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Documentos confidenciales de Pemex revelan que algunas de las plataformas que rentan los consorcios texanos a la gestión de Jesús Reyes Heroles no son aptas para operar y que, pese a los millonarios montos que se les paga por arrendamiento diario, tenían graves deficiencias desde el momento de su contratación

Sonda de Campeche. El primer año de la gestión de Jesús Reyes Heroles González Garza en Pemex se cuenta como uno de los más convulsivos, por los accidentes que se sucedieron en las plataformas, atribuidos por el funcionario a fenómenos meteorológicos. Sin embargo, documentos confidenciales de Petróleos Mexicanos (Pemex), cuya copia posee Contralínea, revelan que en 2007 entraron en operación 40 plataformas, que en su mayoría presentaban graves deficiencias en infraestructura y sistemas de seguridad, detectadas desde que comenzaron funciones; incluso dos de ellas fueron declaradas “no aptas” por los supervisores de la petrolera sin que se rescindieran los contratos.

Las condiciones, ubicación y trabajos de las plataformas petroleras en esta zona neurálgica es considerada por el gobierno mexicano como un asunto de seguridad nacional. Solamente los directivos de Pemex y los contratistas conocen las condiciones físicas y de infraestructura en que los artefactos marítimos son arrendados a la subsidiaria Pemex Exploración y Producción (PEP) –que dirige Carlos Arnoldo Morales Gil– por periodos multianuales y tarifas millonarias, y sólo se conoce de sus deficiencias hasta que ocurre algún desastre.

De las 40 plataformas, 31 son propiedad de los consorcios texanos Mexdrill Offshore, Noble Contracting, Nabors, Todco, Pride Drilling y su subsidiaria México Drilling, grupo económico para el cual trabajó como asesor el hoy director de Pemex y a quien asesora actualmente su predecesor Luis Ramírez Corzo. Todas se contrataron sin opción a compra.

Los documentos de Pemex revelan que la mayoría de estas plataformas presentaban fallas que contravienen las normas de seguridad y los acuerdos internacionales en la materia, como el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS, por sus siglas en inglés). En algunos casos, el equipo y la infraestructura contratada y pagada por PEP no era la que en realidad tenían las plataformas al momento en que fueron supervisadas.

Norrie Mc Vicar, presidente del Grupo Internacional de Fuerza de Trabajo Costa Afuera de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), encargada de la supervisión y verificación del cumplimiento de las normas internacionales en las plataformas petroleras en los 148 países miembros, explica que su reciente inspección a la Sonda de Campeche detectó que: “Los mismos consorcios que tienen sus plataformas en el resto de los países petroleros tienen buenas prácticas industriales, pero en el Golfo de México bajan sus estándares de calidad e incumplen las normas internacionales de seguridad”.

Hace un mes, la ITF arrancó a nivel mundial la campaña emergente para mejorar las condiciones de los trabajadores en la Sonda de Campeche. Según la ITF, el principal problema en torno a la industria petrolera es la corrupción.

 

Chatarras texanas

La compañía Mexdrill Offshore, subsidiaria del consorcio Diamond Offshore Drilling, entró como contratista de Pemex en 2003, cuando Felipe Calderón, entonces secretario de Energía, avaló los millonarios arrendamientos. De las plataformas contratadas para el periodo 2007-2010, cuatro son de esta compañía: Ocean Nugget, Ocean Worker, Ocean New Era y Ocean Ambassador, pese a que el corporativo exime obligaciones con el fisco al operar en paraísos fiscales (Contralínea 111).

Las actas de Pemex revelan que las cuatro plataformas tienen deficiencias. En el caso de la Ocean New Era, se dictaminó “no apta”, aunque no se le rescindió el contrato.

Ésta fue construida en Alabama en 1974 y operaba con bandera de Estados Unidos. Actualmente utiliza bandera de conveniencia de las Islas Marshall, según datos de la Secretaría de Marina Armada de México. El 27 de julio de 2007 se arrendó con el contrato 421006824, por 250 millones de dólares, aún cuando éste estipulaba que la plataforma debía tener un año máximo de construcción de 1990.

