Autor:

Es una pequeña empresa dedicada a la producción de destilado de agave azul. ¿Qué tiene de raro? Nada, salvo que la elaboración del producto es en un lugar que ni siquiera tiene antecedentes o condiciones tequileras.

Alfredo Guevara Ciudad Victoria, Tamaulipas

La Picota” nació como resultado de una negligencia, originada por el funcionario público cuyo burocratismo lo puso en práctica hasta que fue removido del cargo. Sus orígenes los tuvo en el municipio de Tula, en la región del altiplano tamaulipeco, pero finalmente se vino a producir a la capital del estado.

Y aunque Ciudad Victoria no tiene ni denominación de origen tequilero, o las condiciones propicias para la elaboración de un producto que requiere de envases que se tienen que importar desde el estado de Jalisco, al final se arrancó el proyecto de una planta destiladora en un predio donde solo existía un viejo árbol que todavía se resiste a morir.

Rodeado de una vegetación envidiable, propicia para el descanso, invadida de cactáceas de diversos tipos, “La Picota” es un establecimiento dedicado a la elaboración y venta de un producto que no es tequila ni tampoco mezcal sino un destilado de agave azul.

El establecimiento está a escasos kilómetros de la capital del Estado, por la carretera Victoria-Monterrey, donde la gente acostumbra tener un rato de reposo y aprovechar el enorme jardín que dispone de plantas y cactáceas, pencas de henequén y otras formas expresivas de una naturaleza que ha ido creando conforme ha pasado más de una década.

En realidad “La Picota” es un aparato musical de viento que se usa para un baile típico que se práctica, por el rumbo de la sierra chiquita.

Sin embargo “La Picota” también es el nombre de una bebida alcohólica que no es tequila ni mezcal sino un destilado de agave azul que es elaborado en Ciudad Victoria, un lugar que no tiene denominación de origen de tequila.

Incluso por estos rumbos el consumo de aguardiente es bajo, quizá por lo elevado de las temperaturas que imperan la mayor parte del año y que provocan que las bebidas de preferencia sean la cerveza o el whisky.

“Efectivamente, no es tequila o mezcal, es un destilado de agave porque está elaborado en Ciudad Victoria”, expresó Sergio Niebla Álvarez, propietario de este establecimiento que maneja en compañía de sus hijos Cristian y Daniela.

“Aunque lo hacemos de agave azul, no tiene la denominación de tequila por lo que dice cien por ciento destilado de agave en nuestra etiqueta”, aduce.

“Montaña, sol y cactus” es la verdadera razón social de esta empresa cuyo nombre surgió en honor al municipio de Tula donde se disponía de un terreno, equipo y convenio con autoridades para arrancar el proyecto.

“Todo iba bien, pero por esas cosas que suceden comúnmente en México, donde predomina el ‘síndrome del funcionario mexicano’ por lo que al final no se concretó el apoyo”, explicó Niebla Álvarez.

Una historia de esfuerzo

“La Picota” no es otra cosa que un predio de poco más de una hectárea. Al frente se aprecia el local donde se comercializa el destilado de agave. A un costado se encuentra una especie de laberinto con pequeñas montañas rodeadas de cactus de diferentes especies, tipos o variedades.

Atrás, en una casona de lámina, es donde se encuentra instalado todo el equipo de destilación.

Al interior del establecimiento se aprecia las diferentes presentaciones del aguardiente: blanco, reposado y añejo. Pequeños, medianos y grandes barriles elaborados en Jalisco se observan listos para transportar la bebida. En las paredes hay fotografías de la Revolución Mexicana y otros artículos de la época, como una máquina de coser elaborada a base de madera.

Al recordar los inicios de su empresa, Niebla Álvarez recordó que en el año de 1999 no había nada en este lugar, con excepción de un árbol que se mantiene en la parte trasera del caserón.

No fue sino hasta que se invirtieron poco más de tres millones de pesos cuando se pudo comenzar a operar la planta, elaborar el producto y empezar a ponerlo a la venta.

A lo largo de los años la empresa ha crecido, lo que le ha permitido a sus propietarios invertir más de ocho millones de pesos en equipo y un posible convenio para la difusión del producto que, por lo pronto, sólo se comercializa en este local.

Niebla Álvarez lamentó que cuando han intentado ingresar al mercado, las tiendas de autoservicio han pretendido establecer un convenio que no ha logrado convencer al creador de la “La Picota”.

“Con los establecimientos en Victoria es poca la comercialización, la venta directa ha sido la mejor estrategia, porque, por principio de cuentas quien visita este establecimiento disfruta la estancia, la vegetación que lo rodea y el clima que impera en ese sector, propicio para el relajamiento”, explicó Niebla Álvarez.

Y es que desde los inicios de la empresa, la venta y la promoción del destilado de agave azul ha sido de boca en boca con lo que poco a poco ha logrado colocarse en el gusto general.

“A muchos de los funcionarios les gusta y constantemente hacen sus pedidos, sobre todo por la calidad de la bebida”, aduce.

Contrario lo que se pudiera pensar, los principales clientes o consumidores del destilado de agave azul radican en Estados como Nuevo león y Coahuila.

La razón es muy sencilla: los consumidores de Ciudad Victoria son cerveceros o prefieren el consumo de whisky.

“Hasta a mi me gustaría ingerir la cerveza, por aquello de que se trata de una bebida que se consume helada”, acepta.

Pese a ello, “La Picota” dispone de un servicio de envío de cajas contratadas con empresas paqueteras, a consumidores o comercializadores en Tampico, Nuevo León e incluso la frontera con Estados Unidos.

Hasta ahora, el producto se ha promocionado en eventos como la Feria Tamaulipas 2008, donde hubo una buena aceptación por parte de los tamaulipecos en general, aun cuando el tequila no está en el espíritu de la población victorense.

La idea no es hacer crecer la empresa, a la que se tenga que invertir elevadas inversiones, pero sí estar al pendiente de de lo que representa el proceso de destilación y enfocarse a mejorar cada día la producción.

“Lo que realmente deseo es la tranquilidad, aquí lo disfruto y, la verdad, no está en mi meta ser un gigante en la producción o comercialización del destilado de agave”, finalizó el propietario de “La Picota”.

Comments

comments