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Desempleo, hambre y zozobra se ciernen sobre los mexicanos. Con 20 millones de habitantes en pobreza alimentaria, la marcha en la capital de México por la conmemoración de la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 se transformó en el anuncio de un estallido social.


En el exterior, el mismo 2 de octubre, en Estambul, Turquía, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía que la recuperación mexicana será de las más lentas y difíciles. Esto significa muy pocas esperanzas de recuperación para los 2 millones 870 mil 500 mexicanos que han perdido su empleo bajo este régimen presidencial, desde diciembre de 2006.

Mientras tanto, Felipe Calderón se ve orillado a reconocer que durante su gobierno aumentó de 14 a 20 millones el número de mexicanos que sobreviven en pobreza alimentaria, con menos de dos dólares diarios. Ante esta situación, su gobierno insiste, de forma por demás incongruente con la realidad nacional, en la aplicación de un paquete económico basado en un aumento generalizado de impuestos, entre los que destaca el 2 por ciento, aplicable a medicinas y alimentos, llamado irónicamente Impuesto de Contribución para el Combate a la Pobreza.

Por su parte, casi 10 millones de niños y jóvenes menores de 18 años ven hipotecado su futuro, ante la incapacidad de solventar sus estudios e incluso de poder alimentarse por lo menos dos veces al día. En este contexto de consolidación inexorable del binomio integrado por desempleo y hambre, David Ibarra, Jesús Silva-Herzog Flores y Guillermo Ortiz, exsecretarios de Hacienda, manifiestan ante TV UNAM, el domingo 4 de octubre, que México se debe enfocar en la creación de fuentes de trabajo y promover la inversión productiva para evitar un estallido social.

La advertencia de los tres exsecretarios responsables de las finanzas mexicanas no es desdeñable, ya que todo parece indicar que vendrán aún mayores y más agudas manifestaciones de descontento social, pues México es, en el contexto latinoamericano, el país más golpeado por la crisis económica, según el FMI y otros organismos internacionales.

La mirada exterior sobre la crisis mexicana

Un repaso a las más recientes afirmaciones hechas por diversos organismos internacionales sobre la crisis de México permite constatar la incapacidad de las autoridades de este país para dictar lineamientos congruentes con las necesidades de la población, que permitan evitar estallidos sociales. Veamos:

FMI

Según el documento Panorama económico mundial del FMI, el mundo comienza a salir de la recesión, pero México –afirma– tendrá la recuperación económica más lenta de América Latina, pues su Producto Interno Bruto (PIB) se contraerá 7.3 por ciento en 2009. El fondo prevé que su economía crecerá 3.3 por ciento en 2010, mientras que la economía mundial lo hará en 3.1 por ciento, por lo que cabe preguntarse si es factible que crezca más la economía mexicana que la mundial. Explica que la economía de México sufrió una aguda caída en sus flujos de comercio por su alta integración comercial con Estados Unidos y por su fuerte dependencia de exportaciones de manufacturas. En materia inflacionaria, el FMI proyectó para México una inflación de 3.5 por ciento para 2010, lo cual nulificará su crecimiento previsto de 3.3 por ciento para ese año.

Cepal y OIT

Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe como la Organización Internacional del Trabajo, en la segunda edición de su boletín conjunto Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, dado a conocer el 2 de octubre, coinciden en que “México es el país de América Latina que sufre el mayor impacto laboral en la región, debido a su gran integración con la economía estadunidense”, y advierten que “no se aprecia una pronta recuperación”.

OCDE

Para la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México presenta uno de los mayores índices de inflación en los 30 países de América Latina y encabeza la tasa de desempleo en la región. Según la OCDE, México registró una alza en precios de 5.1 por ciento, sólo por debajo de Islandia y Turquía con 10.9 y 5.3 por ciento, respectivamente, y precisó que la inflación se debió principalmente al alza de 8.7 por ciento en los precios de los alimentos. Cabe destacar que desde la última visita a México de José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, a finales de agosto, éste declaró que “aun con crecimiento positivo de las economías, habrá aumento del desempleo”.

ONU

También en la primera semana de octubre, el representante de la ONU en México planteó la posibilidad de exentar de gravámenes las medicinas y alimentos, con el fin de evitar mayor presión tributaria a los sectores de menores ingresos. Aunado a esto, agregó, se necesita el complemento de una política de empleo que ofrezca futuros sustentables y productivos para los jóvenes.

La absurda respuesta del gobierno a la crisis

Ante la evidencia del desastre de la economía mexicana –como lo afirmó José Ángel Gurría en Madrid, el 22 de mayo pasado–, el gobierno de México propone a la OCDE, durante la Reunión Ministerial de Empleo y de Trabajo celebrada en París, el 28 de septiembre, “desarrollar una agenda en el corto, mediano y largo plazos para que en la poscrisis económica se avance en la generación de más y mejores empleos”. En esa reunión, los representantes mexicanos presentaron las mediocres y rebasadas medidas instrumentadas en México, como el Acuerdo Nacional para la Productividad Laboral, el reforzamiento del Servicio Nacional de Empleo y el Programa de Empleo Temporal, programas que el mexicano de la calle desconoce, y mucho más el de los sectores rurales del país.

Cabe recordar que el gobierno de México carece de rumbo económico desde hace décadas, ya que la crisis del país no es sólo el resultado de la problemática financiera internacional: Enrique Dussel Peters, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirmó al diario La Jornada que desde “los pasados 20 años la manufactura –que aparentemente iba a ser el ganador en la integración con Estados Unidos– está en vías de extinción, pues en términos del PIB, de 1988 a 2008 este sector ha perdido 6 puntos porcentuales”. Además, señaló de manera contundente que de 2000 a 2009 en la manufactura se ha perdido el equivalente a 1 millón 100 mil empleos, y afirmó que “México no tiene siquiera una propuesta de política industrial”. Para este investigador, el país “padece una desarticulación del aparato productivo y un agotamiento del actual modelo económico”.

La Confederación de Cámaras Industriales ha fijado su posición al considerar que la estrategia financiera propuesta por el gobierno federal para 2010 es cortoplacista, pues “se castiga al gasto de inversión, teniendo espacio para recortar el corriente. Lo urgente vuelve a colocarse por encima de lo importante, que es el empleo, y reclama que por lograr una mayor recaudación no se debe descuidar la visión integral que es indispensable para promover la generación de riqueza y la conservación del empleo”.

En suma, el país presenta evidencias de un descontento social generalizado, que es además alimentado por la incapacidad de los responsables del manejo económico y político en turno. Aunado a ello, desde el exterior, organismos internacionales, de los cuales México es miembro activo, le envían señales irrefutables de la gravedad actual y futura de la situación nacional. Hoy por hoy nadie en este país se atreve a afirmar que la situación social se encuentra bajo control y que no habrá estallidos sociales, pues al binomio de hambre y pobreza se agrega la violación y la negación sistemática de las garantías constitucionales básicas de la población. Prueba de ello es la voz de alarma dada por los tres exsecretarios de Hacienda de México.

*Doctor en derecho de la cooperación internacional por la Universidad de Toulouse I, Francia

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