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Luego de dos administraciones de George Walker Bush, el gobierno de Barack Obama se encuentra una proliferación de organizaciones de tendencia derechista radical que en cualquier momento podrían generar violencia. Estados Unidos comienza una revisión en la que podría encontrar terroristas en casa

Ismel Enríquez / Prensa Latina

Después de facultarse el derecho a invadir Afganistán e Irak en su autoproclamada cruzada contra el terrorismo, el gobierno de Estados Unidos mira con recelo hacia el interior del país por la proliferación de organizaciones radicales. En un reciente informe cursado a todas las dependencias policiales, el departamento de Seguridad Interior alerta que los elementos extremistas de derecha aumentaron en los últimos meses, sobre todo después del ascenso a la Casa Blanca del presidente Barack Obama.

La historia estadunidense tiene un amplio historial de actos de violencia protagonizados por individuos y organizaciones similares a los que hace referencia el documento, con capítulos tan tempranos como el asesinato del mandatario Abraham Lincoln en 1865.

Contrario a lo que pudiera pensarse, la presencia del ultraconservador George W. Bush al frente de la mansión ejecutiva no calmó los ánimos de estos sectores, que entre 2002 y 2005 planearon ocho de los 14 atentados prevenidos por las autoridades federales.

En la actualidad, el departamento de Seguridad Interior advierte sobre la confluencia de múltiples factores económicos y sociales que propician la radicalización de sentimientos de odio, ante lo cual las organizaciones de corte extremista podrían sacar ganancias.

El catalizador

Por experiencias de crisis anteriores, así como por estudios sociales, las autoridades estadunidenses conocen la facilidad con que se trastocan la inseguridad e insatisfacción por la rabia e intolerancia.

Las personas culpan al gobierno de sus desgracias cuando comienzan a sentir los efectos de la debacle económica en carne propia, y en medio de la confiscación de viviendas y notificaciones de despidos es común que nazca la desesperanza, los suicidios y los ataques masivos.

Esta situación podría empeorar por la presencia de un afronorteamericano al frente del aparato ejecutivo, un hecho que antes de las elecciones parecía impensable en un país caracterizado por los prejuicios raciales y étnicos.

La tez del mandatario incomoda a quienes proclaman la superioridad de la raza blanca por sobre las demás, y así lo anuncia en su sitio digital la organización neonazi Naciones Arias, con incitaciones abiertas a la guerra civil y la ejecución de actos vandálicos.

Una película silente de la década de 1920, desempolvada a raíz del triunfo de Obama, sugiere un panorama de lo que podría depararle al presidente por la manipulación del miedo desde sectores conservadores asociados al poder.

El filme narra la historia de un pueblo gobernado por supremacistas blancos que elige a un negro como alcalde para que lo salve de un atolladero económico o, de lo contrario, cargue con la culpa de todo lo malo por venir.

Quienes vieron la cinta reconocen el paralelismo enorme entre la ficción de antaño y la realidad de ahora, pues Obama tiene sobre sí la responsabilidad de sacar al país del fracaso al que lo llevaron décadas de políticas irresponsables, y por ello será juzgado.

Más leña al fuego

Aunque de peso, el hito de Obama sólo constituye uno de muchos factores desencadenantes, entre los que figuran: la promesa de una reforma migratoria, amenazas a la libre venta de armas y el regreso a casa de soldados trastornados por las guerras en el Medio Oriente.

Expertos del Centro Legal Sureño para la Pobreza (SPLC, por su siglas en inglés) llaman la atención sobre el incremento de asociaciones racistas a lo largo del país, estimadas en 926, más del doble de las contabilizadas en 2000.

Durante el año pasado, el instituto detectó 38 nuevas células encaminadas a atacar a las minorías y los afronorteamericanos, a quienes los supremacistas culpan de la crisis por la que atraviesa la nación.

Sus ataques pueden ser más fuertes que nunca, advirtió el director del SPLC, Mark Potokthe.

En consonancia, el diario La Opinión reveló que en los últimos años dichas organizaciones se fortalecieron en condados californianos como Orange y Riverside, especialmente entre jóvenes de la clase media.

Nate Booth, capitán del departamento de policía en Orange, alerta que esos grupos son peligrosos no sólo por instar a una limpieza étnica, sino porque recurren al robo, el lavado de dinero y la distribución de drogas para financiar sus actividades.

De acuerdo con los registros del Buró Federal de Investigaciones, los crímenes raciales vienen en aumento desde 2007, año en el que se reportaron 2 mil 624 casos en todo el país.

La cifra real podría ser mucho mayor, debido a que los inmigrantes ilegales no siempre denuncian los atentados por temor a ser deportados.

En ese contexto, el incremento de crímenes cometidos por los cárteles mexicanos de la droga en su conquista del mercado estadunidense enciende más los ánimos contra las minorías.

James Wickstrom, activista de Naciones Arias, asegura que “Estados Unidos experimentará la guerra civil de forma gradual y área por área”, por lo cual aconseja a los suyos abastecerse de comida, armas, suministros de agua y filtros para sobrevivir y vencer.

Siembra odio

Cuando el gobierno de Bush invadió Afganistán con el pretexto de convertir al mundo en un lugar más seguro, muchos le advirtieron desde diferentes tribunas y escenarios lo contraproducente de la decisión.

Bush se negó a escuchar argumentos.

Hoy la administración de Obama no sólo debe hacer frente a un renovado sentimiento antinorteamericano en el Medio Oriente, sino que teme por la reacción de los soldados enviados a defender la bandera nacional.

En uno de los puntos más polémicos de su informe, el departamento de Seguridad Interior refiere que los hombres desmovilizados podrían resultar fáciles de convencer por los extremistas de derecha o protagonizar incidentes aislados de asesinatos y suicidios.

Tal aseveración se basa en las dificultades de los exmilitares para reintegrarse a la sociedad, pues en muchos casos regresan a casa insatisfechos y con desórdenes mentales producto de la guerra, y por ello son susceptibles a una labor de adoctrinamiento.

El FBI (Federal Bureau of Investigation) en su Plan Estratégico para 2004-2009 señala que las mayores amenazas provienen de los denominados lobos solitarios, aquellas personas que por actuar sin un respaldo grupal son más difíciles de detectar.

Tanto en colectivo, como en acciones individuales, estos elementos tienen el potencial para llevar a cabo acciones mortíferas, en gran medida, por las facilidades de la población para acceder a armamento de guerra sin grandes trámites.