La estrategia fallida

Autor:

Jorge Luis Sierra.

MSNBC TV, Washington, DC. En una entrevista con el reportero David Gregory, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dice que los expresidentes mexicanos se habían negado a combatir al narcotráfico con la fuerza y voluntad que está mostrando el presidente Felipe Calderón.

La declaración, franca, pero también grave y antidiplomática, constituye una crítica a la presunta negligencia de los presidentes mexicanos que sexenio tras sexenio permitieron que el poder de los cárteles creciera hasta los niveles existentes. Gates debe saber algo de este asunto. Es un doctor en historia y fue el director de la CIA con el presidente George R. W. Bush. Calderón no salió en defensa de sus colegas, ni siquiera del expresidente Vicente Fox, quien tuvo que defenderse débilmente diciendo: “Yo no me siento el acusado, tengo mi conciencia tranquila”.

1600 Pennsylvania Ave, NW, Washington, DC. Hay nerviosismo en la Casa Blanca. No sólo porque está sumida en la peor crisis económica desde 1945, sino porque los asesores militares se la pasan diciendo que México está en vías del derrumbe como Estado y que la frontera está sumergida en un baño de violencia. El sábado 7 de marzo, el presidente Barack Obama estaba ansioso de saber el resultado de la visita a México del almirante Michael Mullen, jefe del comando conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Obama marcó el número telefónico de Mullen y éste le respondió con un informe sobre sus conversaciones del día anterior con los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, el general Guillermo Galván Galván y el almirante Juan Francisco Saynez Mendoza, respectivamente. Según el Departamento de Defensa, el almirante Mullen explicó al presidente que la conversación con los líderes militares mexicanos tuvo dos temas principales. El primero fue la responsabilidad compartida de su país por el clima de violencia relacionada con el narcotráfico y también por la necesidad de buscar una solución a ese problema. El segundo tema tuvo que ver con las capacidades militares que le han servido a Estados Unidos para combatir las redes terroristas internacionales y que también le pueden servir a México para combatir a las redes de narcotraficantes.

700 Lavaca St. Austin, TX. De hecho, todos los aparatos de inteligencia, privados o gubernamentales, están atentos a lo que ocurre en México. Por ejemplo, George Friedman, presidente de Strategic Forecasting, una firma privada de inteligencia, no pierde ocasión para documentar los estragos de la guerra contra el narcotráfico sobre el Estado mexicano.

Unos días después de la ejecución de Edgar Millán López, el jefe de la lucha contra el narcotráfico en México, el 8 de mayo de 2008, Friedman escribió un documento que habría de sintetizar la corriente de pensamiento más importante sobre México en los ámbitos de seguridad en Estados Unidos: “México, ¿en el camino de derrumbarse como Estado?” El especialista dijo que las ganancias del narcotráfico, estimadas en 40 mil millones de dólares anuales, les daban al pequeño grupo de capos un poder enorme para corromper al gobierno.

Para Friedman, el narcotráfico está enfrentando a una parte del gobierno mexicano contra la otra. A pesar del ambiente generalizado de paranoia en las esferas de decisión política y militar en Estados Unidos, el presidente de Stratfor tiene algo de razón: las fuerzas leales al gobierno están luchando solas contra el narcotráfico y contra la parte corrompida del propio gobierno. Ésa es la receta del derrumbe, dice Friedman.

1562 Mitscher Ave, Norfolk, VA. Pero la doctrina moderna sobre los Estados fallidos o en riesgo de derrumbe y la inclusión de México en esa lista está siendo desarrollada principalmente en los centros de inteligencia estratégica del Pentágono.

Los expertos del Comando de las Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos han profundizado la hipótesis del desplome probable del Estado mexicano como parte de sus últimos dos análisis prospectivos llamados Joint operating environment, un documento sobre los retos del futuro que sirve de guía para las operaciones de todo el Departamento de Defensa.

En el primer reporte, fechado en diciembre de 2007, los analistas aseguran que los cárteles de la droga están “comprando o rentando elementos clave del gobierno”, como policías y jueces, y están creando “narcoestados” en algunas de las entidades federativas de México, partes de Afganistán y Haití. En el segundo reporte, de diciembre de 2008, va más lejos y afirma que el poder de las bandas delictivas y los cárteles del narcotráfico amenazan seriamente el potencial de desarrollo de América Latina y que el asalto creciente de los narcotraficantes al gobierno mexicano hace recordar que un México inestable puede representar un problema de seguridad de proporciones inmensas para Estados Unidos. Los dos peores escenarios para las fuerzas armadas de Estados Unidos, y por supuesto para el mundo, argumentan los analistas del Pentágono, es que Pakistán y México pueden experimentar un derrumbe rápido y repentino.

