César Nava: del Yunque al PAN

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Reaccionarios, fieles a los proyectos de la derecha católica y del sector empresarial, a la vez que corruptos y sumisos al poder, incondicionales de Calderón, así son los personajes que han prevalecido dentro de la clase política del Partido Acción Nacional (PAN).

Uno de ellos es César Nava Vázquez, quien, luego de haber ocupado diversos cargos en ese partido y en el gobierno, es en 2009 candidato a diputado federal en la delegación Benito Juárez.

Entre los cargos que ha ocupado se cuenta el de director jurídico de Petróleos Mexicanos (Pemex). En marzo de 2008, el grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la Cámara de Diputados lo acusó de haber participado, como tal, en los negocios ilícitos de Juan Camilo Mouriño con la paraestatal.

En los contratos ilegales que firmó Mouriño siendo funcionario público para favorecer a sus empresas familiares, aparece la firma de uno de los funcionarios de la oficina del abogado general de Pemex, que en ese entonces era el ahora candidato a diputado César Nava.

Asimismo, como publicó Contralínea en diciembre de 2008, la familia de César Nava también estuvo involucrada en un quebranto a Pemex, durante el sexenio pasado, concretamente en beneficio de su suegro.

En círculos de ese partido se da por hecho que Mariana Gómez del Campo, parienta política de Calderón y lideresa del PAN capitalino, ejerció presiones para que, pese a esos turbios antecedentes, Nava no tuviera competencia para lograr esa designación.

Sus propuestas de campaña obedecen a la línea policiaca de Calderón, con consignas como aumentar las penas carcelarias y perseguir a los supuestos delincuentes.

Nacido en Morelia en 1974, José César Nava Vázquez ha hecho su carrera al servicio de Calderón, de quien fue secretario particular durante los primeros años del sexenio, cargo en el que fue reemplazado en 2008 por Luis Felipe Bravo Mena.

Tanto Bravo Mena como César Nava son egresados de la Universidad Panamericana, institución perteneciente al Opus Dei, y los dos han sido señalados también como militantes de la organización nacional del Yunque.

Nava, quien es abogado por esa universidad, dice participar en la política desde los 14 años de edad, en la campaña de Clouthier, y tiene 20 años de pertenecer al PAN. Sin embargo, su compromiso con la derecha se remonta al menos una generación atrás.

En la década de 1970, su padre, César Nava Miranda, fue dirigente del Yunque y encabezó también la Unión Nacional de Padres de Familia (otro grupo derechista), tanto en el nivel estatal (en 1976) como en Michoacán (1975). Fue impulsor de la Confederación Patronal de la República Mexicana y de grupos conservadores, como la Coordinadora Ciudadana y a Favor de lo Mejor.

Nava Miranda fue un enemigo del Estado laico, de las libertades y de las clases populares, promotor de peligrosos grupos de choque. A su muerte, ocurrida el 11 de mayo de 2009, Nava Vázquez asumió el compromiso de “honrar el legado” de su padre y de “estar a la altura de sus zapatos”.

Más aún, Nava Vázquez es esposo de María Covadonga Baños Ardavín, quien a su vez es hija del yunquista Emilio Baños Urquijo, y de una hermana de Bernardo Ardavín Migioni, otro dirigente del grupo secreto. Por añadidura, en la década de 1960, Fernando Baños Urquijo, hermano de Emilio, dirigió el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, que en esa época fue uno de los membretes del Yunque.

Por otra parte, en muchos casos el ingreso a la política derechista ocurre a temprana edad, sea por relaciones familiares o a través de grupos político religiosos que a su vez funcionan como organizaciones de reclutamiento, adiestramiento y control de organizaciones secretas más poderosas.

Durante su campaña, Nava ha recorrido mercados y otros sitios públicos de la delegación Benito Juárez, donde algunos de sus colaboradores coordinan a un grupo de personas de condición humilde que reciben dinero del PAN para repartir volantes y hacer propaganda a favor del candidato derechista, cuyos intereses y relaciones están en otro medio social.

Son el mismo tipo de personas que en 2006 fueron blanco de la llamada “guerra sucia” derechista y empresarial que los calificaba como “nacos” y “muertos de hambre”. Algunos de ellos, que se declaraban “muy católicos”, afirmaban que en los templos de la zona los inducían a participar en las campañas panistas.

*Maestro en filosofía con especialidad en estudios acerca de la derecha política en México

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