Durante tres meses no se le sometió a ninguna verificación. El 14 de octubre el grupo multidisciplinario encargado de los check list, encabezado por Alberto Soberanis Gutiérrez, concluyó que no cumplía los requerimientos mínimos de PEP. El documento indica que, durante los dos días que se inspeccionó, “se presentaron condiciones inseguras” y que no se contaba con un plan de respuesta de emergencia: hubo una alerta de presencia de gas y el personal de la contratista no supo cómo actuar; además, se descubrió que no tenía el paquete básico de seguridad para detectar gas sulfhídrico.

Aún con estas deficiencias se le paga una renta promedio de 3.5 millones de pesos al día, vigente hasta el 29 de enero de 2010. La Ocean New Era opera al norte del campo Ku-Maloob-Zaap, a un costado de la plataforma Petrolia.

El 26 de julio de 2007, otras dos plataformas de Mexdrill comenzaron a operar en la Sonda: la Ocean Voyager y la Ocean Worker. La primera fue construida en 1973 y traída del Puerto de Sabine Pass, Texas; se rentó mediante el contrato 421006823 por 324 millones de dólares. Se supervisó hasta el mes de noviembre, aunque la norma indica que la revisión debe ser previa.

El monto del contrato incluye el mantenimiento integral de la plataforma y el costo de la tripulación (42 personas) del 26 de julio de 2007 al 10 de febrero de 2010. Cuando se supervisó, dicen los documentos, adolecía de mantenimiento general. La infraestructura más deteriorada: grúas, zona habitacional, comedor y servicio médico. En el área de seguridad, los extintores estaban caducos, los botes salvavidas no tenían equipo de comunicación y los remos no servían. Tampoco las balsas salvavidas eran aptas.

Aunque los sistemas de comunicación son vitales para comunicarse con tierra, los de la Ocean Voyager no estaban completos o no funcionaban. Ante las deficiencias, los representantes del área de Seguridad Industrial, Protección Ambiental y Calidad de PEP se negaron a firmar el acta donde se le determina “apta” para operar.

El check list de la Ocean Worker, rentada mediante el contrato 421007826 del 26 de julio al 24 de agosto de 2007, indica que el helipuerto presentaba fallas, al igual que los sistemas de detección de gas.

En diciembre de 2007 entró en operación la Ocean Ambassador, construida en 1975, arrendada mediante el contrato 421007832, que concluyó en abril pasado. El acta de supervisión indica que el software con el que operaba no era el estipulado en el contrato. En cuanto a la infraestructura, habían fallas en los sistemas de medición de flujo de combustible.

 

Todco, plataformas de alto riesgo

En 2007, la texana Todco, subsidiaria del The Offshore Drilling Company, rentó dos plataformas de perforación marina autoelevable: The 205 y The 206. La primera, del 25 de junio de 2007 al 23 de junio de 2009. La segunda, del 29 de octubre de 2007 al 27 de octubre de 2009.

La The 205 fue calificada “no apta” por los supervisores. Tampoco se le rescindió el contrato. Se verificó en enero pasado, tres meses después de que iniciara trabajos. Ante las deficiencias, los representantes del SIPAB, Alberto Pérez Hernández y Claudia Lizbeth Martínez Ascencio, y el encargado de mantenimiento SPESO, Ignacio Cárdenas Castan, se negaron a firmar las actas.

Se descubrió que requería mantenimiento anticorrosivo urgente. El equipo de radiotransmisión estaba incompleto. El sistema general de alarma no tenía señalización.

Las grúas no movían la carga requerida, lo que alteraba los trabajos en los pozos. La caseta de los perforadores de pozos no tenía equipo de comunicación. La contratista no presentó reportes de los pozos en los que trabajaba, tampoco de las fallas durante los trabajos ni las acciones correctivas. No se tenía sistema de mezclado de lodos. Las bombas contraincendio no alcanzaban la presión requerida. Las canastas de carga estaban oxidadas y rotas. El quemador ecológico, que de acuerdo con el contrato debe operar desde que la plataforma inicia trabajos y hasta el último día de arrendamiento, no servía. Los residuos de hidrocarburos estaban apilados por todas partes.

El gabinete médico carecía del instrumental y tanto el mobiliario como el material clínico eran de calidad inferior a los mínimos requeridos. Por ejemplo: la camilla ubicada en el piso de perforación estaba sucia y los tubos corroídos.

El mobiliario de las oficinas estaba oxidado y las láminas laterales filosas. El software y hardware no cumplían los requerimientos estipulados en el contrato de PEP. El drenaje en la zona habitacional y piso de perforación estaba tapado.

