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Para Miguel Ángel Granados Chapa

Después (y en continuidad) del riguroso y deslumbrante ensayo La religión dentro de los límites de la sola razón (1793), salido del acerado pensamiento de Immanuel Kant (1724-1804, consultar la biografía de éste de Manfred Kuehn, editorial Acento), sólo se ha escrito un texto innovador y renovador en esa asignatura: La religión de la razón, desde las fuentes del judaísmo, de Hermann Cohen (1842-1918), que maravillosamente tradujo José Andrés Ancona Quiroz: “Desde el estudio en donde fue hecha esta traducción se puede ver muy bien el Nevado de Toluca”.

Es una obra magna y magnífica escrita por quien coordinó la Escuela de Marburgo, donde se formaron Pablo Natorp, Ernest Cassirer, Friedrich Albert Lange, Otto Liebmann (célebre autor de la frase “¡volvamos a Kant!”), Wihelmen Windelband, García Morente, Helmholtz, Karl Vorlander, etcétera (otro de sus alumnos fue Boris Pasternak).

Desde la Universidad de Marburgo, Hermann Cohen, como Kant en la Universidad de Königsberg, siguió enseñando no una filosofía, como salió al paso Kant mismo, sino a pensar por sí mismo, según el lema de “¡atrévete a pensar!” Y Cohen continúa las tres críticas kantianas con Lógica del conocimiento puro, Ética de la voluntad pura y Estética del sentimiento puro (en cuyas obras se formó Hans Kelsen yendo hasta Kant).

Cohen hurgó, con sus estudios judíos, “la sabiduría y la fidelidad con que se nutre en el acrisolado y acendrado subsuelo religioso monoteísta”. Así logra este pensador, cuyas tres obras principales tradujo el maestro de la traducción Wenceslao Roces, para la biblioteca particular del ilustre pensador mexicano Guillermo Héctor Rodríguez, una aportación deslumbrante a la dimensión religiosa.

No se puede, salvo dar la noticia bibliográfica, sintetizar en este espacio los 23 capítulos que integran La religión de la razón, desde las fuentes del judaísmo. “La paz es el título del último capítulo de este libro. Donde termina dicho capítulo, comienzan docenas y docenas de señales que indican que el lector está en presencia de un milenario yacimiento: las fuentes del judaísmo, que por plurales y singulares vasos comunicantes riegan los trigales, olivares y viñedos que son los 23 capítulos”.

Por éstos, Cohen nos lleva a pensar y repensar la divisa y premisa de que “la razón, en cuanto fuente de la religión, no debe sernos motivo de escándalo… en cuanto que la razón es fuente de conceptos… La razón es la roca de la cual emana el concepto… todo posible conocimiento de un concepto es el problema que es necesario presuponer y poner como fundamento para forjar el concepto religioso y el concepto de judaísmo”, escribió Cohen en la introducción “Elucidación del título y disposición de la obra”.

Y genera contundentes explicaciones a partir de que “la religión también participa de la razón, y esto significa que la razón no se agota en la ciencia y la filosofía (sí, la historia de la humanidad), ya que la religión de la razón hace de la religión una función universal de la conciencia humana… Todo lo humano, tal como se genera en todos los pueblos, contribuye en principio a la razón en general, y también a la religión de la razón”.

Debe uno estudiar esta obra, al menos para enriquecer el conocimiento de la cultura. “Yo no afirmo que única y exclusivamente el judaísmo sea la religión de la razón; intento comprender cómo otras religiones monoteístas participan de forma fructífera en la religión de la razón, aunque esta participación no se pueda comparar con el judaísmo en cuanto a originalidad se refiere”.

Ficha bibliográfica:

Autor: Hermann Cohen

Título: La religión de la razón

Editorial: Anthropos. 2004

cepedaneri@prodigy.net.mx

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