Academia Militar de West Point, Nueva York. Con todo, el principal promotor del riesgo que entraña la violencia en México es Barry McCaffrey, exzar antidrogas y exjefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Mc- Caffrey explica a los estudiantes y profesores de la academia que el gobierno entrante de Barack Obama debe concentrarse principalmente en los problemas cada vez peores y más peligrosos en México. Es diciembre de 2008 y McCaffrey está relatando los resultados de una reunión entre expertos en seguridad realizada días atrás en la ciudad de México. En menos de ocho años, dice McCaffrey, las bandas del narcotráfico pueden rebasar a las instituciones en México y ejercer un control fáctico de la frontera con Estados Unidos. Con ese argumento, el general McCaffrey explica los riesgos que entraña un Estado fallido en la frontera sur: una falla del sistema político mexicano para detener la violencia y la delincuencia podría originar una ola de millones de mexicanos cruzando la frontera con Estados Unidos, huyendo de la miseria, la violencia, las políticas económicas fallidas, la pobreza, el hambre, el desempleo, así como de la crueldad e injusticia de un Estado criminal.

8334 Gulf Freeway, Houston, Texas. Si la tesis de que la violencia está a punto de rebasar al Estado mexicano fuera cierta, el análisis debería incluir a por lo menos 200 ciudades de Estados Unidos donde han empezado a ocurrir ejecuciones, levantones, encajuelados.

Pero, claro, según Estados Unidos la culpa de eso la tienen los mexicanos. Como parte de un reportaje de Dane Schiller, sobre las operaciones de los Zetas en Houston, un video publicado en el sitio de internet del Houston Chronicle, el domingo 8 de marzo de 2009, muestra el asesinato de un individuo tres años atrás, cuando subía a su familia al carro en el estacionamiento del restaurante de mariscos Chilos de esta ciudad. Las imágenes grabadas desde una cámara de seguridad muestran cómo José Pérez le abre la puerta del auto a su esposa y luego camina hacia el otro lado del carro.

En tanto, un hombre que camina a unos metros saca repentinamente una pistola, corre enfrente de él y le asesta varios tiros. Según la policía, Pérez fue confundido con un narcotraficante rival y ejecutado por equivocación por un sicario de los Zetas. Según informes de inteligencia del Departamento de Justicia, el grupo de sicarios del cártel del Golfo ha cometido asesinatos en Dallas, Houston, McAllen, Mission, y tiene células operativas en Oklahoma, Arkansas y Georgia. Schiller cita fuentes del Departamento de Justicia que aseguran que los narcotraficantes mexicanos tienen a células diseminadas en 200 ciudades de Estados Unidos.

Colegio de Guerra del Ejército, 122 Forbes Ave, Carlisle, PA. El problema para México es que la noción del Estado fallido está acompañada con una estrategia militar de intervención con pasos progresivos, según sea el nivel de empeoramiento del país de que se trate. Scott G. Wuestner, jefe de Integración Operacional del Instituto de Mantenimiento de la Paz y Estabilización, publica este mes una monografía sobre los retos de Estados Unidos para evitar el desplome de Estados fallidos. Al citar a otro estudio del Departamento de Defensa, el coronel Wuestner menciona que México forma parte de ocho posibles escenarios de operaciones militares de estabilización en el futuro. Para enfrentar esos escenarios, cita Wuestner, Estados Unidos estudia la posibilidad de dividir una división completa para crear unidades modulares de asesoría, entrenamiento y combate. El Pentágono estudia también la posibilidad de crear 45 brigadas de enlace y estabilización, además de grupos de asesoría militar, de equipamiento y entrenamiento así como de apoyo a operaciones civiles, reconstrucción y desarrollo.

San Miguel Chapultepec, ciudad de México. En Los Pinos también hay nerviosismo. En términos generales, hay una resistencia a aceptar que México está en camino de ser un Estado fallido. Pero declaraciones presidenciales parecen contradecir esa postura. El presidente Calderón le dice a Jorge Zepeda en una entrevista para El Universal, realizada a finales de febrero de 2009: “O son los narcos o es el Estado”.

A juzgar por estas palabras, el presidente cree que el gobierno mexicano está peleando la sobrevivencia como Estado.

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