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Los panistas con el lema de ¡ahora o nunca! Y los priistas, encabezados por Bours, Beltrones y Beatriz dispuestos a flanquear al candidato del tricolor, mientras el Partido de la Revolución Democrática sonorense inverna al mirar pasar el entierro de las facciones chuchistas, lópezobradoristas y demás ismos

Para las próximas elecciones en Campeche, Sonora, Colima, Querétaro, Nuevo León y San Luis Potosí, sus respectivos candidatos están de lleno en la competencia por, sobre todo, la sucesión de gobernadores.

Además de las diputaciones de congresos locales, presidencias municipales, en todo el país, la rebatiña por las diputaciones federales y que, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) irá Beatriz Paredes y por el Partido Acción Nacional (PAN), César Nava, habiendo dudas en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de los Chuchos entre Jesús Zambrano, álter ego de Jesús Ortega (¿han leído el libro que le gusta obsequiar a un director de comunicación, de Denis Jeambar e Yves Roucaute: Elogio de la traición?) o si las huestes lópezobradoristas mandan al pobrecito perdedor Encinas o a Ricardo Ruiz.

Los priistas no están del todo conformes. Se rebeló el antiguo incondicional de Robinson-Bours y presidente municipal de Hermosillo, Ernesto (el Borrego), de la dinastía Gándara donde todos metidos en la “grilla”, ninguno pudo llegar a la gubernatura. Su tío, Javier Gándara, vinculado a la poderosa familia propietaria de los Molinos y concesionarias de automóviles, lo intentó en el PRI; luego renunció y ahora pertenece al PAN, postulado para la Presidencia Municipal. Y haciendo pareja con Guillermo Padrés, integraría una fórmula peligrosa para el PRI.

Como nunca, los panistas están en su oportunidad siempre y cuando encuentren la unión y no caigan en sus tradicionales divisiones. Empero, la dirigencia nacional está dormida, concentrada, cuando llega a despertar, en asuntos muy personales.

Germán Martínez parece no darse cuenta de la importancia de Sonora y de tener enfrente la coyuntura para montarse en una victoria. Ésta, como la buena suerte del florentino, necesita conquistarse. Los panistas sonorenses lo intentarán con el candidato elegido: Guillermo Padrés (con licencia para separarse del Senado).

Elías Serrano es el peor posicionado, pero con la bendición de Tours la disputa por el trono sexenal puede generar sorpresas si en el PAN logran la unidad, mientras el PRD es un cero a la izquierda. Las maniobras del “gober” están a la orden del día. Y ya cuenta con el apoyo del PRI nacional. La Paredes, Beltrones, Gamboa y el resto de la plana mayor hicieron el pacto de sangre para vitorear a Elías.

Arde Sonora electoralmente y los priistas apoyan a Bours

En vísperas de la competencia electoral en Sonora, como en ninguna otra entidad, arden las tensiones por la sucesión del empresario avícola José Eduardo Robinson-Bours Castelo. Y es que está de por medio, como nunca antes, la posibilidad de que el Partido Acción Nacional gane las elecciones.

Siempre y cuando los panistas (como le dijo Calderón a la Vázquez Mota) se “pongan las pilas”. Las condiciones para esa victoria están dadas, porque la mayoría de los sonorenses con derecho a votar están hartos del mal gobierno de Bours. Y de cómo ha crecido la inseguridad por el nacimiento del cártel Sonorense y la disputa a muerte del territorio contra el cártel de Sinaloa y los de “la última letra del alfabeto: los Zetas” y las intromisiones del Cártel de Juárez.

A tal grado que Bours se quejó ante Luis Téllez (en su momento secretario de Comunicaciones y Transportes), con lo cual equivocó la dependencia, de que el narcotráfico sonorense lo ha rebasado. Sonora padece el abuso de la corrupción. Y se ha convertido en un botín, donde tiene metidas las manos el hermano incómodo Ricardo Robinson-Bours Castelo. Para quien el desgobernador negoció con el Partido Revolucionario Institucional (y directamente con Beatriz Paredes) encabezar la lista de los “pluris” para obtener una diputación federal que le dé impunidad.

Sonora es un volcán electoral, y no obstante que legalmente debió dar inicio el proceso hasta febrero de este año, panistas y priistas habían adelantado las campañas. Sonora (al son y letra de La barca de Guaymas y de Sonora querida e incluso La cárcel de Cananea) tiene lumbre por todas partes. Y es que los panistas ya seleccionaron a quien abanderará su causa electoral: Padres Elías, y no están dispuestos a perder la oportunidad histórica de ganar la elección. Lo que promete una competencia como las ha tenido el estado.

En ese contexto de pasiones políticas y abortadas ambiciones, el desgobernador busca, desesperadamente, cómo imponer sucesor (Elías Serrano) y otorgarle impunidad a su hermano (Ricardo) que le protejan la huída… para autopostularse a la Presidencia de la república, financiado por su cuñado Mario Laborín, quien pondrá la matriz de un banco en Nuevo León.

