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Si bien en el ánimo del gobernador Eugenio Hernández Flo-res se encuentra Rodolfo Torre Cantú para ser el candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, los resultados del sondeo de Hora Cero meten duro a la pelea a óscar Luebbert Gutiérrez y a Ramón Garza Barrios.

Desde que en 2006 José Manuel Assad Montelongo perdió la senaduría, el doctor Torre Cantú se convirtió en el plan A de Hernández Flores para sucederlo, apoyándolo como titular de la Secretaría de Turismo, con amplio presupuesto y metiéndose en las clases sociales con acciones gubernamentales.

Cuando el pastel ya estaba bien horneado, el gobernador mandó a Torre Cantú a contender por la diputación federal con cabecera en Ciudad Victoria en julio pasado, logrando la tercera mayor votación a nivel nacional de los candidatos del Partido Revolucionario Institucional que llegaron por mayoría a la Cámara Baja.

Y si alguna condecoración le faltaba al doctor, Hernández Flores lo nombró coordinador de la fracción de los diputados tricolores en el Congreso de la Unión.

Por el lado afectivo, Torre Cantú tiene todos los aprecios de la familia del gobernador, no solamente la consanguínea sino la política. Apapachos y cariños le sobran.

Pero si se trata de trayectoria, talacha y kilómetros recorridos dentro del PRI, ninguno de los nueve precandidatos que participaron en el sondeo de Hora Cero tiene comparación con las cartas credenciales que, si fuera diplómatico, presenta Luebbert Gutiérrrez.

Esta será la tercera vez que el dos veces alcalde de Reynosa aspire a ser candidato del PRI al gobierno, aunque, en verdad, sería la segunda donde realmente tiene posibilidades de ser tomado en cuenta.

En 1998 Tomás Yarrington Ruvalcaba tenía todos los reflectores y Luebbert Gutiérrez sólo entró a ser uno más de los que levantaron la mano, por no dejar.

El matamorense era hechura de Manuel Cavazos Lerma, quien lo hizo alcalde, diputado federal, dirigente estatal del PRI y secretario de Finanzas de donde fue destapado para ganar las elecciones.

Luebbert Gutiérrez apechugó y, como premio de consolación, fue nombrado supersecretario del gabinete tomasista. Tuvo en sus manos Desarrollo Social, Educación, Cultura y Deportes y despachaba en una oficina tipo penhouse en Ciudad Victoria. Vaya, aun perdiendo ganó.

Pero cometió un error que no quiere repetir en 2009. Un día se le soltó decir que buscaría la gubernatura en 2004, y cuando apenas tenía un año y meses como supersecretario fue lanzado al destierro al ser designado candidato a senador en 2000.

Seis años estuvo haciendo más amigos, cultivando relaciones y tejiendo alianzas en la Ciudad de México con un PRI de oposición con la victoria del PAN en la presidencia de la República.

Y llegó la sucesión de gobierno de 2004. Por segunda vez el entonces senador buscó la grande y Tomás lo hizo a un lado eligiendo a Hernández Flores, un político victorsense que era de todas sus confianzas, que durante su sexenio fue coordinador financiero de su campaña, diputado federal y alcalde de la capital.

Cuando el PAN tenía de rehén Reynosa al ganar desde el 2000 diputaciones federales y locales, y la presidencia municipal en 2004, con un Luebbert Gutiérrez sin chamba con un cargo en la estructura tricolor, Hernández Flores volteó a verlo como la única opción para recuperar el territorio perdido.

Y pudo al triple con la encomienda: no solamente ganó la alcaldía en 2007 sino se obtuvo victorias en los dos distritos para diputado local y, en julio pasado, también le arrebató al PAN las diputaciones federales siendo él el jefe político de Reynosa.

Para no cometer los mismos errores de 2004, en sus primeros dos años de su administración todos los logros que ha tenido su gestión se los ha endosado a Hernández Flores y a su esposa Adriana al frente del DIF de Tamaulipas.

Luebbert Gutiérrez se ha vuelto más institucional que años pasados y, como tal, se mostró durante el segundo informe y cuando habló de su posicionamiento en el sondeo de Hora Cero: “En lo particular es grato para mi estar ahí (en el primer lugar); tenemos muchos años de estar trabajando en todo el Estado de Tamaulipas y a lo menor eso ahí se refleja, pero vamos a esperar pacientemente”.

El alcalde de Reynosa no quiere caer en terrenos pantanosos que lo hundan hasta el cuello. Sabe de su capital político que Hernández Flores necesita de él, y visceversa, y espera que la tercera sea la vencida.

Sobre Ramón Garza Barrios, el presidente municipal de Nuevo Laredo, en el sondeo barrió con el resto “jugando de local” en Nuevo Laredo al obtener una preferencia de 14.5 por ciento, para colocarse en el segundo lugar abajo de Luebbert Gutiérrez (32.4%) y superando a Torre Cantú (12.4%).

Sería un buen as bajo la manga… o un mejor tercero en discordia.

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