En cuanto a los sistemas de seguridad: los botes salvavidas no tenían mantenimiento y no pasaron las prueba de izaje. Los motores de las lanchas salvavidas no servían. El contrato marcaba que debía haber cuatro resucitadores de oxigeno y solamente había dos. Los cables de seguridad eran deficientes.

El check list de la The 206 revela anomalías en las áreas de infraestructura y seguridad. No se tenía el certificado clase ABS. No tenía detectores de concentración de gas sulfhídrico ni había alarmas de detección de gas.

El helipuerto requería de mantenimiento anticorrosivo y un programa contraincendio. Las grúas no tenían sistemas de comunicación, tampoco las zonas de perforación. El equipo de bombeo era deficiente, los motores estaban dañados.

Todo el mobiliario de la zona habitacional requería ser sustituido. El personal de la plataforma no pudo comprobar su experiencia y tampoco estaba capacitado para situaciones de emergencia.

Noble, plataformas vetustas

El primer año de la gestión de Reyes Heroles se arrendaron nueve plataformas del consorcio Noble International, construidas entre 1975 y 1981: Noble John Sandifer, Noble Eddie Paul, Noble Leonard Jones, Noble Johnnie Hoffman, Noble Sam Noble, Noble Earl Frederickson, Noble Bill Jennings, Noble Lewis Dugger y Noble Tom Jobe.

En las plataformas, los helipuertos son estratégicos para arribos, traslados y evacuaciones de emergencia de personas y materiales. Sus condiciones están delineadas en las cláusulas de los contratos de PEP con base en la norma aeronáutica internacional.

Los documentos de supervisión revelan que las plataformas de Noble presentan fallas en las normas de seguridad, infraestructura o mantenimiento de sus helipuertos. Cuando se inspeccionaron, más de la mitad tenía deficiencias de seguridad, mantenimiento, limpieza, tratamiento anticorrosivo, sistema contraincendio, iluminación para luz nocturna y rutas de acceso; tampoco había señalamientos ni instructivos básicos de seguridad para los pasajeros.

Destaca el caso de la Noble Earl Frederickson, que se rentó del 2 de mayo de 2007 al 30 de abril de 2008 mediante el contrato 421007810. El helipuerto para descenso y despegue de helicópteros Bell 412 se aceptó “de forma condicionada”, pues no cumplía las normas de seguridad.

La observación general es que las plataformas de Noble carecen de mantenimiento anticorrosivo preventivo y correctivo. Las grúas presentan fallas y el equipo de salvamento (lanchas, botes, remos) está en malas condiciones. Las alarmas de emergencia presentan deficiencias.

Otras fallas se registran en los sistemas detectores de gas sulfhídrico, gas combustible y detección de humo y fuego, los cuales, al momento de la supervisión, requerían de mantenimiento inmediato.

La plataforma Noble John Sandifer, arrendada mediante el contrato 421006837 por 161 millones de dólares para el periodo del 20 de septiembre de 2007 al 20 de marzo de 2010, se verificó el 23 de septiembre. El documento registra: “Excesiva corrosión”. La estructura total de la plataforma requería de mantenimiento anticorrosivo emergente. La herramienta presentaba alto grado de deterioro y requería ser sustituida. Las grúas no estaban calibradas y los cables de acero no estaban certificados.

En la zona de perforación de pozos, las válvulas de las presas de lodo reportaban fallas, lo mismo que las anclas de perforación, las conexiones de transferencia de líquidos materiales, faltaban bombas para los pozos. El piso de perforación requería de mantenimiento anticorrosivo y sustituir el cableado. La plataforma no tenía todo el equipo de mezclado de activos y lodos y el que había tenía fallas, al igual que las anclas de perforación. Tampoco tenía sensores para la medición de parámetros de perforación.

El área habitacional estaba completamente deteriorada, por ejemplo no había aire acondicionado (indispensable ante la alta temperatura en altamar), los plafones de las cabinas, pasillos y oficinas estaban rotos o no había; los baños no estaban en condiciones de uso. La de almacenamiento de materiales y patio de tuberías tampoco cumplía con las condiciones de seguridad y salubridad. El área de bombas necesitaba mantenimiento anticorrosivo, engrase y verificación, lo mismo que las líneas de control.