Los Robinson-Bours se agarraron a cachetadas

Al imponer en los siete distritos a candidatos a diputado federal se registró un conato de riña entre los carnales Robinson-Bours. Se dieron, muy machos, un entre a cachetadas. Resulta que el hermano Ricardo, poder tras el trono, quiso atravesársele a Eduardo. Éste es el “gober”. Aquél quien durante más de cinco años dispuso a su antojo del botín económico.

Ricardo Robinson-Bours Castelo no quería que su familiar Francisco Villanueva Salazar fuera el precandidato del sexto distrito y como Villanueva era regidor del Ayuntamiento de Cajeme (donde los Bours y camarilla tienen su centro de operaciones, con el parapeto de la venta de pollos y huevos), Ricardo hizo cuanto pudo para que no se tramitara su renuncia.

En la cabecera municipal, Ciudad Obregón, había una fiesta para celebrar a uno de sus empleados: Abel Murrieta (procurador de Justicia y “canchanchán” de Ricardo) y durante la borrachera tuvieron una discusión los carnales Bours, ya que el “gober” insistía en que Villanueva fuera el candidato. De buenas a primeras, muy hombrecitos, se dieron de cachetadas.

Así, a bofetadas, Ricardo entró en razón, porque Eduardo se impuso, con el apoyo de Abel (que la hizo de Caín al traicionar a Ricardo) y al calor de las copas y la carne asada, Villanueva fue nombrado precandidato. Todavía en la antesala del aeropuerto de Cajeme, donde Eduardo, el “gober”, abordaría su helicóptero, tuvo otro altercado con su carnal Ricardo, pero ya entrados en cerveza, se dieron un “abrazo-becho” para sellar su complicidad familiar.

En Sonora, pues, continúa el abuso del poder de los carnales Robinson-Bours, tratando de imponer sucesor, diputados federales y locales, rector de la Universidad de Sonora, defensor de los derechos humanos y así tener, con apoyo de los tribunales locales y federales, toda la protección para cuando Eduardo deje la gubernatura y tenga el juicio político a la puerta… si el PAN da la sorpresa y gana la sucesión.

Los Elías, primos hermanos, tras el trono sonorense

Se veía venir. El precandidato Ernesto Gándara, alias el Borrego, pero no cimarrón o hubiera embestido hasta perder en la raya, se echo para atrás. Y se entrevistó de nuevo con Gamboa Patrón (encerrona de más de una hora) y Beatriz Paredes, con quienes se quejó.

Le lamieron las heridas y le prometieron “el oro y el moro” para que dejara en paz la maniobra del desgobernador (priista) Robinson-Bours quien, con dinero para comprar apoyos, impuso a su compadre Elías Serrano como candidato del Partido Revolucionario Institucional para la ya arreglada competencia con los panistas, puesto que su candidato, Padrés Elías, primo hermano de aquél, sabe que todo quedará en familia y ya convino con su amigo Robinson-Bours.

Los panistas se vieron vencidos de antemano. Y dejaron que Padrés Elías se llevara la designación, con la complicidad de Germán Martínez que lo acompañó en la farsa celebrada en Ciudad Obregón, a cuya reunión no fueron Dolores del Río ni el Chito, Florencio Salazar (los perdedores) y a los que Padrés ha despreciado, para mantener la división del Partido Acción Nacional: la zona centro con Padrés Elías, la sur y norte con Salazar, para que los panistas, una vez más, pierdan la oportunidad que se les presentó.

Y dejaron que los primos, apodados los vaqueros, por dárselas de jinetes a caballo (Robinson-Bours monta vaquillas en su rancho de El Quiriego, y hasta se cayó hace un año) fueran los competidores de una carrera que favorece al priista elegido por Bours para que le cuide las espaldas tras el saqueo donde los Robinson-Bours se adueñaron de todo Sonora, como nunca en su historia.

Aparentemente los vaqueros y primos irán a la lucha electoral. Pero el panista no repetirá la victoria que tuvo contra el priista, cuando disputaron la senaduría por mayoría y se la llevó Padrés Elías. Ahora tiene todo en contra. A sus propios panistas que vieron cómo al estilo del acarreo, compra de votos y otras componendas, logró la postulación.

Robinson-Bours tiene el poder político, dinero a manos llenas y a sus priistas, de allá y del país, quienes no quieren perder Sonora, aunque después le pasen la factura a Bours por sus abusos y desmanes (al igual que a Ulises, de Oaxaca; Herrera, de Veracruz y Marín de Puebla).

Van tras el trono, para guardar las apariencias, pero la elección está arreglada de antemano. Porque los panistas, con Calderón y Germán Martínez, ya rindieron la plaza y no quieren más problemas. Entregarán sin pelear Sonora, y si es posible Querétaro.

Bours sabe, también, que Beatriz Paredes lo apoyará, al grado que su hermano Ricardo puede ser desde diputado federal hasta nuevamente alcalde de Cajeme, donde los Robinson-Bours tienen la Cueva de Alí Baba. Y entre las patas de la caballada oficial se llevarán a Padrés Elías para que éste regrese al Senado o que Calderón, como hizo Fox con Ramón Corral, lo nombre en un cargo, incluso la misma dependencia de Pesca que tiene Corral, ya que éste se va de candidato a diputado federal y después a senador. Cambalaches de la grilla, que no de la política.

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