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Como parte del IX Festival Internacional Tamaulipas, los residentes del Estado disfrutaron de eventos de primer lugar procedentes de todos los rincones del mundo, con lo que se consolida el lugar que este evento ocupa entre las más importantes fiestas culturales del país


Redacción  /Reynosa, Tamaulipas

De China a México, de lo clásico a lo popular, de la calle a los escenarios; así ha sido la onceava edición del Festival Internacional Tamaulipas, que ha presentado al público de la entidad lo mejor de la cultura.

A lo largo de esta jornada -que se ha convertido en una verdadera tradición del Noreste de la República Mexicana-, el público tamaulipeco ha podido presenciar todo tipo de espectáculos de primer nivel, representados por artistas que han llegado a esta región del país para presentar lo mejor de su repertorio.

Entre lo más sobresaliente que se ha presentado en el Festival se puede mencionar el grupo West Lake Acrobats of China, quienes ofrecieron a los tamaulipecos magníficas piruetas y contorsiones que desafiaban a la gravedad.

Más de treinta acróbatas en escena, ataviados con coloridos vestuarios y atuendos representativos de China, llegaron desde Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang, para presentar al público sus proezas físicas que los convierten en un espectáculo digno de verse.

Otro evento que fue del deleite del público fue la puesta en escena de “Queen Margot”, interpretada por el Ballet de Belgrado.

Dividida en dos actos, la presentación fue tensa, emocionante, silenciosa e impresionante gracias a la calidad interpretativa de este grupo de danza encabezados por Krunislav Simic.

La obra fue montada con vestuario de la época, a cargo de Bozana Jovanovic, y escenario estuvo decorado por Boris Maksimovic.

No podía faltar la música y para esta obra se contó con los arreglos y temperamento de Goran Bregovic, muy acorde a la profundidad y emoción de la puesta en escena.

Otro evento que es digno de mencionarse fue la presentación del grupo de teatro callejero Deabru Beltzak con su espectáculo: “Les Tambours de Feu” (Los tambores de Feu).

La presentación, que es una espectacular mezcla de percusiones, pirotecnia e interacción directa con el público, obtuvo una excelente respuesta por parte de la audiencia, quien resultó gratamente sorprendida por el evento.

Y es que los integrantes de este grupo español de teatro callejero fundado en el año de 1996, basan sus interpretaciones en una convivencia extrema con la audiencia.

A quien estuviera cerca los encararon, divirtieron y asustaron con sus personajes de carneros infernales, quienes con sus tambores acompañaron el recorrido del demonio del Akelarre, de más de tres metros de altura, equipado con espectaculares dispositivos para lanzar fuego.

Garbitxu, que es asimismo guionista y director, Zesar O. Ogara, Fernando Barado, María José Gómez, Xavier Elkorobarrutia, Alejandra Fernández y Raúl Soriano, fueron los actores percusionistas que participaron con sus diabluras.

La composición corrió por partede Adolfo García Gorria, con un vestuario y diseños de Nati Ortiz de Zarate y Unai Molina, respectivamente.

El público de Tamaulipas también tuvo la oportunidad disfrutar con la música del joven concertista húngaro, Edvin Marton, quien tiene el privilegio de poseer uno de los ocho violines Stradivarius originales, valuado en cuatro millones de dólares.

Su nombre de pila es Lajos Csüry y puede ser como el niño mimado de la música clásica, ya que a pesar de su vestir tan informal, no le resta propiedad a la ejecución de la música culta en todo su esplendor.

El arte de esa noche se manifestó en cuatro formas de mujer que integraban la Monte Carlo Orchestra, formada por dos tecladistas, Andrea Csüry y Petra Pelles, además de una violoncellista, Eszter Nagy y una violinista, Anna Bereckzy.

Con una propuesta original, el joven concertista ofreció desde composiciones de Giacomo Puccini hasta el tema de la película “El Padrino” de Nino Rota, pasando por un extracto de “Carmina Burana” y “Romeo y Julieta”.

La sorpresa de la velada fue cuando, saliendo del programa, ejecutó “Cielito lindo”, escrita en 1882 por el compositor mexicano Quirino Mendoza y Cortés y coreada por todos los presentes.

Quien también resultó un verdadero placer para el público fue el cantante mexicano Marco Antonio Muñíz, quien también ha sido llamado “El lujo de México”.

Ante llenos absolutos, el intérprete ofreció temas que ya son clásicos en la música popular mexicana como “Amor mío”, “Cancionero”, “Seguiré mi viaje” y “El andariego”.

El cantante estuvo acompañado por su hijo, Toño Muñíz, quien inicia su carrera musical, además de uno de sus coristas, Jorge Lomelí para juntos interpretar un popurrí de “Los Tres Ases”, agrupación con la cual el cantante tuvo sus inicios y grabó ocho discos.

Posteriormente el escenario lo ocupó en solitario Toño Muñíz, quien deleitó al público con temas como “Quizás sí, quizás no” y “Tú de qué vas”, además de “Si te volviera a ver”, primer sencillo de su disco “Duele”.

Con eventos de esta calidad, los tamaulipecos disfrutaron de la más grande fiesta cultural del año, lo que le ha ganado un lugar protagonista entre los mejores eventos de este ramo en el país.

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