Se registraron fallas en la red contraincendio y los detectores de humo. El sistema general de alarma no servía, tampoco tenía los certificados de alguna sociedad clasificadora perteneciente a la IACS, como indica el contrato. El equipo de salvamento tampoco estaba vigente.

Para los trabajos en plataformas, las grúas son cruciales para toda operación; éste es uno de los requerimientos primordiales en los contratos; empero, la mayoría de grúas de las plataformas del consorcio Noble han presentado fallas, de acuerdo con los documentos de supervisión. Otras no cumplen con la capacidad estipulada en el contrato para carga y descarga de las plataformas a los barcos abastecedores y viceversa. Todas requerían de mantenimiento inmediato.

Por ejemplo, en el caso de la Noble Sam Noble, plataforma arrendada del 21 de septiembre de 2007 al 21 de marzo de 2010, mediante el contrato 421006846 por 161 millones de dólares, la grúa no tenía sistema de emergencia y los cables de acero no estaban dentro de los periodos metalográficos tolerables.

En el caso de la Noble Johnnie Hoffman (supervisada el 28 de octubre), además de las fallas en la grúa, los sistemas de alarma de toda la plataforma tenían averías. El equipo de salvamento tampoco servía. Esta plataforma fue arrendada mediante el contrato 421006844 por 163 millones de dólares, del 15 de octubre de 2007 al 14 de octubre de 2010.

En algunas de las plataformas que entraron en operación el año pasado, los documentos revelan que se le dieron prórrogas para adaptar las especificaciones del contrato.

Uno de estos casos es el de la Noble Tom Jobe, que se arrendó mediante el contrato 421007820 del 8 de agosto de 2007 al 8 de agosto de 2008. A finales de agosto, durante la supervisión, se le autorizó una venia al mes de noviembre para adaptar la infraestructura y materiales según el contrato. Posteriormente, no se supervisó si la compañía cubrió los requerimientos.

Otra prórroga se le dio para la Noble Eddie Paul, rentada mediante el contrato 421006831 por 165 millones de dólares, del 5 de junio de 2007 al 3 de diciembre de 2009. Según los documentos de PEP, los tableros de control, los indicadores de presión y los de nivel de lodos estaban descompuestos.

 

El caso de Nabors

En 2007, cinco de sus plataformas fueron arrendadas por PEP, dos de ellas por adjudicación directa. Cuando los especialistas las evaluaron detectaron deficiencias en todas ellas. La falla generalizada es en los helipuertos, las áreas de perforación, zonas habitacionales y sistemas de seguridad.

No se contaba con atlas de riesgo, no había planos de distribución de equipo de emergencia ni de rutas de evacuación, tampoco dispositivos de seguridad. Las alarmas de gas y combustible no estaban calibradas. Los botes salvavidas no pasaron las pruebas de izaje y navegación. En algunos extintores faltaban señalamientos. Los barandales no se mantenían firmes.

La administración de la paraestatal contrató, sin licitación pública de por medio, las plataformas de Nabors argumentando que cubrían los requisitos contractuales. En contraste, los documentos internos revelan que no todas cubrían las especificaciones del contrato.

Uno de estos casos es la Mase 802. El contrato 421006840, del 24 de mayo de 2007 al 11 de febrero de 2008, estipulaba un mástil de 147 pies y una capacidad nominal bruta mínima de 1 millón 100 mil libras, el de Nabors era de 100 mil libras menos. Tampoco tenía sistema de circuito cerrado de televisión con zoom para monitorear todas las operaciones. El contrato requería de motogeneradores de arranque eléctrico, el de Nabors era manual. El equipo de perforación tampoco era acorde con las especificaciones. El sistema para separación de sólidos que supuestamente ya tenía el equipo de Nabors, según su propuesta ante Pemex, en realidad apenas estaba en proceso de adquisición.

Se encontraron fallas en los sistemas de detección de gas sulfhídrico, gas combustible y detección de humo y fuego en las áreas principales de riesgo: área de máquinas, piso de perforación y áreas habitacionales. El drenaje de aceites no tenía separador de contaminantes, tampoco había un tanque recolector que impidiera que las aguas aceitosas fueran desechadas directamente en el mar.

El helipuerto de la Mase 802 tampoco cumplía con las normas mínimas de seguridad. Los cristales de las grúas estaban estrellados, no había extintor y el tacómetro no servía.

