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Se apagan los motores del crecimiento y, por interés electorero, el gobierno retrasa la aplicación de programas que generen empleos, explica especialista

Millones de trabajadores en todo el mundo sufrieron el año pasado el cierre de sus fábricas, oficinas y microempresas; de pronto, pasaron a ser desempleados.

Sin embargo, “como muchos pobres no pueden sobrevivir si no trabajan porque no tienen ahorros ni gozan de seguridad social, no se pueden permitir el lujo de permanecer desempleados”, advierte el informe Tendencias mundiales del empleo 2009 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En México, el efecto de la crisis económica mundial disparó en el primer trimestre de 2009 la tasa de desempleo a su máximo nivel (5.3 por ciento), la segunda más alta en ocho años según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esto constata el fracaso del esquema neoliberal que por 25 años ha seguido el país y que enciende focos rojos, pues “empieza a llover sobre mojado”, indica, por su parte, el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Alejandro Álvarez Béjar.

En 2008, los mercados financieros experimentaron su peor crisis desde la década de 1930 luego de que estalló el sector inmobiliario estadunidense, si bien sus causas son más profundas. Así, en Estados Unidos, la mayor economía mundial, y en otros países desarrollados, el acceso al crédito fácil para adquirir viviendas, negocios, automóviles o financiar estudios devino en “exceso”, estima el organismo laboral de Naciones Unidas.

Es tal el efecto de la caída en el consumo mundial por la crisis, que en 2008 el Banco Mundial (BM) publicó sus nuevas estimaciones de la pobreza con base en 675 encuestas de hogares que abarcaron 116 países. De esa manera, el nuevo umbral de pobreza se estableció en 1.25 dólares de ingreso diario, que es el promedio de los 15 países más pobres del mundo. El organismo financiero indica que 1 mil 400 millones de trabajadores viven en la pobreza extrema en los países en desarrollo y señala que esos cálculos no consideran el efecto del alza en el precio de los alimentos a nivel mundial desde 2005.

De modo paralelo a esa nueva tasa del BM, el informe de la OIT asegura que los observadores coinciden en estimar que en 2009 la “crisis empeorará en lugar de mejorar”, aunque considera que el riesgo de que se produzca una catástrofe financiera sistémica se redujo a partir de las medidas que adoptaron los países para respaldar sus sistemas financieros y estimular la economía. No obstante, indica la OIT, persiste un “grado importante de vulnerabilidad”.

Esa fragilidad económica se agravaría ante la escasez de crédito en caso de que las principales instituciones y el sector inmobiliario continúen comprando con financiamiento ajeno y que persistan la reducción del comercio y la inversión extranjera directa. Asimismo, impacta en los mercados de trabajo la baja en las remesas de los trabajadores expatriados.

Ante este escenario, resulta difícil que los mexicanos logren un “trabajo decente”, es decir, un trabajo “que promueva oportunidades para que hombres y mujeres desarrollen sus capacidades en condiciones de libertad, seguridad y dignidad humana”, como contempla la OIT. Puesto que gran parte de las personas encuentran empleo en las pequeñas y medianas empresas, ese organismo propone fortalecer estas unidades de producción o servicios.

“En México ese sector está muy limitado en virtud de que el modelo neoliberal genera escasos empleos, lo que contrasta con el pujante crecimiento de la población; a esto se suma el déficit laboral agudizado por tasas de crecimiento ridículas y mediocres”, subraya Álvarez Béjar, especialista en economía e integración internacional. Agrega que a “pesar de que el neoliberalismo pregona la defensa de la libre empresa, lanza a una colosal mortandad a las micro y pequeñas empresas mexicanas”.

Cabe señalar que mientras el mundo se preparaba para enfrentar el impacto de esa crisis –como el recorte del 6 por ciento al gasto público del gobierno cubano y la nacionalización del Banco Central del gobierno de Venezuela–, el mandatario mexicano, Felipe Calderón, en una reunión que mantuvo en Acapulco con financieros, confesó: “A mí esto del escenario preocupante de 2008 realmente me emociona un poquito y me asegura que vamos a salir extraordinariamente bien”.

Sin embargo, las secuelas de la crisis económica mundial en México se anunciaron por anticipado. Así ocurrió en diciembre pasado cuando se presentó el Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2008 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. El documento indica que la economía mexicana fue la que menos creció en la región y su producto interno bruto (PIB) cayó al penúltimo lugar regional, con 1.8 por ciento, apenas arriba de Haití –el país más pobre de América Latina.

En esa ocasión, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo regional de Naciones Unidas, advirtió que “habrá problemas serios”. Previó que unas 380 mil personas que trabajaban entonces en la economía formal perderán su empleo este año.

Ya en plena crisis, el 28 de enero de 2009 el informe Tendencias mundiales del empleo de la OIT anunció que es de esperarse que la crisis económica mundial produzca un aumento “espectacular” del número de personas que engrosen las filas de desempleados, trabajadores pobres y trabajadores con empleos vulnerables.

El informe del organismo destaca que sólo en 2008 el crecimiento económico en América Latina y el Caribe experimentó una desaceleración hasta del 4.5 por ciento; se prevé que este año disminuya hasta el 2.5 por ciento, lo que se traduciría entre 18 millones y 30 millones de trabajadores, aunque la cifra se elevaría a más de 50 millones si la situación continúa deteriorándose.

