Autor:

La Cofepris calculó que en 2008 más de 11 millones de personas consumieron carne de rastros municipales y mataderos de alto y muy alto riesgo sanitario. Sin embargo, el Senasica no fomenta el sacrificio de animales en los rastros TIF, que exigen mejores condiciones de calidad y sanidad, y carece de procedimientos para regular el ejercicio, control y seguimiento de los recursos. Además, la ASF reporta “observaciones” por más de 500 millones de pesos

El Informe de la auditoría financiera y de cumplimiento al Subprograma de Rastros TIF, del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), concluyó que el subprograma, que otorgaría apoyo económico a productores ganaderos o engordadores, incumplió su objetivo específico de fomentar el sacrificio de animales en los rastros tipo de inspección federal (TIF).

Éstos cuentan con condiciones de construcción, equipamiento y operativas superiores a los rastros municipales.

Fueron construidos con la finalidad de que sus productos se destinen a la comercialización y la exportación, razón por la que la inspección se realiza sobre las carnes y los procesos de industrialización.

Según la Guía de técnicas para la administración de rastros municipales, del ayuntamiento de Francisco I. Madero en Coahuila, la ventaja de los establecimientos TIF es que “el animal es mejor aprovechado, favoreciendo con ello un mayor rendimiento y abaratamiento de la carne en beneficio de la economía familiar”.

En el Informe de resultados de la revisión y fiscalización superior de la cuenta pública 2007, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) advierte que no obstante que los recursos del subprograma se incrementaron en 212 por ciento para ese año, “no ocurrió lo mismo en cuanto al porcentaje de productores beneficiados y ganado sacrificado”.

Para el ejercicio de 2007 se entregaron recursos a 74 rastros TIF, por 542 millones 194 mil pesos, a 4 mil 595 productores por el sacrificio de 4 millones 481 mil 400 cabezas de ganado, mientras que en cada año de 2005 y 2006 se otorgaron apoyos por 173 millones 300 mil pesos a 6 mil 500 productores, por el sacrificio de 4 millones 400 mil ejemplares.


El Senasica está facultado para aplicar y vigilar el cumplimiento de las disposiciones en materia de sanidad vegetal y animal e imponer las sanciones respectivas. Para el máximo órgano de fiscalización, la entidad fiscalizada carece de procedimientos para regular el ejercicio, control y seguimiento de los recursos.

La ASF emitió 13 observaciones que originaron 15 acciones: 10 recomendaciones y cinco solicitudes de aclaración. El monto de las observaciones realizadas por la ASF sumó 521 millones 959 mil pesos.

El total se integra por 378 millones 76 mil 900 pesos en convenios de concertación sin finiquitar; 241 millones 200 mil pesos, por apoyos otorgados sin contar con los documentos requeridos, y 141 millones 282 mil pesos en diferencias entre las bases de datos de los depósitos en instituciones bancarias y los apoyos entregados.

También por 7 millones 900 mil pesos en diferencias entre la base de datos de apoyos otorgados y lo reportado a la cuenta pública; 1 millón 395 mil 200 pesos en saldos de una cuenta bancaria reintegrados, y 954 mil 800 pesos correspondientes a diferencias en el cálculo de apoyos entregados.

Descontrol en apoyos

En 2007 se ejercieron 542 millones 186 mil 100 pesos en la partida 4101 “Subsidios a la producción”; sin embargo, la ASF encontró que los recursos no fueron identificados como tal en la cuenta pública. Por el contrario, la clave presupuestaria agrupa programas de la Alianza para el Campo. Además, el informe de la auditoría observa que el total de recursos reportados como entregados en el Sistema Informativo de Gestión es mayor a lo registrado en la cuenta pública, por 7 millones 900 mil pesos.

