Indiferencia criminal

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Cualquier tipo de violencia es condenable, sin embargo cuando sus víctimas son grupos vulnerables como los niños o las mujeres, la situación es indignante.

Desde hace varios a la fecha, las autoridades tamaulipecas han reportado un preocupante incremento en los índices de violencia intrafamiliar, un delito del que nunca se sabe demasiado pues permanece oculto en las cuatro paredes de un hogar.

Desgraciadamente, en muchas ocasiones las víctimas de esta violencia son sus principales promotoras, pues por factores como miedo, cultura, el “¿qué dirán?” o hasta un extraño concepto del amor, deciden callar cuando sus parejas las golpean o maltratan emocionalmente.

Sin embargo lo que estas personas no quieren darse cuenta, es que tras el primer empujón o insulto van a venir muchos más y cada vez más fuertes.

Hoy que la sociedad vive una crisis de valores provocada por las adicciones, la crisis económica y la falta de empleo, la violencia intrafamiliar ha comenzado a mutar en algo mucho más preocupante: el feminicidio.

Una investigación presentada en estas páginas, demuestra que el Estado de Tamaulipas está registrando un aumento en el número de feminicidios que de ninguna manera pueden catalogarse en el mismo renglón que los homicidios.

Porque asesinatos siempre han existido, y seguirán existiendo, y sus víctimas han sido tanto hombres como mujeres.

El problema es que ahora la violencia contra la mujer viene acompañada con ataques sexuales y una saña de género que impide que estos homicidios sean tomados como algo normal, de todos los días.

En Tamaulipas, cada vez son más las mujeres que mueren de una forma en la que nunca se pensaría que un hombre sería asesinado y por ello estos crímenes tienen que ser considerados como un problema de género.

Lo preocupante es que durante los años recientes, cuando el problema de la violencia intrafamiliar estaba creciendo, las autoridades que se supone son las responsables de proteger a las mujeres y grupos vulnerables mostraron una indiferencia que ahora se está convirtiendo en algo omisión criminal.

Haya sido por flojera o complicidad con los responsables de este delito, pero las autoridades siempre encontraban la manera para que las víctimas de la violencia intrafamiliar se desistieran de sus denuncias, lo que permitía que el responsable saliera libre para, como casi siempre pasaba, volverle a poner la mano encima a su víctima.

Estas autoridades nunca pensaron que al permitir que estos criminales domésticos salieran libres, les estaban dando permiso para que sus cachetadas se convirtieran en patadas y cambiaran el cinto por una silla o un cuchillo.

Hoy, que los feminicidios van a la alza, estamos viendo cómo aquellos pocos que son detenidos por estos crímenes tienen un historial de ser los responsables de violencia intrafamiliar.

Al ver estos casos es imposible no preguntarse qué es lo que hubiera pasado si la víctima hubiera denunciado a su pareja o si las autoridades encargadas de proteger a los grupos vulnerables hubieran hecho su trabajo, encerrando al responsable de este delito.

El crecimiento en los casos de feminicidios en Tamaulipas no es más que el resultado de años de indiferencia por parte de las autoridades.

Permitirle a un hombre golpear a una mujer y peor aún, premiarlo con la libertad, ha tenido como consecuencia todo esto que ahora nos estamos lamentando.

Ojalá en esta ocasión en la que se están perdiendo vidas tan valiosas, aquellos responsables de combatir los feminicidios no incurran en los mismos errores que provocaron este problema. 3

diasdecombate@hotmail.com