Lógica del desempleo

De acuerdo con la OIT, la actual crisis económica mundial que estalló en Estados Unidos en 2008 se caracteriza por la baja generación de empleos. Asia fue la región que generó más empleos, con un total de 57 por ciento: 33 por ciento en Asia Meridional (India, Pakistán, Irán, Afganistán entre otros), 12 por ciento en Asia oriental (China, Corea, Japón) y 12 por ciento en Asia suroriental y Pacífico (Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur).

Entretanto, África generó 25 por ciento de empleos: 4 por ciento en su región norte (Argelia, Libia, Marruecos, Egipto) y 21 por ciento en la región subsahariana (Ruanda, Burundi, Etiopía, entre otros). Por su parte, Europa central y suroriental apenas generó 2 por ciento de empleos, América Latina, 11 por ciento, y Medio Oriente, apenas 5 por ciento.

El 1 de abril de 2008, durante la inauguración en Guadalajara de la Segunda Feria Nacional del Empleo, el mandatario mexicano anunció que durante el mes anterior “se generaron 43 mil empleos formales en todo el país”. Eso significa, continuó, que en el primer trimestre de 2008 se crearon en México más de 150 mil nuevos empleos adicionales a los 800 mil creados en 2007.

No obstante, de acuerdo con las cifras más recientes del Inegi, el sector de los servicios, antes gran generador de empleos, ya tiene caídas que superan, en algunos casos, el 10 por ciento. Para el profesor de la Facultad de Economía de la UNAM, también es muy fuerte la pérdida de empleos entre los profesionistas que se ven precisados a acudir a las llamadas ferias del empleo; hay entre 100 y 150 candidatos por plaza.

Esa lógica, indica, ha servido para precarizar el empleo de jóvenes que ingresan al mercado laboral sin prestaciones ni estabilidad, donde los contratos son por 6 meses o un año. “Los tienen absolutamente acogotados, el panorama es extremadamente delicado. El asunto del empleo es el problema número uno de la economía mexicana”.

Para el también sociólogo y economista, la parálisis en la economía estadunidense frena el flujo de las remesas de los mexicanos emigrados hacia aquel país como una válvula de escape, y ante el aumento de las dificultades laborales en Estados Unidos, “esa válvula de escape se está cerrando” y aumenta la posibilidad de que surjan estallidos sociales en México. La economía mexicana no se agravó con las dificultades en Estados Unidos, pues ya arrastraba un déficit en empleos que se sumó al deterioro de los salarios, por lo que el especialista propone crear ocupaciones productivas y fomentar la fuerza de trabajo calificado.

Ese planteamiento, dice, contrasta con la visión del gobierno de crear mano de obra barata con la idea de que así se fomenta la competitividad. “¿Qué sentido tiene competir en salarios bajos cuando se está incorporando una masa de trabajadores ultrabaratos productivos en China y otra masa de trabajadores megabaratos en el sector de los servicios en la India?” Creer que así se puede competir con aquellas economías “es verdaderamente demencial”, manifiesta.

Por otra parte, Álvarez Béjar considera insuficientes los programas gubernamentales para generar empleo ante la crisis, pues no se aplican en su totalidad. Aprecia que los recursos se sueltan gota a gota hasta que lleguen las elecciones legislativas. Estima que es el cálculo “más miserable de todos porque la situación es extremadamente complicada”.

Las medidas oficiales con las que se quiere contrarrestar la crisis se caracterizan por su limitación, por lo que llama “su cortedad, su cortoplacismo y su mezquindad”, porque frente a la gravedad de la situación no reaccionan con la fuerza que se requiere.

El peor escenario

Si la recesión se profundiza en 2009 las cifras del desempleo en el mundo aumentarán considerablemente. Cabe señalar que muchos de los que consigan conservar sus puestos de trabajo pueden ver deteriorarse sus condiciones de empleo y sus remuneraciones. El Fondo Monetario Internacional anunció en diciembre de 2008 que podría revisar a la baja su pronóstico mundial para 2009, lo que significa que la tasa de crecimiento económico mundial en 2009 será de 2.2 por ciento, es decir, inferior al pronóstico establecido para noviembre de 2008.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico apreció en noviembre de 2008 un descenso de la actividad económica en sus países miembros.

También bajaron los indicadores de China, India y la Federación Rusa. A su vez, el informe del BM Perspectivas de la economía mundial prevé que la economía mundial se expandirá tan sólo un 0.9 por ciento en 2009 y el volumen del comercio mundial descenderá 2.1 por ciento, cifra que se presenta por primera vez en 26 años. Asimismo, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas espera que el PIB crezca apenas 1 por ciento en 2009, lo que representa un brusco descenso luego del vigoroso crecimiento de ese indicador en los últimos años.

Estos organismos hacen notar que gran parte de las economías en desarrollo dependen de los mercados de las materias primas y de la energía, por lo que continuarán viéndose afectadas por la disminución de la demanda y los precios de estos productos. Como el comercio es importante para esas economías, “no es raro que la inquietud frente a los probables efectos sociales negativos se haya intensificado”, agrega Naciones Unidas.

Fuente original: Revista Contralínea

CONTRALÍNEA 128 | 26 DE ABRIL 2009

 


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