La debacle del ISSFAM

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Rezagos en infraestructura, subutilización de los servicios, desabasto de medicamentos en clínicas y hospitales de la Sedena, entre las observaciones de la ASF al ISSFAM

Reconocido en otros tiempos como uno de los mejores sistemas de salud, con infraestructura y tecnología de punta, los servicios médicos de las fuerzas armadas decayeron a partir de 2007, pese al incremento presupuestal que el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas de México (ISSFAM) tuvo desde el primer año del sexenio calderonista. El sistema de salud que administra el instituto y que atiende a 6 millones 50 mil militares, derechohabientes y beneficiarios está debilitado, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

La Encuesta de satisfacción con los servicios de salud, elaborada en 1994 por la Fundación Mexicana para la Salud –institución privada sin fines de lucro, incluida en el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología– revelaba que de todos los sistemas de salud que operaban en México, el proporcionado por el ISSFAM era el que mayor aceptación tenía entre sus derechohabientes. El 86 por ciento de los usuarios se decía completamente satisfecho, contra el 53 por ciento que reportaban usuarios de sistemas como el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 72 por ciento de la Secretaría de Salud y 71 por ciento de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Dentro de su revisión a la cuenta pública 2007, el órgano que encabeza Arturo González de Aragón, revisó los recursos públicos aplicados a los servicios de salud de las fuerzas armadas, que incluyen la asistencia médica quirúrgica, obstétrica, farmacéutica y hospitalaria, además de prótesis y ortopedia, y que ese año generaron erogaciones por 1 mil 136 millones 914 mil pesos. Éstos son administrados por el ISSFAM y ejecutados en las 304 clínicas y hospitales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y las 36 de la Secretaría de Marina (Semar).

Entre los hallazgos, destaca la subrogación de servicios, la pérdida de calidad y de competitividad, la falta de certificación de las unidades médicas, las contrataciones a mandos medios y altos que no cubrían el perfil y la subutilización de las plazas autorizadas.

En cuanto a las coberturas, la ASF observó que el ISSFAM carece de información estadística del personal con derecho al servicio médico integral –soportada con datos de la Sedena y la Semar– en incumplimiento a las normas generales de control interno. Tampoco se tiene control de qué tipo de beneficiarios recibieron consultas durante ese año. El sistema de salud del ISSFAM, observó la ASF, carece de indicadores que permitan conocer los objetivos de conservar y preservar la salud física y mental de los derechohabientes, y de detectar alguna posible enfermedad física o sicológica.

Desabasto de medicamentos

Pese al incremento presupuestal del ISSFAM, la ASF detectó que no se dotó a las instalaciones médicas de los fármacos, reactivos de laboratorio y consumibles requeridos. A las instalaciones médicas de la Sedena sólo se les cubrió el 87.7 por ciento de sus requerimientos, y a las de la Semar, el 84.4 por ciento.

El desabasto impactó directamente a los derechohabientes, las clínicas y hospitales de la Sedena suministraron en promedio el 52 por ciento de los medicamentos recetados a sus usuarios, aunque el 8 por ciento de los derechohabientes no recibió ninguno de los medicamentos que le fueron prescritos. El mayor desabasto se registró en las clínicas y hospitales de Guerrero, Baja California, Sinaloa, San Luis Potosí y Guanajuato. En el caso de las clínicas y hospitales de la Semar, cubrieron el suministro del 86.5 por ciento de medicamentos a sus usuarios.

En comparación con el resto de las instituciones de salud pública (Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS–, ISSSTE y Pemex), el sistema castrense fue el que en 2007 reportó el índice más alto de desabasto de medicamentos, según la ASF. Ello también impactó en el suministro de prótesis odontoestomatológicas, ya que la Dirección de Sanidad de la Sedena programó 25 mil 704 prótesis y el ISSFAM sólo le dotó de 24 mil 11.

En el primer año de gobierno de Felipe Calderón el sistema de salud de las fuerzas castrenses reportó el mayor número de quejas por deficiencias en los servicios médicos de los últimos dos sexenios. Se presentaron 25 inconformidades en contra de la Semar y dos en contra de la Sedena. En 2006 las clínicas y hospitales de ambas acumularon 13; en 2005, 10; en 2004, 19; en 2003, tres; en 2002, seis; y en 2001, cuatro.

Por su parte, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico reporta que en 2007 abrió dos casos contra la Sedena.


Médicos a la baja

A medida que descendió la calidad y eficiencia en el servicio médico castrense se incrementó la burocracia. La ASF reporta que el tiempo de espera para recibir consulta se duplicó de 30 a 60 minutos en promedio.

Añade que el nivel de calidad en la atención médica decreció a su punto más bajo respecto a 2001. De las instituciones de seguridad que en 2007 proporcionaron servicios de salud, la ASF revela que el de la Sedena registró el nivel más bajo de productividad. En el caso del promedio de consultas por hora-médico el IMSS, ISSSTE, Pemex y la Semar se colocaron dentro del valor estándar establecido por la Secretaría de Salud; mientras que la Sedena y la Semar estuvieron por debajo del límite inferior al propuesto por la Secretaría de Salud. La Sedena atendió al 93 por ciento de las consultas programas y la Semar el 79 por ciento.

Al respecto, la Sedena precisó que no alcanzó los niveles estándar –que marca la Secretaría de Salud– porque el personal médico disminuyó de 1 mil 214 médicos que había en 2001, a 627 médicos en 2007.

