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Con un incremento en los decesos por malnutrición, mínimo acceso al agua potable y reducción de la población ocupada con estudios superiores, esa entidad no califica para ser competitivo

A pesar de ser la segunda entidad con mayor recaudación local del país en proporción con los ingresos que recibe y que en 2008 se ubicó en el lugar 10 del Índice de Competitividad estatal, Sonora no logra avanzar por la falta de estabilidad y funcionalidad de su sistema político que la sitúan en el sitio 30, muy por debajo de la media nacional, advierte el Instituto Mexicano para la Competitividad, AC (INCO).

En contraste con la versión oficial de la entidad avanza por “las importantes mejoras” en el sistema de procuración de justicia, combate a la informalidad, mayor transparencia, importante recepción de inversión extranjera directa y a que duplicó sus exportaciones, “Sonora deberá trabajar de manera intensa para mejorar su competitividad”, confirma esa institución privada.

El diagnóstico, realizado por ese centro de investigación aplicada independiente, fundado en 2003 y que se dice apartidista y sin fines de lucro, que genera propuestas de políticas públicas para fortalecer la competitividad en el país, también advierte que no coinciden las aspiraciones del gobierno de Sonora con su realidad social, económica y política.

En el discurso oficial, Sonora aparece como “un estado con oportunidades para todos, con una sociedad segura y una economía fuerte y apta para la competencia global”. En contraste, el INCO subraya que en el estado “hubo retrocesos en materia de justicia” porque, aunque disminuyó la incidencia delictiva –menor al resto de los otros estados–, se deterioró 1.5 el índice de corrupción y buen gobierno con lo que las personas entrevistadas por ese Instituto dijeron sentirse muy inseguras en aquel estado: aumentaron 10 puntos.

Pese a esa percepción, el análisis subraya que, con respecto del indicador “Tener un gobierno eficiente y eficaz”, Sonora se sitúa en el lugar ocho y está 19 por ciento encima de la media nacional; de igual manera, con respecto del indicador “Contar con una sociedad incluyente, preparada y sana” ocupa el sitio nueve y el 19 por ciento por encima de la media nacional.

También, Sonora aprueba en materia laboral, pues es el segundo estado con menor ausencia laboral por enfermedad; el tercero con mayor crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) en los pasados tres años y el quinto en productividad agropecuaria. A la par, se sitúa en el lugar 30 en productividad de energía, también el sitio 30 en correspondencia enviada y recibida, así como el sitio 29 en trámites para abrir un negocio.

Ésa es la situación interna en el segundo estado más grande del país en cuanto a su superficie, con 185 mil 52 kilómetros cuadrados, y que alberga a 2 millones 394 mil 861 habitantes (de acuerdo con el censo de 2005), distribuidos en 72 municipios con una densidad de 16.7 habitantes por kilómetro cuadrado.

Situado al noreste de México, Sonora colinda con la Cuenca del Pacífico, con un litoral de 1 millón 207 mil 810 kilómetros de extensión, y es precisamente esa situación costera la que le ofrece variadas posibilidades de desarrollo económico y turístico, así como para el aprovechamiento sustentable y de sus recursos naturales.

Su condición de frontera con sus vecinos estadunidenses de Arizona y Nuevo México le permite múltiples conexiones económicas, culturales y políticas con Estados Unidos a pesar de que las rutas de comunicación dentro del estado son relativamente nuevas y que su geografía desértica dificulta el tránsito. Para aprovechar esa ventaja, el gobierno sonorense diseñó el proyecto intergubernamental denominado Comisión Sonora-Arizona, para fomentar la competitividad a través del progreso en la relación socioeconómica que por más de 45 años ha existido entre ambos estados fronterizos.

La versión oficial señala que con esa Comisión se logrará “enfocar nuestros esfuerzos para que ambos estados sean vistos como una sola región económica que permita a inversionistas y empresarios concretar nuevos negocios”.

En la cotidianeidad, la Comisión es uno de los tres ejes de acción gubernamentales para elevar la competitividad y funciona como un mecanismo promotor de coinversiones, alianzas estratégicas, convenios sobre transferencia de tecnologías y demás modalidades de asociación entre inversionistas de Sonora y Arizona en donde el sector privado es el principal motor. Este eje busca aprovechar las relaciones internacionales de Sonora, por lo que obtiene una calificación del 50 por ciento por encima de la media nacional.

Los otros dos ejes de acción gubernamentales plantean el principio de “economía basada en el conocimiento” y son el Plan Sonora Proyecta y Dinámica Competitividad Sonora que el INCO no explica. Con relación al primero de ellos, el mismo mandatario local confirmó el 11 de junio de 2007 que “para muchos no es un mecanismo fácil de entender” porque es la primera vez que se da en la historia estatal un plan tan ambicioso, pues tiene un fondo de 9 mil millones de pesos.

Se diseñó para aumentar la competitividad del estado y consiste en atraer flujos por derechos e impuestos, “los pone a concursar a ver quién paga más por ellos y ésos son los que calculamos sacar”, señaló.

Con el plan Dinámica Competitividad Sonora, la dirigencia política local propone impulsar sectores estratégicos en su territorio como el automotriz y el aeroespacial a partir de los cuales se potenciaría la alta tecnología y biotecnología; tecnología de la información y comunicación; minería, turismo y energía.

