Autor:

Confecciones Mazara, maquiladora evidenciada de violar la Ley Federal del Trabajo y cometer actos de discriminación laboral –mediante un informe de la organización estadunidense Worker Rights Consortium–, es beneficiada con más de 4.5 millones de pesos provenientes del erario. Las aportaciones se entregaron a través de programas operados por la Secretaría de Economía y el Conacyt durante las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón


Érika Ramírez / Rubén Darío Betancourt, fotos / enviados

Tehuacán, Puebla. Emelia ha trabajado en casi todas las maquilas de esta ciudad y, dice, “siempre es lo mismo: ¡el trato es horrible!” Suelta una carcajada, se encoje de hombros y lleva sus dos manos a la boca, como quien acaba de decir algo indebido. Luego, trata de esconder el rostro entre sus compañeras.

Tiene 42 años de edad y 23 de ejercer el oficio de costurera. Se las sabe todas. Ha cosido mezclilla de todas las marcas, nacionales y extranjeras: Guess, Levi’s, Polo, Gap, Tommy, y ahora “las patito”.

Originaria del pueblo de Santa Isabel Tlanepantla, Puebla, Emelia “lucha” ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para obtener el pago de su liquidación, aguinaldo y prima vacacional. La cantidad que deberá saldar su antiguo patrón es de 1 mil 300 pesos, misma que podrían llegar a un “ajuste” en caso de “conciliar” ante las autoridades.

A cargo de sus padres de origen campesino –ella de 63 años y él de 70–, a Emelia le apremia el pago de sus últimos días de trabajo en la maquila. Tiene pocos días para cubrir el monto de los impuestos, antes de que le corten el agua o la administración municipal inicie con el cobro de multas por atraso. Quedó atrás la nostalgia de las fiestas navideñas “en las que no hubo dinero para comprar la cena del 25 (Navidad)”, platica.

En retahíla expone la vida al interior de esas empresas amuralladas que invaden esta ciudad poblana. Adentro “todo es estrés, gritos, acoso, maltratos, discriminación, casi un secuestro, pero es difícil salir de ahí porque es lo único que sabemos hacer”, dice mientras frota sus manos regordetas y maltratadas.

Cuando alguien deja una maquila, busca otra. No hay más opciones: el nivel de escolaridad de hombres y mujeres que ahí llegan no rebasa los estudios de primaria, son indígenas que hablan poco español, sus condiciones económicas son precarias.

En la mayoría de estas fábricas no existe la firma de un contrato laboral, sindicato, prestaciones económicas ni sociales. “Si se te ocurre comenzar a exigir tus derechos, te ponen en una lista negra que circula en todas las fábricas para que ya no te acepten en ninguna. Se acabó el trabajo”, dice encolerizada.

Hace apenas dos años, el Consorcio de los Derechos del Trabajador (WRC, por sus siglas en inglés) llevó a cabo una investigación en la planta Confecciones Mazara. Los resultados arrojaron que en esta fábrica se atenta contra los derechos laborales, de agrupación sindical, de salud y de seguridad ocupacional.

Sin embargo, Confecciones Mazara es una de las industrias que ha obtenido beneficios de la hacienda pública por 4 millones 561 mil 789 pesos, según revelan padrones de programas operados en las administraciones de Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada.

Los hallazgos

Dominada por unos cuantos consorcios, la manufactura de exportaciones en Tehuacán es “propiedad de algunas familias mexicanas que son parte de la elite local, y una prominente familia de fabricantes de prendas de vestir de Los Ángeles”, explica el documento Tehuacán: del calzón de manta a los blue jeans, elaborado por Martín Amaru Barrios Hernández y Rodrigo Santiago Hernández, integrantes de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán.

Entre estos grandes consorcios ?expone el informe elaborado de manera conjunta con la Red de Solidaridad de la Maquila, con sede en Canadá? se encuentran: Grupo Navarra, AZT International, Tarrant Apparel Group, y Mazara, quienes tienen relaciones directas con tiendas comercializadoras de marcas estadunidenses. Además, las empresas, que tienen trato directo con las marcas o con sus contratistas, son las más grandes de la región y las que más fuerza laboral emplean.

En el caso de Confecciones Mazara, el WRC llevó a cabo una investigación del ambiente laboral en esta maquiladora con el fin de llevar a cabo un monitoreo para verificar la ordenanza “libre de sudor” que deben acatar todas las empresas proveedoras de productos a la ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos.

Y es que la maquiladora radicada en el municipio poblano es fabricante de diversos tipos de uniformes que comercializa la Corporación Williamson-Dickie, quien a su vez vende a la administración local estadunidense.