Sin embargo, detectó la ASF, ni los hospitales de la Sedena ni los de la Semar hicieron las contrataciones autorizadas para cubrir la plantilla laboral requerida. A la Sedena se le autorizó la contratación de 7 mi 798 empleados del sector salud, incluidos médicos y enfermeras; en total había 5 mil 497, lo que arrojó un 29.5 por ciento de vacantes.

Para los hospitales de la Semar se autorizaron 1 mil 20 plazas para médicos; sólo había 718 contratados, lo que arrojó un porcentaje de vacantes del 29.6 por ciento. Había 1 mil 576 puestos para enfermeras; de éstas, 375 estaban vacantes. Con estas cifras, de nuevo fueron los hospitales de las fuerzas castrenses los que registraron el nivel más bajo del sector salud.

Lo anterior se reflejó en la generalizada inconformidad de los derechohabientes del tiempo de espera para recibir consulta: de 60 hasta 120 minutos. Los servicios de urgencias también reportaron tiempos de espera de hasta 60 minutos, según datos proporcionados por la Sedena a la ASF.

Del personal que ocupaba los puestos de mandos medios y altos en las 42 instalaciones médicas de la Sedena, la ASF descubrió que 11 funcionarios (un director, dos subdirectores médicos y ocho jefes de departamentos médicos) incumplían con los requisitos señalados en el catálogo de puestos autorizados, lo que va en contravención de la normatividad interna de la Sedena.

En el caso de la Semar, 37 de los 170 mandos medios y superiores adscritos a las instalaciones carecían del perfil para ocupar sus puestos: 18 de los 36 directores y 19 de los 36 subdirectores médicos.

En ambos casos, la ASF solicitó al OIC iniciar el procedimiento administrativo para el fincamiento de las responsabilidades administrativas sancionatorias a los funcionarios responsables de dichas contrataciones.

Subutilización de hospitales

La ASF revela que el sistema de salud castrense registra una ocupación hospitalaria menor al estándar nacional establecido por la Secretaría de Salud. De todos los sistemas de salud pública, los hospitales de la Sedena y Semar registraron también el nivel más bajo en cuanto a la disposición de consultorios médicos.

En el caso de la Sedena, las instalaciones hospitalarias registraron una subutilización de hasta el 50 por ciento en sus cuatro hospitales de tercer nivel, ubicados en el Distrito Federal, y del 40 por ciento en los 30 hospitales de segundo nivel.

Las unidades con menor ocupación fueron las de Sinaloa, Nuevo León, San Luis Potosí, Chiapas y Baja California.

Respecto a los hospitales de la Semar, éstos presentaron una subutilización del 50 por ciento en promedio, aunque hubo otras instalaciones médicas como las de Baja California, Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Quintana Roo y Tamaulipas, cuya ocupación fue inferior al 5 por ciento.

Al momento en que la ASF auditó el sistema de salud de las fuerzas armadas (durante 2008), sólo ocho de los 42 hospitales y unidades médicas de la Sedena estaban certificados: Clínica de Especialidades de la Mujer, Hospital Central Militar, Centro Hospitalario del Estado Mayor Presidencial, Unidad de Especialidades Médicas, Unidad de Especialidades Odontológicas, Hospital Regional de Puebla, Enfermería de Villahermosa, Hospital Regional de San Luis Potosí.

De la Semar, sólo nueve de las 36 instalaciones tenían certificación: Centro Medico Naval, Hospital Naval de Acapulco, Hospital Naval de Tampico, Hospital Naval de Mazatlán, Hospital Naval de Guaymas, Sanatorio Naval de Ensenada, Sanatorio Naval de Ixtapa, Clínica Naval de Cuemanco y Clínica Naval del Sur.

Con este porcentaje, la Sedena y la Semar se colocan en tercero y cuarto lugar de certificación de entre los cinco sistemas de salud, sólo por encima del ISSSTE. Al respecto, la ASF recomendó que el ISSFAM, en coordinación con ambas secretarías, certifique sus instalaciones médicas ante el Consejo de Salubridad General a fin de obligarse a la mejora de sus prácticas y en cumplimiento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

El 17 de julio de 2007, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, mediante el oficio 307-A.-1594, emitió los Lineamientos para la Elaboración de los Programas del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, donde comunicó a las dependencias y entidades las fechas del proceso de elaboración de los programas sectoriales e institucionales que se derivan del Plan Nacional de Desarrollo. Se estableció que los programas debían publicarse el 1 de diciembre de 2007, sin embargo, el ISSFAM lo hizo hasta el 22 de septiembre.

La ASF observó que el atraso de 10 meses impidió su análisis y planeación.

La ASF pidió la intervención del Órgano Interno de Control para, en su caso, fincar responsabilidades administrativas sancionatorias a los funcionarios que habrían incumplido la Ley Federal de las Entidades Paraestatales y los Lineamientos para la Elaboración de los Programas del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012.

La falta de planeación y precisión de los programas, cita la auditoría, impacta el destino de la partida presupuestal destinada a los servicios médicos: se detectó que el ISSFAM operó en 2007 sin un estimado de los gastos y costos específicos de los servicios médicos, lo cual, explica la ASF, impidió evaluar los presupuestos y programas, en contravención al artículo 87 de la LFPRH.

Contralínea solicitó una entrevista con el general Francisco Moreno González, titular del ISSFAM. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

La diputada Claudia Cruz explica a Contralínea que al interior del Congreso de la Unión se está formando una comisión de legisladores que en los próximos meses realizará visitas in situ para documentar la situación de las clínicas y hospitales de las fuerzas armadas, ya que, explica, “las observaciones hechas por la ASF son muy delicadas.

Estamos hablando de millones que se destinan cada año como presupuesto y al parecer esto no está reflejado en las unidades médicas”.

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