


José Réyez / Cuarta y última parte

Sujeto a proceso de extradición a Estados Unidos por lavado de dinero y luego de más de ocho años de prisión por diversos delitos de los que fue exonerado en México, el exgobernador de Quintana Roo fue rastreado por agentes de la agencia antidrogas estadunidense (DEA, por sus siglas en inglés) hasta el último rincón del planeta donde mantenía, con el uso de prestanombres, grandes sumas de dólares producto del tráfico de drogas. Gran parte de la información valiosa que buscó la agencia antidrogas estadunidense se mantuvo en los archivos judiciales donde fue procesado Mario Villanueva, y que la Procuraduría General de la República reservó enviar a la justicia estadunidense, la cual abrió proceso contra el exmandatario.


La Corte I del distrito sur de Nueva York juzga en ausencia a Mario Villanueva Madrid (preso en el Reclusorio Norte de la ciudad de México), a Luis Ernesto Villanueva Tenorio, prófugo de la justicia, y a Consuelo Márquez, una de las principales operadoras del exgobernador en Nueva York, bajo la acusación 5202 Cr.416 WRB de Conspiración para Lavado de Dinero. Mientras que el gran jurado los acusa de respaldo a la Conspiración.

Las investigaciones de la DEA datan de 1993 hasta mayo de 2001. Mario, Luis, Consuelo y otros acusados fueron señalados como quienes “se reunieron para conspirar, combinar y acordar juntos, la comisión de acciones ofensivas contra Estados Unidos y violar el Título 18 del Código de EU Sección 1956 (a)”.

La acusación señala a la organización de narcotráfico liderada por Alcides Ramón Magaña, brazo derecho de Amado Carrillo Fuentes, líder del cártel de Juárez, una de las organizaciones del narcotráfico más poderosas e influyentes en México. Su célula más importante en la década de 1990 fue el estado de Quintana Roo, responsable del embarque de cientos de toneladas de cocaína proveniente desde Colombia hacia Estados Unidos, de acuerdo con reportes de la DEA.


Para facilitar la transportación de embarques de múltiples toneladas de cocaína a través de Quintana Roo, los asociados de Alcides Ramón Magaña, señala la investigación, hicieron pagos a miembros del partido político en el poder (Partido Revolucionario Institucional), incluyendo Mario Villanueva Madrid, entonces gobernador de Quintana Roo, a cambio de protección y asistencia.

Específicamente, dice el informe de la DEA, Mario Villanueva recibió entre 100 mil y 500 mil dólares por cada cargamento que la organización de Amado Carrillo embarcó desde Quintana Roo. A cambio, les proporcionó asistencia y protección policiaca, así como recursos para la descarga, transporte, almacenamiento y protección a los embarques de cocaína. Los pagos en efectivo los hizo Alcides Ramón Magaña, el Metro. Para ello, Mario Villanueva abrió varias cuentas bancarias en el sur del estado de Nueva York junto con su hijo Luis Ernesto, para realizar operaciones de lavado de dinero.

La conspiración para cometer esa ofensa afectaba varios estados de Estados Unidos en materia de comercio exterior, en virtud de transacciones financieras que involucraban propiedades para recibir, custodiar y transferir a Estados Unidos dinero en efectivo que procedía de actividades ilegales con pleno conocimiento de esa ilegalidad. Las acciones financieras que los tres acusados llevaron a cabo fueron con la intención de disimular, disfrazar el origen ilícito, naturaleza, localización, fuente, propiedad y control de esos recursos.


Medios y métodos de la conspiración

Durante el curso de su complicidad con Alcides Ramón Magaña, los tres acusados recibieron pagos por proteger los embarques de cientos de toneladas de cocaína de Quintana Roo hacia Estados Unidos. Casi a fines de 1995, Mario Villanueva y su hijo comenzaron a depositar el dinero que recibieron del cártel de Juárez en cuentas de México, Suiza, Bahamas, Panamá, Estados Unidos y otros lugares. Muchas de esas cuentas se abrieron a nombre de corporaciones off shore, así como de terceras partes (no siempre identificadas).