Respecto de los servicios: los baños y servicios individuales, unidad para tratamiento de agua y calentadores de agua estaban en mal estado. El área de cocina y comedor tampoco cumplían los requerimiento del contrato.

En los equipos de seguridad: chalecos, botes, preservadores de vida, balsas inflables, resucitadores de oxígeno y aros requerían ser sustituidos. La red contraincendio no operaba; la presión de las bombas era 50 por ciento menor al mínimo requerido. No había extintores.

El contrato requería de por lo menos una unidad desaladora de agua para obtener agua potable en situaciones de emergencia, la de la Mase 802 estaba fuera de servicio. No había señalamientos de emergencia en el área habitacional ni otras zonas de operación. El personal no tenía conocimientos mínimos para situaciones de riesgo.

Los contratos de arrendamiento estipulan la certificación de todo el personal a bordo de plataformas, pero ninguno de los trabajadores de esta plataforma, desde el encargado por parte de la compañía, jefes de mantenimiento, supervisión mecánica, supervisión eléctrica ni el personal encomendado a la perforación de pozos pudo comprobar su experiencia.

En el caso de la P-18, alquilada mediante el contrato 421006841 del 3 de marzo de 2007 al 19 de enero de 2009, se descubrieron fallas en los sistemas de detección de gas; el helipuerto carecía del certificado que avalara la capacidad de la infraestructura receptora de naves. En el área habitacional no había alarmas. El consultorio médico carecía del instrumental básico.

En el caso de la plataforma Super Sundowner X, que se rentó del 9 de julio de 2007 al 25 de julio de 2008 a razón de 22 millones de dólares, fue supervisada el 12 de diciembre. Se descubrió que en general el equipo de monitoreo de toda la plataforma presentaba fallas, así que los trabajos de carga, descarga y perforación no eran monitoreados.

El dictamen señala que las condiciones del helipuerto ponían en riesgo a los helicópteros que arriban a la zona.

La Unidad de Bombeo de alta presión y las de lodos tampoco servían. Según el contrato, la plataforma debía contar con un separador de aguas aceitosas y un tanque de recolección con las líneas de drenaje interconectadas. Los supervisores encontraron que el separador no estaba instalado, es decir, durante más de un año descargó de manera directa las aguas contaminadas.

En el área de cocina se detectaron deficiencias en la zona de conservación de alimentos. Respecto al equipo de seguridad, la compañía no contaba con los certificados de sus botes salvavidas.

Las condiciones laborales de seguridad industrial e higiene son supervisadas, si acaso, una vez por año. Al respecto, trabajadores de este sector explican que aprovechándose de la falta de vigilancia, los contratistas no cubren los requerimientos a los que los obligan no sólo las cláusulas contractuales, sino la Ley Federal del Trabajo, de procurar a los empleados condiciones mínimas de seguridad laboral.

Uno de estos casos es el de la plataforma Nabors 659, que entró al servicio de PEP el 15 de enero de 2007 mediante el contrato 421006822; hasta pasados tres meses en que se hizo la supervisión (fechada el 26 de abril) se detectó que no había servicio médico.

El capitán Joaquín Dorantes, exfuncionario de Pemex y actual integrante del Frente Unido de Marinos Mercantes, explica que la falta de supervisión en las plataformas ha tenido como consecuencia muertes que se registran en esta zona. Destaca que un ejemplo son los check list que se realizan meses después de que las plataformas entraron en operación, lo cual es también contrario a los procesos de licitación, pues las condiciones de las plataformas deben revisarse antes de entrar a operar.

De acuerdo con las leyes y normas mexicanas la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tienen obligación de realizar visitas frecuentes a las plataformas, sin embargo éstas no se ejecutan.

Los inspectores de la ITF en México, Enrique Lozano y Honorio Galván, denuncian que Pemex obstaculiza las visitas de supervisión a las plataformas. Se ha negado el acceso aún cuando México es miembro de la organización internacional y, por tanto, sujeto a que se inspeccionen las plataformas.

 

Pride Drilling

En 2007, 10 plataformas del consorcio texano Pride entraron a la Sonda de Campeche. Aún cuando ésta es una de las compañías que más dinero ha recibido de PEP por la renta de sus equipos, no ha procurado dotarlos de los sistemas de comunicación y de seguridad que especifican los contratos. Las principales irregularidades en las plataformas de Pride son respecto al habituallamiento, los equipos de comunicación y seguridad. Hasta se detectaron casos de plataformas cuyo software carecía de licencias de uso.