La ASF indica que el único medio para seguir el gasto sólo existe al interior de la entidad fiscalizada, y la única forma de identificar al subprograma es con la clave Actividad Prioritaria Específica, que no forma parte de lo autorizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

El Senasica –determinó el órgano de fiscalización– carece de procedimientos formales para la operación, ejercicio, control y seguimiento del Subprograma de Apoyo al Sacrificio de Ganado en Rastros TIF, en infracción del Reglamento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

Además, el Manual de organización del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, entregado como vigente para el ejercicio de 2007, data de noviembre de 2003.

Para la gestión de apoyos, el Senasica instrumentó que los establecimientos TIF actuaran como ventanilla de recepción de la documentación, para ser sujetos del apoyo y realizaran la captura de datos para la generación de las solicitudes.

Los 74 rastros TIF que sirvieron para dicho propósito debían recabar la firma de los beneficiarios en las nóminas de los apoyos; sin embargo, 31 no tenían las nóminas, y otros carecían de firmas. El informe aclara que el faltante no impidió que los productores recibieran los recursos.

Hasta agosto de 2008, advierte la ASF, sólo se habían finiquitado 16 de los 74 convenios celebrados entre el Senasica y los rastros TIF; no obstante que la fecha establecida para tal efecto era el 20 de enero, restando por finiquitar pactos por 378 millones 76 mil 90 pesos.

El máximo órgano de fiscalización emitió una solicitud de aclaración para que el Senasica justifique la documentación relativa a dichos convenios. De existir remanentes, prevé la auditoría, se entregará la evidencia de su reintegro a la Tesorería de la Federación.

Al revisar 43 de los 74 convenios de concertación, formalizados en el ejercicio de 2007 con los rastros TIF para la operación del subprograma, la ASF identificó que en dos no se señaló la fecha de suscripción y en 11 la fecha de captura de las solicitudes de apoyo es anterior a la fecha de suscripción.

Senasica y Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) celebraron una minuta para que la segunda realizara la dispersión de recursos del subprograma a cuentas bancarias. En 2007, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria realizó 21 eventos de pago.

La entidad enteró a Aserca sobre los 542 millones 200 mil pesos que se habían otorgado; sin embargo, sólo depositó 542 millones 200 mil pesos y le ordenó reintegrar 1 millón 409 mil 100 pesos a la Tesorería de la Federación. La ASF determinó una diferencia por 2 millones 368 mil 900 pesos.

Asimismo, descubrió que al 30 de junio de 2008 la vigencia de un saldo por 1 millón 395 mil 200 pesos en órdenes de pago, depositados por el Senasica, había caducado.

El Servicio Nacional de Sanidad, anota el reporte, no emprendió acciones para conocer las causas por las cuales no se efectúo el cobro. Tampoco pagó a las instituciones bancarias los costos financieros de operación que resultaron de las transacciones efectuadas.

El Informe de la auditoría financiera y de cumplimiento al Subprograma de Rastros TIF apunta que el padrón de beneficiarios es menor que las órdenes de pago contenidas en el banco, por una diferencia de casi 1 millón de pesos.

A 77 productores les fue entregado un monto menor, por 19 millones 517 mil pesos, y a 43 se les pagó un importe mayor al registrado, por 7 millones 566 mil pesos. Cien beneficiarios que recibieron 47 millones 926 mil 800 pesos se encontraron en el padrón, mas no en la base de los depósitos del banco. En tanto que 179 no fueron localizados en el censo y sí en los archivos de la institución financiera que reportó pagos por 62 millones 938 mil 300 pesos.

En tanto, el registro de 17 productores se duplicó. Dicha situación provocó que en cuatro casos se extralimitaran los montos máximos autorizados en las reglas de operación, por 476 mil 800 pesos. También para dos personas morales se rebasó la cantidad permitida: 240 mil y 235 mil pesos.

La ASF detectó que se reportaron apoyos por los sacrificios de ganados por importes superiores a los 2 millones 200 mil pesos.