Todas las cuentas eran en beneficio o utilizadas por Mario y Luis Ernesto Villanueva. Para evitar que esos fondos fueran rastreados y se localizara su origen ilícito, tuvieron la asistencia de Consuelo Márquez que,en su calidad de representante registrada de Serfin Securities y Lehman Brothers, coordinó el establecimiento de esas cuentas off shore.

En las semanas que siguieron a la desaparición de los Villanueva (fines de 1999), Consuelo Márquez siguió la instrucción de Mario Villanueva de liquidar algunas de sus cuentas en Lehman Brothers y transferirlas a terceros beneficiarios, y así ocultar la propiedad de sus jefes en esas cuentas. Esas terceras cuentas hacían parecer que ninguno de los Villanueva era el verdadero propietario.

Algunas cuentas estaban a nombre de Carlos Patiño, Brígida Patiño y Felipe Patiño, que Consuelo Márquez abrió utilizando información falsa de los beneficiarios. Abrió otra cuenta en Banamex, Inc, en Nueva York, a nombre de Lehman Brothers Private Clients Services, sin conocimiento de Lehman Brothers. Otra más, abierta en esa firma, a nombre de Bank One Investment Management and Trust Group, que utilizó Consuelo Márquez para depositar los recursos procedentes del narcotráfico como una cuenta temporal antes de transferir sus fondos a otras cuentas.

Como resultado de este esquema de lavado de dinero, Consuelo Márquez –por instrucciones de Mario y Luis– coordinó una serie de transferencias de millones de dólares procedentes de las operaciones del narcotráfico a través de Lehman Brothers, que se transferían a la tercera cuenta de Banamex. Así como las transferencias de la mayoría de estos fondos a Lehman Brothers que se depositaban por último a la cuenta de Felipe Patiño –que Consuelo abrió días después de la desaparición de Mario Villanueva–. Ese esquema de lavado llevó dinero también a una cuenta de Banamex en Nassau, Bahamas, y a una cuenta a nombre de Intercontinental Asset Management, en San Antonio, Texas.


Las cuentas claves y la conspiración

Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon manejaron el dinero de Mario Villanueva y de otros clientes como brokers (agentes de bolsa) de indistintos bancos extranjeros, lo cual les permitió llevar recursos a sus cuentas en común de dinero que operaban y transferir recursos a sus cuentas personales, todo sin que los verdaderos dueños del dinero se enteraran.

Así, en agosto de 1995, un inversionista abrió la cuenta en la que Sylvia Aubouchon actuó como broker con beneficiarios definidos como cuenta Investor-1 (Inversionista-1), el cual no fue cliente del Bank One Investment Management and Trust. En octubre de ese año, un inversionista abrió una cuenta como Investor-2 (Inversionista-2) en el Lehman One Bank Account de Nueva York, en la que Consuelo Márquez actuó como broker.

El Bank One Arizona fue una institución financiera asegurada federalmente que operaba y se organizó bajo las leyes de Arizona, su lugar principal de negocios. En noviembre de 2001, este banco emergió como Bank One Corporation, una corporación organizada que operaba bajo las leyes de Delaware con sede en Illinois.

La acusación señala que el Bank One Investiment Management and Trust Group fue una división de Bank One of Arizona que proveyó de recursos administrativos y servicios de inversión a clientes privados. En febrero de 2001, los negocios de este banco fueron transferidos al Bank One Trust Company, una corporación organizada y operada bajo las leyes del estado de Ohio, principal sede de trabajo. El Bank One Investiment Management and Trust Group tuvo oficinas en varias locaciones de Estados Unidos, incluyendo Tucson, Arizona.

Cómplice de Márquez no inculpada

Para la cuenta Investor-2, a través de 17 recursos, Sylvia Aubouchon –una cómplice de Márquez no inculpada en el caso Mario Villanueva que se acogió al programa de testigos protegidos de la justicia estadunidense– fue asistente del vicepresidente y oficial de servicios al cliente en el Bank One Investiment Management and Trust Group de Tucson, Arizona. Abouchon proporcionó asesoría administrativa y servicios de inversión a clientes de alto nivel mexicanos. Entre otras cosas, les propuso todo tipo de actos financieros y hacer transacciones materiales de las cuales la institución no siempre tenía responsabilidad financiera.

