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El bloqueo contra Cuba es una medida criminal de los gobiernos estadunidenses contra el único territorio socialista de América. En contraste, durante décadas México siguió una política de respeto a Cuba, que se rompió con la llegada de la derecha al poder en el año 2000: Fox se mostró servil ante los mandatos de George Bush.


Edgar González Ruiz*

Ahora, Cuba y México, siguiendo conveniencias diplomáticas, han mejorado sus relaciones, a pesar de la incompatibilidad ideológica entre el carácter declaradamente socialista de los cubanos y la ultraderecha que representa Felipe Calderón, quien está buscando en el ámbito internacional la legitimidad que no obtuvo en las elecciones de 2006.

Entre Cuba y EU

El 28 de octubre, en Ginebra, los países de la Organización de las Naciones Unidas condenaron, por decimoctava ocasión, el embargo contra Cuba: 187 países votaron contra el bloqueo, que sólo apoyaron Estados Unidos, Israel y Palaos. Micronesia y las islas Marshall se abstuvieron.

En el debate, el embajador mexicano Claude Heller afirmó: “México subraya que este tipo de medidas nacionales, aplicadas extraterritorialmente en terceros países, producen severas consecuencias humanitarias que son contrarias al derecho internacional”, mientras que el representante de Venezuela, Jorge Valero, calificó el bloqueo contra Cuba como un “genocidio”.

Por su parte, Barack Obama ha insinuado que el gobierno cubano debe promover “cambios” para obtener un mejor trato por parte de Estados Unidos. De acuerdo con revelaciones difundidas por El País, Obama ha pedido a José Luis Rodríguez Zapatero que España lleve a Cuba un mensaje en ese sentido.

Obviamente la postura de Estados Unidos hacia Cuba se basa en el poder y no en la ética, y contrasta con su actitud hacia gobiernos como el de Honduras, o el de México, de signo derechista y de origen ilegítimo, a los que no exige que modifiquen sus políticas para dejarlos existir.

“Comes y te vas”

Desde el triunfo de la Revolución Cubana, la derecha de México y del resto de América Latina mantuvo una posición anticastrista y apoyó a grupos radicales del exilio cubano, pero los gobiernos mexicanos, incluyendo el de Díaz Ordaz, que fue rabiosamente anticomunista, mantuvieron relaciones con Cuba, pese a las presiones de Estados Unidos. Mientras gobernó el Partido Revolucionario Institucional, México se abstuvo de condenar a ese país en foros internacionales.

En la década de 1990, México votó dos veces contra las resoluciones anticubanas en la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, y se abstuvo en 10 ocasiones, para no apoyar represalias contra ese país; pero con Vicente Fox en la Presidencia comenzó a votar contra Cuba exigiéndole una revisión de los “derechos humanos” (como si Fox los hubiera respetado).

En 2002, Fidel Castro dio a conocer la grabación donde se oye a Fox pronunciar el famoso “comes y te vas”. Dos años después, el gobierno de Fox expulsó al embajador cubano, Jorge Bolaños, luego de que Fidel criticó el voto de México en la CDH.

Fox quiso provocar la ruptura de relaciones con Cuba, y alentó el activismo contra ella, en una época en que la ultraderecha continental contaba con el apoyo directo del gobierno estadunidense encabezado por Bush.

Significativamente, algunas de las organizaciones y fuerzas sociales que en esos años apoyaron a Cuba contra los ataques del gobierno derechista de México, entre ellas el Sindicato Mexicano de Electricistas, han sido aniquiladas por el gobierno de Calderón.

Hipocresía de Calderón

Durante el sexenio actual, a pesar de las raíces anticastristas de Calderón y del resto de la derecha, México y Cuba han colaborado en materia de migración, aunque el Instituto Nacional de Migración, dependiente de la Secretaría de Gobernación, esté encabezado por Cecilia Romero, panista que en el pasado se destacó en el activismo anticubano.

En diciembre de 2007, el embajador de México en La Habana, el panista Gabriel Jiménez Remus, condecoró al exembajador Jorge Bolaños –agraviado por Fox en 2004– con la Orden del Águila Azteca, gesto que según el canciller Felipe Pérez Roque mostraba la voluntad de los dos gobiernos de “avanzar en la normalización de las relaciones”.

En contraste con lo que ocurría en la época de Fox, el gobierno cubano ha elogiado el papel de México en la ONU, en aspectos como la eliminación del escrutinio particular a Cuba en derechos humanos, y hasta ha invitado a Calderón a visitar ese país como “presidente” de México.

En abril de este año, Calderón exhortó a Obama a eliminar el bloqueo, por considerarlo una medida “inútil” (www.embacuba.cubaminrex.cu/Default.aspx?tabid=4000).

El acercamiento entre el gobierno de Calderón y el de Cuba se lleva a cabo mientras el pueblo de México sufre las agresiones de la derecha gobernante, que en las elecciones de 2006 recurrió a una intensa propaganda contra los gobiernos de izquierda en América Latina, a los que ahora se acerca para mejorar su imagen en la comunidad internacional.

En una entrevista difundida en diciembre de 2005, Calderón definió a Cuba y Venezuela como ejemplos del “pasado” y de los “fracasados” en América Latina. Decía: “…se da en América Latina la misma disyuntiva que se da hoy en México de cara a las elecciones de 2006 entre el pasado y el futuro, entre lo que fracasó y la modernidad, entre la demagogia y la competitividad…”

Sostenía que Cuba y Chile encarnaban, respectivamente, dos modelos: “Un modelo –el modelo de los acomplejados– conduce al desastre y el otro, el de Chile, conduce al progreso… Tenemos que tener mentalidad de ganadores” (www.cubanet.org/CNews/y05/dec05/05o6.htm).

*Maestro en filosofía con especialidad en el estudio de la derecha política en México

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