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Faltan cinco años para que se cumplan el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, desde hoy ya se sabe que, en su totalidad, resultarán un fiasco. No sólo no se paliarán el hambre, la pobreza, la discriminación de género, el trabajo infantil, las enfermedades, la falta de educación básica, el desempleo, el cambio climático, sino que se profundizarán


Víctor M. Carriba / Prensa Latina

Organización de las Naciones Unidas, Nueva York. A cinco años del plazo fijado hace una década para alcanzar los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las nubes del fracaso avanzan inexorables y las estadísticas ensombrecen aún más el horizonte.

Los datos de un informe presentado a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas por el secretario general Ban Ki-Moon diluyen por sí solos los leves atisbos de avance introducidos en el texto dentro de un mar de números adversos.

La crudeza de la realidad aparece en una afirmación contenida en la parte introductoria del estudio: “Con cinco años por delante, hasta el vencimiento del plazo fijado en 2015, la posibilidad de no llegar a alcanzarlos (los ODM) por falta de compromiso es muy real”.

Y va más allá al considerar que un fiasco sería inaceptable en los sentidos moral y práctico, y multiplicaría los peligros de inestabilidad, violencia, epidemias, deterioro ambiental y crecimiento demográfico descontrolado.

Los fundamentos de esos augurios salen a la luz con los datos iniciales del informe, referido al primer objetivo trazado en 2000: erradicar la pobreza extrema y el hambre en el mundo.

En números fríos, la pobreza en su máxima expresión cayó de 1 mil 800 millones en 1990 a 1 mil 400 millones en 2005; pero al descontar a China, donde se registró la mayor parte de esa reducción, la realidad constata el surgimiento de 36 millones de nuevos pobres entre 1990 y 2005.

Sólo en África subsahariana, la cantidad de personas en esa situación, con ingresos de menos de 1 dólar por día, aumentó en 92 millones entre 1990 y 2005, indica el estudio presentado a la Asamblea General.

Al mismo tiempo, “el hambre aumenta y sigue siendo un problema mundial importante”: afecta hoy a 1 mil 20 millones de seres humanos, frente a 842 millones en 1990-1992 y 873 millones en 2004-2006.

Otras cifras al respecto: más de 2 mil millones sufren de carencia de micronutrientes, 129 millones de niños tienen un peso inferior al normal y 195 millones de menores de cinco años de edad tienen un crecimiento retrasado.

Una justificación en el informe: lo anterior se debe en buena parte a las consecuencias de un menor acceso a los alimentos debido al alza de precios y de las crisis financiera y económica que han reducido los ingresos y agravado el desempleo.

En cuanto al empleo pleno y decente, 215 millones de nuevas familias se incorporaron en 2009 a los 633 millones que en 2008 vivían con menos de 1.25 dólares por día.

“Será necesario crear más de 300 millones de puestos de trabajo durante los próximos cinco años para volver a los niveles de desempleo anteriores a la crisis” económica y financiera mundial, añade el documento.

Sin embargo, el índice de paro entre los jóvenes de entre 15 y 24 años subió más rápido que la tasa general en todo el mundo: llegó al 14 por ciento en 2009, equivalente a 1.9 puntos por encima de la registrada en 2008.

El informe de Ban Ki-Moon dedica un amplio espacio al objetivo referido a las mujeres, campo que refleja avances, pero todavía muy lejos de los propósitos trazados hace una década.


Por ejemplo, la proporción de escaños parlamentarios ocupados por mujeres creció en un 18 por ciento hasta enero de 2009, cuando la meta está fijada en 30 puntos.

Asimismo, la matrícula de niñas en las escuelas primarias todavía es inferior a la de los varones, y sólo 53 de los 171 países con estadísticas disponibles han alcanzado la igualdad entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, 14 más que en 1999.

En materia de trabajo, aún existen grandes diferencias entre hombres y mujeres con respecto de la tasa de participación, los niveles de empleo y las remuneraciones, al tiempo que las féminas hacen la mayor parte de la labor no retribuida.

Según el informe, casi las dos terceras partes de todas las mujeres empleadas en los países en desarrollo trabajan en negocios familiares o por cuenta propia, en general en empleos muy vulnerables, sin seguridad ni beneficios.

El documento casi da por descontado que el objetivo del milenio relativo a la salud no será alcanzado en muchos países subdesarrollados en sus diferentes aspectos.

En ese campo, entran la mortalidad infantil al nacer y en el primer año de vida, la mortalidad materna, el acceso a los servicios de salud, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana-síndrome de inmunodeficiencia adquirida y otros indicadores que serán muy difíciles de mejorar en los próximos cinco años.

Hambre, pobreza, mujeres, infancia, salud, educación, trabajo, cambio climático, es decir, desarrollo, incluido todo en ocho objetivos que no serán alcanzados en 2015.

Y tampoco más tarde sin el financiamiento de los países ricos, ni profundos cambios en el orden económico internacional que fortalezcan las capacidades individuales de los subdesarrollados.

El próximo análisis será realizado en septiembre venidero durante una cumbre convocada por Naciones Unidas en busca de vías que permitan avanzar hacia los ODM establecidos hace 10 años.

FUENTE: CONTRALÍNEA 176 / 4 DE ABRIL DE 2010

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