En este caso, la Lehman Brothers Inc, era una firma de seguridad organizada bajo las leyes de Delaware con oficinas en Nueva York. La empresa Lehman era una división de la Lehman Brothers que daba servicio de brokers a inversionistas de alta capacidad económica. Consuelo Márquez se empleaba como vicepresidenta del centro mundial financiero de Lehman en Nueva York, proveía de asesoría en inversiones a clientes que incluían a corporativos e individuos con capacidad de inversión y, por tanto, de ganancias, entre otras.

En septiembre de 1998 y hasta febrero de 2001, en el distrito sur de Nueva York, Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon y otros sabían que ilegalmente combinaron, conspiraron, confederaron y acordaron juntos cometer delitos contra Estados Unidos, reza la acusación contra Mario Villanueva que redactó la DEA.

Fue parte y objetivo de la conspiración de Consuelo Márquez ilegalmente diseñar un esquema de artificios para defraudar, que incluía un esquema para privar a otros del derecho de los servicios honestos y para obtener dinero y propiedades por medio de pretensiones falsas y fraudulentas, a través de representantes y prestanombres.

Para agosto de 1995, Sylvia Aubouchon ordena al Bank One Management and Truts abrir cuentas broker a nombre de Bank One Arizona NA y del Bank One Investment Management and Trust, incluyendo una cuenta que se usó en principio para retener los bienes de la cuenta de banco de Lehman One Bank Account en efectivo, cuyo propósito fue permitir a sus clientes, a través de Sylvia Aubouchon, servir de oficiales de confianza para acceder a la Lehman.

La conexión entre Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon se hizo a través de la Lehman Brothers Global Finance, de la que obtenía préstamos colaterales a un interés favorable en beneficio del Bank One Investment Management and Trust.

Sylvia operó para introducir un acuerdo que le permitiera al Bank One Investment Management and Trust disponer de préstamos vía el Lehman Brothers Global Finance; esto extendería a su cliente todo tipo de facilidades con o sin ella y las transferencias del exgobernador priista Mario Villanueva Madrid del Banco de Investor-1 a la cuenta en efectivo.

Del 8 de septiembre de 1998 al 21 de enero de 1999, Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon hicieron depósitos en la cuenta del Bank One Investment Management and Trust de cientos de miles de dólares en préstamos. Para asegurarlos, Sylvia Aubouchon depositó en garantía las cuentas de ciertos clientes del Bank One Investment Management and Trust, que serían depositadas en el Lehman Brothers Global Finance, sin el conocimiento de los clientes.

Aproximadamente, manejaron 1 millón 348 mil dólares en fondos de préstamo que fueron transferidos a la cuenta Inversor-1 de Lehman One Bank Account, para beneficio personal de Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon. También, 940 mil dólares en fondos que fueron transferidos más tarde a la cuenta Lehman Account Inversor-2, para beneficio de ambas.

Con respecto de esos fondos de préstamo, Consuelo Márquez invirtió en varias garantías que más tarde vendió con un beneficio para ella. Sylvia Aubouchon y Consuelo Márquez, posteriormente, llevaron esos beneficios más intereses y dividendos por 129 mil dólares y los retiraron de la cuenta Lehman Account Inversor-2, por una serie de transferencias electrónicas y las llevaron a una cuneta en el Norwest Bank a nombre de Sylvia Aubouchon (cuenta a la que denominaron “Abouchon Norwest Account”).

En cartas que autorizaban al Lehman las trasferencias que serían luego enrutadas hacia Minneapolis, Minnesota, hacia la cuenta de Lehman Account Inversor-2, Sylvia Aubouchon y Consuelo Márquez no revelaban el hecho de que los fondos electrónicos serían depositados en una cuenta bancaria a beneficio de ambas.

A través de una combinación de retiros electrónicos y de expedición cheques de caja liberados de la cuenta “Aubouchon Norwest Account”, Sylvia Aubouchon transfirió una parte de los beneficios a Consuelo Márquez. Ninguno de los clientes del Bank One Investment Management and Trust, cuyos fondos eran usados para asegurar estos préstamos, recibieron una porción de los beneficios que alcanzó la Lehman Account Inversor-2.

