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De los presos “Loxichas”

Penal de Santa María Ixcotel, Oaxaca, a 18 de marzo de 2009.

Desde la penitenciaría central del estado de Oaxaca, los presos políticos y de conciencia de la región Loxicha les enviamos un fraternal y combativo saludo a todos los participantes de la marcha por la Unidad Consecuente desde Abajo y a la Izquierda.

Los pueblos hemos aprendido a elevar nuestras voces para hacer nuestros reclamos y exigir cumplimiento a nuestras demandas por medio de movilizaciones pacíficas. Solamente de esta forma somos escuchados por los que arriba gobiernan.

Los libros dicen que los fines del Estado son el bien común, la justicia social y la seguridad. En los hechos esto no es así. Durante siglos los pueblos indígenas hemos sido testigos de esta gran mentira. Las leyes actuales tímidamente dicen que tenemos el derecho de existir como pueblos originarios y se niegan a reconocer que somos los dueños de nuestros propios destinos.

Como pueblos indígenas sabemos que tenemos el derecho a salud, educación, tierra, trabajo, que tenemos derecho a organizarnos. Estamos conscientes de que tenemos el derecho a vivir dignamente y también tenemos el derecho a exigirlo si se nos es negado, aunque esto traiga como consecuencia la cárcel o la muerte.

El motivo por el que estamos privados de nuestra libertad es ése, el que nos hayamos organizado civil y pacíficamente para librarnos del cacicazgo y exigir ante el Estado lo que por derecho nos corresponde: ejercer nuestro derecho a vivir dignamente.

El Estado siempre ha elegido el camino de la represión, y en la región Loxicha no se hizo esperar la “mano dura”, que inició el 25 de septiembre de 1996: más de 150 personas detenidas y trasladadas a distintos penales del país, más de 250 órdenes de aprehensión, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, violaciones a mujeres.

Somos 12 las personas las que llevamos más de 12 años privados de nuestra libertad. Nos han fabricado diversos delitos para mantenernos en la cárcel.

Nos han acusado de pertenecer al Ejército Popular Revolucionario. Nos han dictado sentencias que van de 13 a 31 años de prisión. Por eso nos dirigimos a ustedes para pedirles que hagan suya nuestra demanda de libertad inmediata e incondicional.

¡Con presos políticos, no hay democracia! ¡Libertad y justicia para Atenco! ¡Libertad y justicia para Oaxaca! ¡Libertad a todos los presos y presas políticos del país! Respetuosamente, presos políticos y de conciencia del municipio de San Agustín Loxicha, Pochutla, Oaxaca: Ricardo Martínez Enríquez, Mario Ambrosio Martínez, Estanislao Martínez Santiago, Abraham García Ramírez, Urbano Ruiz Cruz, Zacarías Pascual García López, Álvaro Sebastián Ramírez, Cirilo Ambrosio Antonio, Justino Hernández José, Fortino Enríquez Hernández, Agustín Luna Valencia, Eleuterio Hernández G.

Pesar por abandono de la normal de El Quinto

Soy docente egresado de esta normal de El Quinto, Sonora. Al leer el reportaje publicado en su revista, me doy cuenta de las grandes necesidades del plantel. No me resta más que expresarles mi adhesión a los normalistas rurales y decirles que le sigan echando ganas, que sigan con ese entusiasmo que nos caracteriza en las aulas.

Jorge Gregorio Barreras García.

Hacienda sólo fiscaliza a cautivos, dice

A propósito de las lavanderías de dinero, ¿no se han fijado que en los grandes centros comerciales que se están abriendo continuamente existen empresas a las que no se les para ni una mosca? La pregunta es de dónde sacan para sueldos, agua, luz, mantenimiento, renta, etcétera. ¿Un empresario normal invertiría en un negocio que cada día le reporta pérdidas? En lugar de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público esté persiguiendo a personas y negocios cautivos, debe fiscalizar a cientos y cientos de negocios de este tipo.

Armando Villarreal Flores.

Reflexión acerca de la pérdida de la isla Bermeja

Soy profesora y actualmente imparto clases de geografía en la comunidad de El Espinal, Oaxaca. Me resulta muy indignante que en pleno siglo XXI los que presumimos de estar “actualizados en información” y nos formamos con sentido de lucha por nuestro país sigamos siendo partícipes de las mismas injusticias hacia nuestro pueblo mexicano. Es triste darse cuenta que, a pesar de tantas luchas y esfuerzos realizados por tan ilustres personalidades que nos hicieron ver lo importante que es nuestro país, nosotros no hemos aprendido a valorar la gran riqueza que tenemos y que seguimos tirando hacia el basurero. Lo que más necesitamos lo estamos dejando ir hacia donde otros lo aprovecharán de una mejor manera, pero… ¿hasta cuándo? Y aquí aplica la frase que dice: nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.

Zeidy Hernández.