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Incumple la Semarnat en la protección de la vida silvestre. Falta de supervisión y vigilancia, detecta la Auditoría Superior de la Federación en la revisión a la Cuenta Pública 2008. Más del 81 por ciento del territorio destinado a las unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (Uma) se ubicó lejos de los ecosistemas de alta biodiversidad. La densidad poblacional de 10 especies protegidas por las Uma disminuyó entre 8 y 71 por ciento al año


La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no cumplió con su objetivo de formular, conducir, operar y evaluar la política nacional en materia de vida silvestre para lograr su conservación, protección y aprovechamiento sustentable, señala la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El Informe del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2008 concluye que la Semarnat no consolidó el Subsistema Nacional sobre la Vida Silvestre ni elaboró inventarios de especies y poblaciones prioritarias. Tampoco promovió el sistema de unidades de manejo para la conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre (Suma) a fin de generar alternativas de desarrollo rural sustentable mediante su diversificación.

Pese a que el objetivo de la Ley General de Vida Silvestre es conservar y aprovechar de forma sustentable la fauna, la flora y su hábitat bajo una perspectiva de máximo beneficio social, casi 22 millones 589 mil hectáreas de extensión territorial de las unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (Uma) se ubicaron lejos de las regiones con alta biodiversidad, es decir, poco más del 81 por ciento de su superficie total.

De 19 especies examinadas en las Uma, la ASF observó que la densidad poblacional de 10 especies disminuyó entre 8 y hasta 71 por ciento en 2006 y 2008. Anualmente, tres más perdieron 2.5 por ciento de su población cada año. El máximo órgano de control y fiscalización apunta que únicamente 36 de las más de 8 mil unidades, que se tenían autorizadas en 2008, fueron sujetas a una visita de supervisión de la Semarnat.

Frente a la falta de acciones, de 1994 a 2002 se extinguieron 41 especies de flora y fauna. De las más de 3 mil especies protegidas por las Uma, únicamente 367 estaban categorizadas como de riesgo por una norma oficial de la Semarnat. Además de las 936 bajas de ejemplares de flora y fauna enviadas a los Centros para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre (Civs) de la Semarnat, 331 ocurrieron por pérdida o defunción.


México, megadiversidad en riesgo

México se consideró un país megadiverso en 2008. Ocupó el quinto lugar entre los países con mayor número de ecosistemas y se ubicó entre los primeros siete lugares por su diversidad.

Hasta ese año, 108 mil 519 especies de flora y fauna habitaban el país. México concentra más del 9 por ciento de las especies vegetales y casi el 6 por ciento de la fauna silvestre del mundo. De esta manera, a nivel mundial tiene el segundo lugar en reptiles; el tercero en mamíferos; el quinto en plantas vasculares y anfibios, y el séptimo en aves.

Esta diversidad biológica, enuncia la ASF, se ubica en las comunidades rurales e indígenas, que poseen más del 80 por ciento de los ecosistemas con niveles óptimos de conservación.

Más de 679 millones de pesos fueron orientados a los programas Regulación del Aprovechamiento Sustentable de los Recursos Ambientales y Ecosistemas Naturales; y Recuperación y Repoblación de Especies en Peligro de Extinción, de la Semarnat; así como a los programas Inspección y Vigilancia a las Fuentes de Jurisdicción Federal y al Aprovechamiento de los Recurso Naturales; y Recuperación y Repoblación en Especies en Peligro de Extinción, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

En 1994, frente al deterioro de los recursos de flora y fauna silvestre, se emitió la Norma Oficial Mexicana NOM-059- ECOL-1994, que señaló las regulaciones para proteger, conservar y desarrollar a las especies amenazadas, raras o sujetas a protección especial. La norma fue derogada por la NOM-059-ECOL-2001, que excluyó la categoría de “rara” por considerar que no es un indicador de riesgo.


El órgano de fiscalización explica que el cambio de uso de suelo, la modificación a ecosistemas, la extracción ilícita, la deficiente planeación de los recursos naturales, la contaminación y la invasión de especies “condujeron a una pérdida irreversible de especies y al deterioro de los ecosistemas”.

De 1920 a 1990, México registró a 114 especies como extintas o probablemente extintas. Veintidós desaparecieron entre 1920 y 1930. Cincuenta años después, esa cantidad aumentó a 64 especies, y para 1990, 28 más se habían extinguido.

Según la revisión a la Cuenta Pública 2008, la Semarnat no elaboró una lista de especies y poblaciones prioritarias para la conservación; no obstante, lo prevé así la Ley General de la Vida Silvestre. El inventario sería publicado en Diario Oficial de la Federación, según estipula la ley.

El 27 de mayo de 2009, la Oficialía Mayor de la entidad respondió que “el listado de especies prioritarias no existe”, debido a que no había sido instalado el Consejo Técnico Consultivo Nacional para la Conservación y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre. Hasta el 16 de diciembre se publicó el acuerdo por el que se creó el consejo.

La Dirección General de Vida Silvestre tiene la función de integrar y mantener actualizado el inventario de especies y poblaciones silvestres. En su respuesta del 27 de mayo, indicó que para ese propósito utilizaba la información del Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Al verificarlo, la ASF constató que tampoco esa dependencia contaba con un inventario de especies de vida silvestre.

El informe de fiscalización menciona que la Semarnat no estableció metas sobre la operación de los Civs. Las cifras de ingreso de ejemplares registradas por los Civs fueron diferentes de los datos que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente reportó como encauzados a esos centros.

De los seis centros que operó la Semarnat en 2008, en dos no dispuso de información sobre sus acciones; en los cuatro restantes se contaron 936 bajas de ejemplares: 605 fueron liberados y canalizados, y 331 fueron defunciones.