Entre los “hallazgos” reportados por el organismo internacional ?presentados el 11 de septiembre de 2008?, se encuentra la llamada lista negra. Con ésta, Confecciones Mazara “sometió a los trabajadores que estaban solicitando trabajo a una serie de mecanismos de selección”.

Los dispositivos permitieron que el personal de Recursos Humanos excluyera de obtener el empleo a los simpatizantes del sindicato que pretendieron conformar los trabajadores de la empresa Vaqueros Navarra, antes de que ésta anunciara su liquidación.

“El uso de la lista negra con trabajadores por haber participado en activismo sindical representa una violación a la ley mexicana y, por ende, viola los requisitos de la ordenanza “Libre de Sudor” de la ciudad (Los Ángeles, California)”, precisa el informe del Consorcio de los Derechos del Trabajador.

El WRC también llevó a cabo una inspección in situ de la fábrica, en la que identificó varios problemas: falta de equipo protector para las máquinas de coser, carencia de servicios sanitarios adecuados y limpios, y ausencia de botiquines accesibles y claramente señalados.


Las evidencias

Para verificar el uso de la lista negra, el WRC entrevistó a 20 trabajadores que apoyaron al sindicato en Vaqueros Navarra, quienes posteriormente solicitaron trabajo en Confecciones Mazara.

Entre los mecanismos que utilizó la maquiladora para excluir de su planta laboral a los trabajadores que habían entrado en un activismo sindical, está la petición de una “constancia” expedida por sus antiguos empleadores. “Dado que no pudieron presentar este documento, sus solicitudes no fueron consideradas”, dice el informe estadunidense.

Además, el WRC logró determinar que existía una lista negra física: con nombres de trabajadores que fueron catalogados como “problemáticos”, misma que circula entre los dueños de las fábricas.

Lo anterior se contrapone con la Ley Federal del Trabajo, que en sus artículos 354 y 358 indica: “Reconoce la libertad de coalición de trabajadores y patrones”; “a nadie se puede obligar a formar parte de un sindicado o a no formar parte de él”.

De los problemas sanitarios, el organismo defensor de los derechos laborales constató que la fábrica no contaba con protectores de agujas en las máquinas de coser. Éstos son “una provisión básica de seguridad necesaria para que la operación de una máquina de coser sea segura porque protege a los trabajadores de una herida en sus dedos mientras pasan la tela debajo de la aguja”, dice el WRC.

Ante esta situación, la gerencia de la maquila (indica el informe) “reconoció el problema, pero dijo que en un momento las máquinas tuvieron los protectores y que los trabajadores mismos los habían quitado.

“Siendo o no cierto, este equipo protector es esencial para la seguridad de los trabajadores y la compañía tiene la obligación de reponer, de inmediato, cualquier protector que haya sido dañado o removido”, observa la organización.

El artículo 36 del Reglamento Federal de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente de Trabajo precisa: “Todas las partes móviles de la maquinaria y equipo y su protección, así como los recipientes sujetos a presión y generadores de vapor, deberán revisarse y someterse a mantenimiento preventivo y, en su caso, al correctivo, de acuerdo con las especificaciones de cada maquinaria y equipo.

“Para la operación y mantenimiento de las partes móviles a que se refiere el párrafo anterior, el patrón deberá contar con el programa de seguridad e higiene, mismo que dará a conocer al personal operativo de dicha maquinaria y equipo”.

Además, los resultados de la inspección indican que no había condiciones de higiene en los servicios sanitarios. La fábrica tiene un servicio para 490 trabajadores. El WRC encontró que los servicios estaban sucios y en malas condiciones, “con un hedor tóxico que podía ser detectado en el pasillo fuera de los servicios”.

En este caso, el mismo reglamento de higiene indica en su artículo 24 que “las áreas de tránsito con circulación peatonal y vehicular deberán ser independientes, delimitadas, señalizadas y cumplir con las características que establezcan las normas correspondientes”.

De la visita a las instalaciones de Confecciones Mazara, también resultó que “aunque la fábrica tiene los botiquines, no están claramente señalados y no hay información de cómo acceder a primeros auxilios en caso de una emergencia”. El mismo reglamento indica en el artículo 38 que “el patrón deberá contar con el personal, materiales y procedimientos necesarios para la atención de emergencias en maquinaria y equipo”.

Historias compartidas

Carmen fue una de las que simpatizó con la formación de un sindicato independiente en Vaqueros Navarra. Ahora no deja que le tomen fotos y omite hacer algunos comentarios por temor a seguir en la lista negra.