Esquema Fraudulento de préstamos

El 25 marzo de 1999, Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon abrieron una cuenta broker en Nueva York, a nombre de Sara Gutiérrez, denominada “Gutiérrez Lehman Account”, una cliente ficticia mexicana que utilizaron para beneficio personal de ambas. Del 30 de marzo al 6 julio de 1999, Consuelo Márquez contactó al Bank One Investment Management and Trust para obtener cientos de miles de dólares a través de la Lehman Brothers Global Finance. Para asegurarlos, Sylvia Aubouchon dio en garantía las cuentas de ciertos clientes del Bank One Investment Management and Trust, sin consentimiento de ninguno de ellos.

Con estas acciones, Sylvia Aubouchon obtuvo fondos de préstamos por 750 mil dólares que fueron transferidos a la cuenta “Gutiérrez Lehman Account” para beneficio de ella y de Consuelo Márquez. Una vez que esos fondos de préstamos fueron depositados en esa cuenta, Consuelo Márquez los invirtió en varias garantías y más tarde los vendió como un beneficio personal.

Luego esas ganancias, intereses y dividendos, por 264 mil 900 dólares, Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon los retiraron de la cuenta “Gutiérrez Lehman Account”, a través de transacciones electrónicas y cheques que se pagaron a Sylvia Aubouchon. Los beneficios de estos fondos se depositaban en dos cuentas: la Abouchon Norwest Account y otra en el Bank of America de Tucson, Arizona, a nombre de “Aubouchon BOA Account”.

En cartas que autorizaban a Lehman que Sylvia Aubouchon transmitía a Consuelo Márquez vía fax, Sylvia no revelaba que eran transferidas a sus propiedades. En enero de 2001 se cerró la cuenta “Gutiérrez Lehman Account” y Consuelo y Sylvia transfirieron 70 mil 476 dólares en efectivo y 534 mil 828 dólares en garantías para la cuenta de Aubouchon, en la cuenta de los clientes del Bank One Investment Management and Trust. Ninguno de los clientes recibió los beneficios de la cuenta Gutiérrez.


Actos encubiertos de las brokers

De acuerdo con el documento de la DEA, Consuelo Márquez, Sylvia Aubouchon y sus cómplices cometieron actos encubiertos en el distrito sur de Nueva York y sus alrededores, mediante transacciones bancarias con recursos de procedencia ilícita.

Transferencias realizadas por Consuelo Márquez y Sylvia Aubouchon, la mayoría desde Nueva York. Parte de los recursos pertenecían a Mario Villanueva Madrid, de acuerdo con la DEA, como se señala en la Tabla 1.

Consuelo Márquez diseñó un esquema para defraudar y abusar de sus clientes en beneficio propio. En total abrió 15 cuentas, como se señala en la Tabla 2.

En relación con la conspiración, se cometieron actos en el distrito sur de Nueva York y sus alrededores. En 1994, en Chetumal un cómplice no identificado entregó aproximadamente 500 mil dólares en narcóticos a Mario Villanueva. Cerca del 23 de septiembre de ese año, Mario Villanueva y su hijo abrieron una cuenta numerada en el Creditt Suisse.

Mario Luis y Consuelo deben responder por involucrarse en lavado de dinero y fraude electrónico, así como de toda propiedad rastreable, incluyendo una suma de dinero no menor a 30 millones de dólares en la que se agrega la propiedad involucrada.

Los delitos por los que el gran jurado de Estados Unidos acusa a Mario, Luis y Consuelo se cometieron a través de los datos contenidos en las cuentas bancarias: 83102650 a nombre de Carlos, Felipe y Brígida Patiño en el Lehman Brothers Inc, de Nueva York; la 100333/10033107, a nombre de Lehman Brothers Private Clients Services en Banamex, que se abrió en Islas Nassau, Bahamas; la ABH-952702, a nombre de Palace United LTD, en el International Asset Management Group LTD, en San Antonio, Texas; la HBA-952117, a nombre de Pentium Pacific Inc, en el Intercontinental Asset Management Group LTD, en San Antonio, Texas; la T-115850211, a nombre de Consuelo Márquez-Campbell en la Fideliti Investiment de Nueva York, y en la cuenta 114-474524 a nombre de Consuelo Márquez en el Chase Manhattan Bank de Nueva York.

FUENTE: CONTRALÍNEA 177 / 11 DE ABRIL DE 2010

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