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Documentos de la Secretaría de Salud revelan que, en caso de que se declarara una pandemia de influenza, la capacidad hospitalaria de México sería rápidamente rebasada al tiempo que las pérdidas económicas ascenderán al 8 por ciento del PIB

El Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza, en su apartado “Estrategia operativa multisectorial”, establece el impacto en México de una posible pandemia y vislumbra la situación crítica que podría enfrentar la nación.

Al describir el “escenario potencialmente catastrófico” generado por la influenza pandémica, la Secretaría de Salud se refiere a dos tipos de emergencias que coexistirán en el país: de seguridad en salud y de seguridad nacional.

En el primer caso, el documento elaborado en 2007 detalla que la capacidad hospitalaria será rápidamente rebasada al llegar a las siguientes cifras: 117 mil 500 defunciones, 350 mil hospitalizaciones –de una población que supera los 100 millones de habitantes–, 20 millones 700 mil consultas.

En el ámbito de la seguridad nacional, señala el riesgo de alteraciones del orden público, además de prever la pérdida del 8 por ciento del PIB y de 38 mil millones de pesos por días de trabajo perdidos.


Colapso del sistema de salud

El Informe ejecutivo del ejercicio Escudo Centinela, publicado por el secretario José Ángel Córdova Villalobos en febrero de 2007, descubre que “el aumento exponencial de personas que, enfermas o no, acuden a las unidades de salud, aumenta la problemática en un sistema sanitario que además enfrenta la reducción de su plantilla de personal por ausentismo, ya sea por la enfermedad misma o por la aversión a la posibilidad de contagio. Tales situaciones harían inminente el colapso del sistema de salud”.

El informe del ejercicio Escudo Centinela –simulacro nacional para la evaluación de la respuesta ante una pandemia de influenza, realizado en octubre de 2006– revela que alrededor del 35 por ciento del personal de salud se ausentará en situaciones de riesgo como la pandemia por influenza.

Además, identifica que el colapso del sistema sanitario generará disturbios.

En un escenario de pandemia es necesario “mantener una estrecha coordinación entre las autoridades de salud y las fuerzas del orden público, para mantener la paz social y asegurar la continuidad en el funcionamiento de las áreas prestadoras de servicios”, indica.

Para las autoridades sanitarias de México, “es de esperarse” que, ante la falta de capacidad médica, los hospitales sean blanco de conflicto y disturbios, por lo que debe establecerse un perímetro de seguridad, detalla el capítulo V del Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza, “Atención médica y hospitalaria”.

En materia de seguridad, la “Estrategia operativa multisectorial” de la Secretaría de Salud no sólo insta al gobierno federal a establecer una coordinación general de respuesta y garantizar el mantenimiento del orden social, sino a proteger las instalaciones estratégicas del país.

Respecto del funcionamiento económico, indica que se debe asegurar la continuidad de las operaciones del sistema financiero nacional, participar en las estrategias internacionales de control económico y desarrollar estrategias para el apoyo de los distintos sectores económicos.

Probabilidades estadísticas

La “Estrategia operativa multisectorial” incluye las probabilidades numéricas de la emergencia sanitaria. En lo que llama escenario de planeación, reconoce que la transmisión del virus humano a humano en forma eficiente y sostenida es una señal inminente de pandemia.

En ese contexto, refiere que “la tasa de ataque será de 30 por ciento o más, con tasas mayores entre los escolares (hasta 40 por ciento). De los adultos en edad productiva, cerca del 20 por ciento enfermarán, advierte.

Respecto de las personas que no desarrollen sintomatología importante, describe que podrán transmitir la enfermedad.

La Secretaría de Salud estima que alrededor del 50 por ciento de los enfermos solicitarán consulta médica, y que la frecuencia de enfermedad grave, hospitalización y muerte dependerán de la virulencia del virus pandémico.

De acuerdo con los documentos consultados, en este “escenario potencialmente catastrófico” México nunca se visualizó como el lugar donde se iniciaría el brote de influenza pandémica ni como uno de los primeros países en enfrentar la emergencia sanitaria, sino como uno de los que serían blanco tras meses de preparación.

De acuerdo con las informaciones dadas a conocer por el secretario de Salud a fines de abril pasado, la reserva de medicamentos ascendía a poco más de 1 millón, cifra que según el Plan nacional de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza se tenía desde diciembre de 2006. México tiene más de 100 millones de habitantes.

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