Ruta competitiva

Tras estudiar las aspiraciones y el alcance de esos ejes gubernamentales, el INCO señala que la mejor forma de elevar la competitividad de esa entidad es a través de una agenda prioritaria que explote sus ventajas relativas y contrarreste sus debilidades. Para ello, el diagnóstico de ese centro de análisis describe que desde 2001 Sonora ha fluctuado entre las posiciones 10 y 13 del ranking de competitividad, lo que sería notable ya que por primera vez se posicionó entre los 10 estados más competitivas del país.

Por otra parte, el rápido crecimiento económico de Sonora lo coloca en el tercer lugar más alto en el país. Este indicador se explica, según el INCO, por mejoras importantes en la productividad laboral y agropecuaria, así como una mayor innovación en industrias más sofisticadas, y para explicarlo, se indica que en los últimos cuatro años el crecimiento del PIB sonorense coincidió con un aumento en su posición de competitividad.

Sin embargo, para el resto del período (2008-2009), el PIB por habitante se redujo y coincidió con una disminución de su competitividad, con lo que el crecimiento de ingresos de los sonorenses (alrededor de 52 mil 706 pesos) “ha sido ligeramente superior al de las tres entidades más competitivas”.

Con respecto del indicador de “Inversión fija bruta” por integrante de la Población Económicamente Activa (PEA), Sonora tiene la posición 14 a nivel nacional, pues aparece con 3 mil 804 dólares. Es decir, cada integrante de la PEA en aquella entidad recibe 4 mil 861 dólares menos que el estado de Nuevo León, que es el que recibe la mayor inversión; lo que significa que los neoleonenses en edad productiva reciben anualmente 1.4 veces más inversión que los sonorenses.

Por esas cifras, la posición competitiva de Sonora resulta positiva en relación con su desempeño en los indicadores de PIB e inversión, de modo que a pesar de tener menor inversión relativa, obtiene una mayor posición en el ranking de competitividad, lo que deja ver que hace un buen uso de sus ventajas comparativas.

El análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad, AC, señala que el factor que contribuye a mejorar la competitividad de Sonora es: su economía dinámica y estable, que ubican a esa entidad en el sexto lugar, lo que representa un 20 por ciento por encima de la media nacional.

El estado avanzó 24 posiciones en el ranking que representó el mayor en términos generales–, porque en los tres años previos la tasa anual de crecimiento del PIB pasó de -0.6 por ciento a 4.3 por ciento. Igualmente, la variabilidad del crecimiento del PIB disminuyó en 47 por ciento y la variabilidad de la inflación cayó 57 por ciento, además de que el gasto del pago de la deuda como porcentaje de los ingresos estatales disminuyó en 19 por ciento.

Estos números indican que la entidad permaneció en la misma posición con respecto de las anteriores evaluaciones. Ello se atribuye a que disminuyó 35 por ciento el coeficiente de desigualdad de ingresos, disminuyó 68 por ciento la ausencia laboral por enfermedad y aumentó en 145 por ciento el número de computadoras personales por cada 100 habitantes.

También hace de Sonora un estado competitivo, el que ocupa el lugar 10 en cuanto a “mercados de factores eficientes”, que lo ubica en 5 por ciento por encima de la media nacional. A su vez, tiene el lugar 11 en cuanto a sectores económicos en vigorosa competencia y está 15 por ciento por encima de la media nacional, con lo que ocupa el sitio 12 en cuanto a sectores precursores de clase mundial y 9 por ciento por encima de la media nacional.

Además, ocupa el lugar 10, por arriba del promedio nacional, porque la escolaridad promedio de los trabajadores sonorenses es de cinco años y con respecto de la PEA con estudios superiores y capacidad de negociación sindicato-empresa tiene el sitio siete.

Fortalezas y debilidades

En términos generales, el estado avanzó nueve sitios para alcanzar la posición 15, que para el Instituto Mexicano para la Competitividad ese cambio es consecuencia de una disminución del 27 por ciento en los mercados informales, la creación de la ley para la transparencia gubernamental y su órgano local.

Aunque aumentó en 23 por ciento su índice de calidad institucional de la justicia, así como en el índice de imparcialidad de los jueces –al pasar del lugar 26 al 9– y que se observa una mejora del 12 por ciento en el índice de eficiencia en la ejecución de sentencias, Sonora no tiene aún un sistema de derecho confiable y objetivo, pues figura con el sitio 15 y el 2 por ciento por debajo de la media nacional.

Además de mejorar su sistema jurídico, en Sonora se nota una baja sensible en los índices sociales: aumentaron los decesos por malnutrición, se redujo en dos por ciento el porcentaje de la población con acceso al agua potable, disminuyó en 27 por ciento la población ocupada con estudios superiores y de posgrado, y se redujo al 1 por ciento la participación laboral de la mujer. También, con relación al manejo sustentable del medio ambiente, Sonora califica con el lugar 18 y con el 3 por ciento debajo de la media nacional.

Es difícil que la entidad logre impulsar su industria a corto plazo, pues ocupa la posición 14 con respecto de la PEA que ha recibido capacitación, lo que constituye el 36 por ciento debajo de la media nacional. Adicionalmente, es bajo su número de empresas que lograron obtener la certificación bajo la norma ISO 9000, pues ocupa el lugar 18 a nivel nacional.

Las debilidades de esta entidad para alcanzar un mejor nivel de competitividad se sintetizan en tres rubros: en productividad de energía ocupa el sitio 30 de los 32 estados de la República; en correspondencia enviada y recibida también tiene el lugar 30 y es el estado en el sitio 29 en cuando a trámites para abrir un negocio.

Frente a ese panorama, aún son grandes los retos para que Sonora cristalice su aspiración de ser un estado competitivo, describe el estudio que realizó sobre esa entidad el INCO.

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