En la Pride 100SE, contratada del 19 de abril de 2007 al 17 de abril de 2009, se descubrió que las balsas inflables estaban caducas, no había preservadores de vida y faltaban chalecos salvavidas. En la Pride Tenesse, arrendada del 1 de marzo de 2007 al 28 de agosto de 2009, el helipuerto no tenía instalado el sistema contraincendio.

La plataforma de perforación autoelevable Pride Oklahoma, arrendada del 11 de agosto 2007 al 9 de agosto 2008, tenía los extintores caducos desde noviembre de 2004, no había resucitadores y los instructivos de seguridad no estaban en español. Los motores de combustión tenían fugas. Faltaban válvulas de seguridad. Gran parte del equipo contratado no estaba en plataforma, la contratista argumentó que lo tenía en su bodega de Ciudad del Carmen.

La plataforma Pride Louisiana, arrendada del 17 de marzo de 2007 al 15 de marzo de 2009 (contrato 421006829), no tenía las suficientes balsas inflables para toda la tripulación, en detrimento al contrato y a la norma SOLAS.

En noviembre de 2007 se supervisó la Pride Texas, rentada a PEP para el periodo del 15 de septiembre de 2007 al 13 de septiembre de 2009 (mediante el contrato 421006832). Toda la plataforma requería de mantenimiento anticorrosivo, “orden y limpieza de los equipos contraincendios”. Las áreas que requerían de mantenimiento emergente, cita el documento, eran los motogeneradores, motores y ductos. Hacía dos meses que estaba en operaciones, pero el equipo contratado no estaba completo y la grúa no servía.

La Pride Mississippi, arrendada con el contrato 421007808, del 17 de septiembre de 2007 al 15 de septiembre de 2008, registraba falta de mantenimiento anticorrosivo, tampoco contaba con la maquinaria contratada y no tenía unidades salvavidas.

La Pride Colorado, arrendada mediante el contrato 421007809, del 1 de julio de 2007 a 29 de junio 2008, registraba falta de mantenimiento general; drenaje y baños tapados, equipo médico incompleto; desperfectos en las líneas de pozos, el sistema contraincendio y los sistemas de gas presentaron fugas.

Cuando se supervisó la Pride California, arrendada mediante el contrato 421007825, del 29 de octubre de 2007 al 27 de octubre de 2008, reportó tantas deficiencias que el representante del consorcio ante Pemex, Bruce Thornock, y el coordinador de Operaciones de Pride, José Rodrigo Nieto Loyo, se negaron a firmar las actas. La plataforma no tenía documentos de certificación aplicable vigente, esto es que ninguna casa clasificadora había avalado su calidad.

En cuanto a la infraestructura, la Pride California registró deficiencias en su helipuerto; en el área de grúas era emergente el mantenimiento anticorrosivo, la cabina tenía una fuga de aceite hidráulico y no tenía cristales. Los equipos de perforación estaban oxidados y algunos fierros y barandales estaban doblados. El equipo de seguridad no tenía mantenimiento. Todo el mobiliario del área habitacional estaba deteriorado. No había equipo instrumental médico.

Mediante su subsidiaria Mexico Drilling Limited, Pride rentó la plataforma Pride 1002E (contrato 421006842), del 27 de junio de 2007 al 25 de junio de 2009. Cuando se supervisó, se detectó que operaba sin quemador ecológico, contrario a las normas internacionales y al contrato de PEP. El helipuerto no tenía sistema contraincendio ni equipo de protección personal. Había fallas en el equipo de perforación, grúa, motobombas y motores. El equipo médico estaba en mal estado. La Pride cobró a PEP cuatro lavadoras y cuatro secadoras industriales para el personal abordo, se descubrió que no había tales.

En cuanto al ámbito de seguridad, no había botes salvavidas ni balsas, señalamientos ni rutas de evacuación. Al respecto, durante la supervisión, la empresa argumentó que los botes salvavidas no estaban a bordo “por falta de espacio físico”; pero “que cuando PEP se los requiriera podrían mostrarlos”.

Contralínea solicitó entrevistas con los representantes de los corporativos y con Reyes Heroles y Morales Gil. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Fuente: Revista Contralínea / México / Fecha de publicación: 01 de Noviembre de 2008 | Año 7 | No. 113

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