Una ciudad contra el muro

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La inminente construcción de una valla en la frontera entre Tamaulipas y Texas ha dividido a la opinión pública y gobierno de la ciudad de Brownsville, Texas, donde su alcalde citó a una audiencia pública para escuchar las voces a favor y en contra de la medida. Mientras tanto, la Iglesia Católica rechazó los planes norteamericanos pues consideró que todo el mundo tiene derecho a buscar un mejor nivel de vida.

Paola Almaraz Ochoa Brownsville, Texas

El mayor (alcalde) de esta sureña ciudad texana colindante con Matamoros, Tamaulipas, Pat Ahumada, se manifestó en contra de la construcción del muro fronterizo que las autoridades federales de Estados Unidos pretenden comenzar a levantar en las próximas semanas.

“La construcción de este muro daña a ambos lados de la frontera tanto en lo económico como en lo ambiental, por ello no estoy de acuerdo en cómo se autorizó”, dijo el funcionario, quien siempre ha repudiado esta obra.

El pasado 12 de febrero, en el Cabildo de Brownsville, se realizó una audiencia pública con el fin de escuchar las voces de los ciudadanos en contra o favor de la edificación del muro.

En esa sesión se firmaría el contrato de Seguridad Nacional para la edificación de 23 millas (cerca de 32 kilómetros) de barda que se autorizó en el pasado gobierno federal del ex presidente republicano George W. Bush.

Después de una acalorada audiencia de más de una hora entre el mayor Ahumada y los seis síndicos del Cabildo: Anthony Troiani, Leo T. Garza, Ricardo Longoria Jr., Charlie Atkinson, Carlos Cisneros y Edward Camarillo, se acordó posponer la firma del contrato.

Al terminar la reunión a puertas abiertas, Ahumada reiteró que se pospuso celebrar el convenio con el Departamento de Seguridad Nacional para iniciar la construcción del muro entre Matamoros y Brownsville.

“Esto nos da tiempo para seguir buscando evitar a toda costa que se realice dicha construcción que vendría a afectar a dos ciudades hermanas”, afirmó el mayor, quien el día anterior convocó a una protesta en contra de la barrera a la cual asistieron pocas personas llevando letreros y pancartas a la sesión.

Ahumada informó que cada milla del muro tendrá un costo entre 14 y 16 millones de dólares, es decir, se gastarán cerca de 322 millones de dólares en esta zona del sur de Texas.

El alcalde agregó que en vez de erogar tanto dinero en la barrera, se debería de utilizar para otros proyectos de infraestructura y empleo, fomentando la economía que tanta falta hace en tiempos de crisis.

“No hay nada que justifique esta polémica obra. No vamos a doblar las manos aunque lo van a levantar (el muro) a la fuerza”, señaló el político mexicoamericano, quien agregó que el gasto económico es muy elevado y que la ciudad no cuenta con recursos.

Reiteró que las autoridades de Brownsville –la ciudad estadunidense más al sureste del país vecino-, ya habían tenido acercamiento con las autoridades federales en Washington.

“Hicimos una propuesta que, en vez de gastar tantos millones de dólares en el muro, se hiciera un paseo turístico como el Riverwalk de San Antonio, con la finalidad de atraer visitantes e incrementar la derrama de dólares en ambos lados de la frontera”, señaló el mayor.

Voces de a favor y en contra

La señora Maribel Hernández, residente de esta ciudad, afirmó estar en contra de la construcción: “Es como si le estuviéramos diciendo a los mexicanos ´ya no vengan´, y no lo considero justo; yo soy ciudadana de Brownsville, pero nosotros necesitamos de México”.

Agregó que se le hace injusto dividir a los dos países con una barrera de concreto, ya que la mayoría de las personas de Matamoros tienen familia en Brownsville y viceversa, además de que el comercio del lado americano se sostiene de los mexicanos que vienen de compras.

“Somos vecinos, somos hermanos y todos necesitamos de todos, por ello se me hace muy injusto la forma en la que nuestras autoridades (estadounidenses) están actuando”, dijo Hernández, quien añadió que es ilógico que cuando se acercan las Fiestas Mexicanas Binacionales entre Matamoros y Brownsville se desate esta polémica.

Por su parte, Dagoberto Barrera manifestó su aprobación a la construcción del muro, porque –afirmó– la gente que viene de otras naciones, sea mexicano, japonés, alemán o de otra nacionalidad, debe de respetar las leyes, tener sus documentos en regla y ser examinado por las autoridades migratorias.

“Yo estoy a favor del muro porque todos tienen que aprender a respetar las leyes de una nación. La nación americana dice que no puedes entrar a este país a invadirnos si no tienes tus documentos”, insistió Barrera.

Señaló que cuando los visitantes extranjeros no acatan las leyes y las reglas no son personas honestas, “por ello no los quieren en Estados Unidos”.

“No podemos ser amigos de un presidente (Felipe Calderón) y de una nación (México) que no te ayuda a detener la invasión de ilegales”, puntualizó.

Iglesia católica rechaza muro

En voz del obispo, la Iglesia Católica mexicana se manifestó en contra de la intención de construir un muro fronterizo entre Matamoros y Brownsville.

El obispo de la Diócesis de Matamoros, Faustino Armendáriz Jiménez, dijo que le parece que es desafortunada la decisión de levantar esa barrera del lado americano colindante con esta ciudad de Tamaulipas.

Destacó que aprueba que el Gobierno de Estados Unidos quiera implementar medidas para garantizar su seguridad interna, pero no aquellas que atenten contra la dignidad de las personas.

“Dicho muro ya se ha visto físicamente en Hidalgo y McAllen”, dijo el Armendáriz Jiménez, quien añadió y de ninguna manera estaremos de acuerdo en la construcción de barreras que divida a la comunidad.

Precisó que esperan que el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tenga esa visión humana para buscar la manera que no se ejecute en la región ese tipo de divisiones.

“Porque los mexicanos tienen derecho de buscar un mejor nivel de vida para sus familias”, indicó.

Aseguró que la Iglesia Católica mexicana está apelando a la renovación de la legislación de Estados Unidos y al diálogo político entre ambos países.

“Los indocumentados no son criminales”, dijo el obispo Armendáriz, quien agregó que estas personas solamente buscan tener mayor prosperidad en su vida.

Puntualizó que debe haber puentes y no muros: “Algún día caerá ese muro pues (los mexicanos) no somos de otro planeta para vivir separados, en el planeta todos somos hijos de Dios”.