Alcalde mexiquense que va por todo

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Dentro de la elite cazadora de cargos, la mexiquense está adelantando vísperas. Y hasta investigaciones, para deslindar responsabilidades sobre la promoción electoral de presidentes municipales y diputados locales, por parte de la Contraloría del Poder Legislativo del Estado de México.

De las últimas informaciones al respecto, destaca la del reportero Israel Dávila (La Jornada, 4 noviembre de 2008), donde se da cuenta a la opinión pública de quiénes aspiran ya, a más de un año, a continuar en el presupuesto brincando de los ayuntamientos a la Legislatura local y de actuales integrantes de ésta a las diputaciones federales; incluso hay quienes hacen planes para la sucesión de Peña Nieto.

Se trata de una carrera adelantada a la que se han apuntado panistas y priistas. De estos últimos: Ana Lilia Herrera… ¡presidenta, aunque usted no lo crea, de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso!; José Luis Gutiérrez Carreño, y Sergio Luna: el trío para apoderase de las presidencias municipales de Metepec, Atlacomulco y Naucalpan.

Los panistas que comen ansias son: el alcalde naucalpense foxista, José Luis Durán Reveles, quien se promueve con letreros de obras “Que perDuran”; y el de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, célebre, no por su buen gobierno, sino porque contrató a un clon para hacerse propaganda y supuestamente no incurrir en delito alguno.

Todos ellos están, presuntamente, usando fondos públicos para darse a conocer, siguiendo el ejemplo de Peña Nieto que, con el camuflaje de dar noticias de sus obras, aparece en primer plano. Esto a pesar de la prohibición del artículo 134 constitucional de no hacerse propaganda política personal, que conlleva sanciones.

Es el caso del priista Adrián Fuentes Villalobos, alcalde de Huixquilucan, con su divisa: “Para vivir bien y seguro”, cuando ese municipio se ha convertido en uno de los nidos de las delincuencias que cometen homicidios, secuestros y envenenan a la población juvenil con la comercialización de las drogas.

Ya los panistas le pusieron el ojo a Huixquilucan, pues aseguran que la pésima administración de Fuentes ha generado tremenda decepción entre los habitantes. Es un municipio de los 121 que comprende la geopolítica mexiquense (arsenal del PRI y, por eso, pista de despegue presidencial por la candidatura del tricolor, que da visos de reponerse) que se ha dividido en una zona de ricos, otra de pobres, una más de delincuentes y una cuarta comercial, que produce movimiento financiero de gran relieve, ya que la liquidez monetaria le permite al municipio destacar dentro de la pobreza generalizada del Estado del México.

Una serie de secuestros, casas de seguridad de los capos y homicidios pusieron a Huixquilucan en el primer plano. Informaciones en los medios de comunicación y críticas en las columnas económicas y políticas pusieron al descubierto que Adrián Fuentes Villalobos no solamente presume de sus nexos de “muy alto nivel” en el PRI estatal (léase Peña Nieto) y en la cúpula de las cámaras de Senadores y Diputados del Congreso (léase Beltrones, Gamboa Patrón y, claro, con la mandamás, Beatriz Paredes).

Por esto, tiene “amarrada” la candidatura para la diputación federal. Y tiene hablada la sucesión de Peña Nieto, porque también quiere la gubernatura. Es el caso del “amigo quiere”, la anécdota aquella de Ruiz Cortines cuando uno de sus mejores amigos (Regino Hernández Llergo) le pidió un cargo para uno de sus amigos. Llegado el día de repartirlos, el indicado para ocuparlo y acordado de antemano se quejó ante don Adolfo “el viejo” (el joven era López Mateos, mexiquense que sí llegó a Los Pinos) de que había sabido que el amigo de Hernández Llergo también quería esa posición, a lo que el zorro y mañoso veracruzano contestó: “El amigo del amigo puede querer el cargo, pero es solamente que el amigo quiere, y usted sigue siendo el designado”.

Así le pasará a Fuentes Villalobos, que va por todo: alcaldía, diputación federal y gubernatura, como si todo fuera causa y efecto de un deseo al estilo del “amigo quiere”. Él es el alcalde de Huixquilucan (2006-2009) que fue sorprendido con su guardadito de tecnología para vigilancia (Reforma, 22 de mayo de 2008) mientras la ola criminal se expandía por el municipio, con la presencia de las mafias del cártel de Sinaloa y donde el policía Fremiot Ramírez –acompañante de uno de los asesinos que ultimaron a 24 personas localizadas en la Marquesa– quiso impedir la captura de varios matones.

Resulta que el sistema de vigilancia con videos fue desmantelado a la llegada de Fuentes Villalobos. Ante la información sobre tal asunto, y bajo la responsabilidad de Guillermo Zamacona Urquiza, el alcalde de Huixquilucan mandó a publicar, a una plana completa, la justificación a su negligencia que ha causado que Huixquilucan sea el municipio con mayor índice de criminalidad.

Adrián Fuentes va por tratar de satisfacer su desbordada ambición y, además, hace alarde de sus relaciones para tratar de espantar a sus adversarios. No hay día que no se ocupen de su mala administración y de las constantes quejas de los mexiquenses-huixquiluquenses, quienes no hallan cuándo llegue el día de las elecciones para castigar al PRI por haberlo postulado, y darle la oportunidad al PAN e incluso al PRD, si éste postula a un ciudadano dispuesto a devolverle a la comunidad la máxima seguridad. Y que ese municipio recobre su pasada tranquilidad y convivencia, abortada en inseguridad por el desapego del actual alcalde, que va por todo: la diputación federal y la gubernatura en el clima de las adelantadas precandidaturas mexiquenses.

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