Empezó a trabajar desde los 12 años, cuando sus manos delicadas eran perfectas para abotonar camisas con la mayor velocidad posible. Actualmente, a sus 29 años de edad, se siente orgullosa de haber progresado en la industria. Ahora maneja las máquinas de coser y se sabe una persona productiva.

Originaria de Eloxochitlán, Oaxaca, Carmen relata que sus padres vinieron en busca de un cambio de vida. Pretendían salir de la cruda miseria de su pueblo natal. “Pero yo creo que es igual o peor, allá teníamos tierras, aquí nada”, dice melancólica.

Con apenas el tercer grado de primaria concluido, la mujer, que mantiene a su cargo a dos de sus hijos, sabe que no es fácil conseguir o mantener un trabajo después de haber intentado exigir sus derechos.

“La vida en la maquila es muy pesada”, resume. Es empezar el día a las seis de la mañana para llegar en punto de las ocho a las instalaciones. Minutos de retraso pueden costar días de multa. La salida, estipulada a las cinco de la tarde, es mera suposición. Hay que sacar la producción, aunque no se cobren horas extras.

“Yo siempre he trabajado en las maquilas grandes, donde se hacen las camisas marca Polo, Tommy, Levi’s, Guess”, presume. Ahí había un mejor trato porque los patrones temían perder los contratos si se daban cuenta del maltrato hacia los trabajadores, dice.

De las maquilas que trabajaban para estas marcas, llegó a obtener un salario de hasta 1 mil 100 pesos semanales. Actualmente, trabaja para una empresa que “ni nombre tiene”, en la que gana hasta 650 pesos cada siete días.

Emelia busca conseguir el pago de salarios atrasados, liquidación y prima vacacional. El monto alcanza 4 mil 400 pesos, equivalentes a un mes y medio de trabajo en la empresa donde actualmente labora. Sin embargo, teme que su juicio ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje lleve algunas semanas o hasta meses, como ha sucedido en los casos de algunos de sus compañeros.

Los beneficios

No obstante las observaciones del organismo estadunidense, la administración de Felipe Calderón Hinojosa autorizó que Confecciones Mazara obtuviera beneficios económicos por más de 4.5 millones de pesos. La mayoría de los recursos se concedieron el mismo año en que fueron publicadas las violaciones a la Ley Federal del Trabajo y a los derechos laborales.

Las asignaciones por más de 2.1 millones de pesos a la maquiladora, propiedad de Alfonso Fernández Santiago, fueron entregadas a través del Programa para la Competitividad en Logística y Centrales de Abasto (Prologyca) y del Fondo de Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme), operados por el gobierno federal mediante la Secretaría de Economía.

De acuerdo con el Listado de beneficiarios del Prologyca, el 19 de noviembre de 2008, Confecciones Mazara obtuvo 1 millón 555 mil 950 pesos a través de la Confederación Nacional de Agrupaciones de Comerciantes de Centros de Abasto, para la comercialización de prendas de vestir. La gestión de los recursos se llevó a cabo en el Distrito Federal.

Otros 600 mil pesos le fueron asignados mediante el Fondo Pyme, con el proyecto FP2004-1 Seminario: Clusters de Innovación en México. Sumar Capacidades con Clientes, Proveedores, Universidades y Centros para que el Conocimiento Genere Ventajas Competitivas. La Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico fue la encargada de realizar los trámites para su transferencia, según consta en el listado oficial, cuya copia posee Contralínea.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) fue otro de los organismos federales que en 2008 beneficiaron a la empresa maquiladora de mezclilla. Ese año fueron aprobados dos proyectos por un total de 1 millón 861 mil 789 pesos, bajo los folios CMA900126M28-2008-1 y CMA900126M28-2008-2. En ambas aprobaciones se cataloga a Confecciones Mazara como una empresa “grande”, lo que contraviene la entrega de miles de pesos del Fondo Pyme.

Los archivos electrónicos del Conacyt muestran que el primero de los incentivos, por 882 mil 168 pesos, comprende la “Investigación, diseño y desarrollo de un sistema para la automatización del proceso de producción, venta y distribución de productos textiles”.

Pese a que en el primer proyecto se reportaba un avance del 95 por ciento para su conclusión, Confecciones Mazara obtuvo un segundo estímulo fiscal, por 979 mil 621 pesos, bajo el mismo concepto de desarrollo.

Los apoyos otorgados por la administración del guanajuatense Juan Carlos Romero Hicks, por más de 1.8 millones de pesos, representan el 57 por ciento del costo total del proyecto, que asciende a 3 millones 265 mil 403 pesos.

Contralínea 171 / 28 de Febrero de 2010