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La noche del 6 de enero, cuando mucha gente compartía la Rosca de Reyes con su familia o amigos, una ráfaga de balas rompió el silencio de la calle Espinosa y luego un estruendo estremeció los edificios aledaños.

Una granada de fragmentación estalló en el estacionamiento de Televisa Monterrey y marcó con ello un punto negro en la historia del periodismo regiomontano al producirse un atentado.

Afortundamente no hubo lesionados, pero el acontecimiento conmovió a la sociedad de Nuevo León, ya de por sí golpeada por la inseguridad.

Eran las 20:15 horas y el noticiero de Televisa estaba al aire cuando sucedieron los hechos. Un comando armado dejó su mensaje de pólvora y además por escrito.

“Dejen de transmitir nada más a nosotros, también transmitan a los narcomandatarios, esto es un aviso”.

Francisco Cobos, gerente de Noticias, dijo que según la versión de testigos, los autores materiales viajaban en dos camionetas y cubrían sus rostros con capuchas.

El portón del estacionamiento tiene 12 impactos de bala y la granada abrió un boquete de aproximadamente 30 centímetros.

Agregó que al menos media docena de carros también resintieron los impactos de las armas de grueso calibre y presentan vidrios quebrados y agujeros de bala en las puertas.

Por el horario del atentado había muy pocas personas alrededor.

Las autoridades cercaron el lugar e informaron que habrá vigilancia permanente no sólo en Televisa sino en TV Azteca, Multimedios y TV Nuevo León.

Hallan un auto

Unas horas después del atentado fue encontrado un auto rojo marca Pontiac, con placas de Texas, que obs7truía una cochera en la calle Serafín Peña.

En el carro se encontró una pistola tipo escuadra, ropa oscura y un pasamontañas. El coche tenía las puertas traseras semiabiertas.