Se acelera el desempleo

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El Grupo Modelo, productor de la cerveza mexicana que realiza la más amplia publicidad en el orbe (su presencia se nota en más de 100 países), obtuvo el año pasado utilidades 28 por ciento mayores que en 2007 y sus ventas aumentaron 9 por ciento. Números insólitos en la crisis. Empero, recortará a 1 mil 200 trabajadores de un total de 38 mil. Y es que el 50 por ciento de las adquisiciones de ese ambarino líquido se efectúan en territorio nacional.

Volkswagen ha estado en paros técnicos desde inicios del año. No se llevan a cabo una o dos jornadas de trabajo a la semana; pero una fuente confiable me indicó que hay despidos a granel cada semana. La razón, el 80 por ciento de sus automóviles se exportan a Estados Unidos. Y sabemos por voz de Obama que de no adoptar medidas extraordinarias, General Motors (GM) y Chrysler pueden quebrar.

Si recordamos el viejo lema del siglo pasado: “Como le vaya a la GM le irá a Estados Unidos”, nos daremos cuenta de que los sueños capitalistas se han vuelto pesadillas, tanto que el fantasma de John Maynard Keynes, quien trató de reformar a fondo el libre mercado, es ahora invocado hasta por el frívolo Nicolas Sarkozy ante la falta de salidas en la presente crisis.

Pero no se crea que acá las cosas mejorarán, no obstante que el Fondo Monetario Internacional nos preste 40 mil millones de dólares. Todo para ayudar a empresarios y hacer más impagable la deuda e(x)terna.

La actividad económica en manufacturas, construcción, comercio y servicios descendió más de 9 por ciento, una caída casi igual que en 1995, la mayor crisis que hemos sufrido en los últimos decenios. Por lo tanto, los 500 mil desempleados en dos meses (cálculos oficiales) serán más.

Incluso en computación y comunicación caímos 11 por ciento, lo que demuestra que en los sectores de punta, donde el avance es indispensable para ser, supuestamente, el quinto país mundial (Calderón dixit), nos vamos rezagando ampliamente.

Los ingresos gubernamentales se asemejan a los cangrejos, no en la ruta de éxito que auguraba Felipe; en general bajaron más de 6 por ciento. Pero en el Impuesto al Valor Agregado el resbalón fue de 22 por ciento. Es decir, hay una cantidad importante de empresas que no venden lo necesario o, ante el crujir de dientes, ni siquiera reportan los ingresos, algo lógico ante la necesidad de subsistir en lugar de pagar al fisco.

Bueno, hasta en los restaurantes para clases medias y altas hay ofertas en vinos y licores. No se diga en tiendas donde las rebajas son, aparentemente, del ¡90 por ciento! Las remesas, según el imprevisible Ernesto Cordero, han descendido 10 por ciento. Aunque señala que no hay preocupación en ese renglón por el aumento del dólar –lo que compensa momentáneamente los ingresos–, alerta: este panorama haría posible que sean más los enganchados en el narcotráfico por el creciente desempleo. Algo que no reconoce su jefe, el señor Calderón.

Bueno, hasta el siempre jovial y chispeante Rodolfo Elizondo, el Negro, está ahora cariacontecido. Ello porque la llamada industria sin chimeneas ha visto que no llegan a sus cajas 8 mil millones de pesos ya presupuestados.

La danza de cifras podría seguir, aunque sería abusar de su paciencia y hasta sacar la soga en casa del ahorcado. Por lo que daremos sólo unas cuantas más.

Mientras los habitantes de Los Pinos dicen que la economía mexicana se contraerá –bonita frase que esconde tragedias– en 1.8 por ciento, la empresa Invex la sitúa en 3 por ciento, y la antes muy reconocida por los tecnócratas, JP Morgan, en 5 por ciento. De ser esta última la más lógica, el desempleo llegará a 7 por ciento, algo nunca visto ni en los peores momentos del arbitrario y despótico priismo.

Pero no se crea que los periodistas estamos a salvo. En Estados Unidos la situación es clara, en unos cuantos días han enviado a la calles a más de 15 mil trabajadores, especialmente reporteros. Aquí los recortes en informativos van en aumento. En algunos diarios han reducido la tercera parte de su planta laboral; en otros han despedido colaboradores sin ninguna indemnización, y en otros más, los recortes están por llegar.

El diario más colorido y que compra ávidamente la clase media y empresarial (Reforma) disminuirá sus páginas, exigirá que sus comentaristas hagan más breves sus escritos y fusionará secciones.

La crisis, pues, es asunto de todos. Hasta el momento no hay mayores protestas. Nada se descarta. ¿Qué harán las 9 millones de personas que poseen tarjetas de crédito que han quedado al margen debido al sobreendeudamiento y desempleo? ¿O los jóvenes que no pueden entrar a la universidad? Y, recuerde, alguien nos afirmó que sólo tendríamos un pequeño catarrito. Ja, ja.

Fuente: Semanario Contralínea 127 / Año 7 / 19 de abril de 2009