El documento Capital natural de México, elaborado por la Conabio, advierte que “la extinción de especies puede manifestarse como un proceso natural, pero los efectos de los cambios antropogénicos preocupan ya que no es en sí la extinción de especies, sino el ritmo al que está ocurriendo”.

La ASF señala que las 368 especies registradas en peligro de extinción en 2002 están amenazadas porque su población ha disminuido drásticamente, poniendo en riesgo su viabilidad biológica. De 1994 a 2002, el número de especies en peligro aumentó 10 por ciento.

Entre 1994 y 2002 se registraron 41 especies probablemente extintas, que representaron el 1.6 por ciento de las 2 mil 583 especies en riesgo. De las cuatro especies de flora extintas en 2002, dos estaban categorizadas como en peligro en 1994 y dos no estaban clasificadas en alguna categoría de riesgo. De las 37 especies de fauna probablemente desaparecidas en 2002, 24 estaban catalogadas en peligro, cuatro en riesgo, dos amenazadas y siete no estaban clasificadas en alguna categoría de riesgo.

Veintiocho especies eran endémicas: 13 aves, ocho peces, 14 mamíferos y tres plantas. Al desaparecer del país, se extinguieron a nivel mundial. Según la ASF, algunas especies que están consideradas en peligro muestran tendencias de recuperación: como la totoaba, el berrendo, el borrego cimarrón, el pavo ocelado y el ajolote.


Uma excluye ecosistemas de alta biodiversidad

Para 2012, la Semarnat definió como meta incorporar más de 3 millones de hectáreas adicionales al Suma. Instrumentado para promover la conservación de la biodiversidad, el Suma está integrado por los predios en los que se realizan actividades de conservación y aprovechamiento sustentable.

Sin embargo, la Semarnat no realizó las evaluaciones al Suma como política de conservación y aprovechamiento sustentable de la vida silvestre: “No estableció metas y acciones orientadas a incrementar la superficie protegida en ecosistemas de alta biodiversidad, lo que limitó la evaluación del cumplimiento de la estrategia”.

El 17 de septiembre de 2009, la Dirección General de Vida Silvestre respondió a la ASF no haber realizado acciones para promover el Suma, toda vez que “no dispone de la capacidad operativa necesaria para ejecutar dicha función”.

El órgano de fiscalización considera que la falta de promoción para el establecimiento de las Uma limitó su diversificación. Mientras 7 mil 114 unidades de las 8 mil 648 existentes en 2008 se concentraron en el aprovechamiento extractivo de especies de vida silvestre (colecta, captura o caza), sólo siete se utilizaron para el manejo de especies en vida libre con uso no extractivo o de conservación. Además, en 570 Uma no fue posible identificar el tipo de aprovechamiento.

Para clasificar los ecosistemas de alta biodiversidad, la Conabio creó dos categorías: las Regiones Terrestres Prioritarias (RTP) y las Regiones Marina Prioritarias (RMP).

En 2008 se contaron 152 RTP que cubrieron el 26 por ciento del territorio. Únicamente 639 de las 8 mil 648 Uma se ubicaron dentro de las RTP, es decir, que poco más del 92 por ciento se localizó fuera de estas regiones. “La estrategia de protección de la vida silvestre –observa el órgano de fiscalización– se orientó hacia todos los ecosistemas sin considerar su nivel de biodiversidad”.

En el periodo 2005-2008, la superficie de las Uma fuera de las RTP creció casi 9 por ciento. Lo que significa que en esos tres años, el 90 por ciento de las Uma no se instaló en ecosistemas de alta biodiversidad.

La auditoría enuncia que, de 2005 a 2008, la estrategia que continúo la entidad responsable de fomentar la conservación de los recursos naturales no permitió aumentar la superficie en ecosistemas de alta biodiversidad para su protección.

Respecto de las Regiones Marítimas Prioritarias, en 2008 se localizaron en el país 70 que comprendieron casi 47 por ciento de la superficie oceánica. Sólo 19 se ubicaron en predios de propiedad federal; no obstante, considera la ASF, sí se orientaron hacia ecosistemas de alta biodiversidad, pues el 70 por ciento de las hectáreas de predios de propiedad federal se localizó en las RMP.

Uma, descuido y desaprovechamiento en especies

La ASF determinó que de 19 especies identificadas en las Uma, la densidad poblacional de 10 especies disminuyó 8 y hasta 71 por ciento entre 2006 y 2008. De tres más se redujo 2 por ciento al año.

La NOM-059-SEMARNAT-2001 incluye un listado de las especies en riesgo que requieren de acciones para propiciar su recuperación y conservación. Sin embargo, sólo 12 de las especies registradas en las Uma están catalogadas en la norma oficial. El 88 por ciento fue de especies protegidas no consideradas en riesgo.

Las 367 especies clasificadas en alguna categoría de riesgo, que la Secretaría de Medio Ambiente incluyó para su protección en los planes de las Uma, representaron el 14 por ciento de las más de 2 mil 500 especies listadas en la NOM-059-SEMARNAT-2001.

Únicamente 25 especies fueron mayormente aprovechadas en más de 1 mil 200 Uma: 11 se consideraron como amenazadas; ocho en protección especial, y seis en peligro de extinción. Más del 90 por ciento de las especies fue manejado por una y hasta 49 Uma.

La Profepa vigiló nueve unidades: cuatro no presentaron plan de manejo; seis no elaboraron informe de actividades; seis no contaron con la autorización sobre tasas de aprovechamiento, y una no estableció vigencia en el registro. Ninguna de esas irregularidades fue dictaminada por la Profepa.

Contralínea 174 / 21 de marzo de 2010

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