La ASF solicitó al Senasica que instruyera a quien corresponda para que se aclare y proporcione la documentación que justifique y compruebe los apoyos otorgados y los pagos en demasía.

“El Senasica –precisa la ASF– no cuenta con las conciliaciones para controlar y dar seguimiento a los recursos; no obstante que en la citada minuta se estableció que Aserca le proporcionaría la información del avance físico y financiero de los recursos transferidos”.

Incumplimiento en rastros TIF

El órgano de fiscalización realizó pruebas de cumplimiento en cuatro rastros TIF que ejercieron 96 millones 898 mil 500 pesos, casi el 18 por ciento del presupuesto total: Sonora Agropecuaria, Frigorífico Kowi, Yoreme Cortes y Procesos y Abastos Cuautitlán. Descubrió así irregularidades que hacen presumir la existencia de pagos improcedentes por 241 mil 400 pesos.

También observó deficiencias en la integración de 241 expedientes relacionados con solicitudes de inscripción, de apoyo y de entrega de recursos. Encontró que los beneficiarios omitieron incluir documentación como el Registro Federal del Contribuyente, la Clave Única de Registro de Población, la credencial del Instituto Federal Electoral, certificados de movilización, recibos de sacrificio y hasta las propias solicitudes.

Verificó que Sonora Agropecuaria, Abastos Cuautitlán y Yoreme Cortes no contaron con documentación que evidenciara el inicio y fin del proceso del convenio de concertación; la recepción de la clave y contraseña para la captura y cierre de apoyos del Sistema Informático de Gestión; la recepción electrónica de los listados de nómina, y las supervisiones o verificaciones practicadas. Por su parte, Frigorífico Kowi incumplió con el plazo para la recepción y envío de las nóminas firmadas con un atraso de tres a 35 días.

Riesgo sanitario en producción

Según el artículo “Rastros municipales y su impacto en la salud pública” –publicado por Marcelo Signorini en junio de 2008 en Nacameh, Difusión vía Red de Cómputo Semestral sobre Avances en Ciencia y Tecnología de la Carne–, los rastros TIF tienen sólo el 21.6 por ciento de la participación total en el sacrificio de bovinos. Por encima están los rastros municipales con el 50.5 por ciento y los sitios de preparación con el 27.9 por ciento.

El autor estima que de 306 rastros el 69 por ciento está en un nivel de riesgo sanitario bajo y medio, mientras que en la misma proporción los mataderos tienen calificaciones de riesgo sanitario alto y muy alto.

La matanza del 15 por ciento de los bovinos, ovinos y caprinos; el 7.5 por ciento de los porcinos, y el 5.6 por ciento de las aves se realiza en rastros con alto y muy alto riesgo sanitario.

A su vez, especifica el artículo, el 65 por ciento del total de la producción (bovinos, porcinos y ovinos) sucede en mataderos con riesgo sanitario alto y muy alto.

Casi 57 mil animales de abasto fueron sacrificados en rastros de muy alto riesgo sanitario. Marcelo Signorini, de la Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos de la Comisión Federal para la Protección para Riesgos Sanitarios, advierte que, en suma, los establecimientos de alto y muy alto riesgo producen 115 mil 785.45 toneladas de carne bovina; 1 mil 93.95 toneladas de carne de ovinos y caprinos; 41 mil 18.4 toneladas de carne porcina, y 3 mil 811.77 toneladas de carne de aves.

Se cuentan así 11 millones 449 mil 739 consumidores de este tipo de productos: 7 millones 103 mil 402 de carne de res, 729 mil 300 de carne de ovinos y caprinos, 3 millones 432 mil de carne de puerco y 185 mil 37 de aves.

Mientras, de 12 establecimientos TIF, ocho presentan un nivel de riesgo sanitario bajo, en tanto que los cuatro restantes fueron evaluados como de riesgo medio.


Fuente: Semanario Contralínea 127 / Año 7 / 19 de abril de 2009

Comments

comments