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El presidente Vicente Fox le mintió al pueblo de México, prometió un proyecto de cambio y un programa que sabía, perfectamente, que nadie que estuviera al frente de la Presidencia de la República, en sus aspectos medulares, lo iba a poder aplicar, afirma Rosario Robles Berlanga, líder nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Rosario Robles 2002

Justifica su afirmación en que los compromisos y los intereses que financiaron la campaña de Fox y apoyaban su candidatura a la Presidencia de la República, no tenían nada que ver con esas propuestas de cambio ni con los proyectos de transformación del país foxistas.

Rosario Robles habla de los terrenos económico y social de la administración foxista, que en lo fundamental son las mismas estrategias y políticas llevadas a cabo por los regímenes priistas de los últimos sexenios.

“Ernesto Zedillo quiso imponer el IVA a alimentos y medicinas; Fox retoma esa propuesta como su principal planteamiento en materia fiscal; Zedillo se planteó la privatización del sector eléctrico y Fox se lo apropió de manera encubierta”, destaca.

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Otro ejemplo, dice, son los programas sociales que Fox impulsa a través de Contigo, que con Zedillo fue el Progresa y con Salinas el Pronasol. Siguen siendo planes para administrar la pobreza. Persisten las mimas estrategias económicas de apertura comercial indiscriminada y el desmantelamiento del aparato productivo nacional.

Sin embargo, en lo político reconoce que la alternancia es un hecho muy importante, un triunfo y un acontecimiento histórico para todo el país, pero asegura que no es suficiente en un México con profundas desigualdades y polarizaciones sociales.

“Seguimos bajo un régimen intocable, presidencialista, donde las estructuras corporativas de poder del PRI siguen intactas y mucho menos se han hecho los cambios que conduzcan a un nuevo Estado ni un mayor equilibrio de poderes”, subraya.

La ex jefa del gobierno capitalino alude que Fox vuelve a las mismas prácticas del pasado priista. “Desde la Presidencia de la República se impulsa una estrategia cuyo objetivo es construir una mayoría en el Congreso de la Unión, en la que el presidente quiere vender la idea — porque él es un vendedor– de que los cambios que prometió no se han dado porque el Congreso y la oposición no se lo han permitido.

“Es totalmente falso que los cambios no se hayan realizado por el Congreso, porque el presidente, de acuerdo a la Constitución, tiene las facultades más importantes relacionadas con el manejo presupuestal. El problema no es el Congreso, sino el presidente, por eso tenemos que construir este Congreso plural, fortalecerlo y, además, con un proyecto alternativo”, asegura.

–¿El senador del PAN Diego Fernández de Cevallos busca a constitucionalistas de la calidad de Elisur Arteaga para consultarlo sobre la posibilidad de sustituir a Fox, qué opina al respecto?

–“De Diego Fernández de Cevallos espera uno cualquier cosa. Sabemos que a él lo único que lo mueve es su propio interés personal. Nadie debe apostarle al fracaso del presidente de la República, porque es apostarle al fracaso de México. La gente votó con mucha esperanza, con expectativa y un fracaso sería muy grave para el país.

“Hay gobiernos que pueden causar más daño y al país hay que salvarlo y plantearse otras alternativas. La dirigencia perredista no ha discutido ni definido una posición al respecto ni somos nosotros los que estamos interesados en generar estas situaciones de conspiración, que vienen de los grupos de su propio partido”, sostiene.

Sin embargo, “no dejo de advertir que si llegáramos a una situación evidentemente de crisis, se analizaría esa posibilidad (de sustituir a Fox) porque la clase política mexicana tiene el problema de no responder a las expectativas de la gente”.

En tono firme, Rosario Robles manifiesta que el fracaso de una visión de cambio pegaría a todos, no sólo al PAN o a Fox, sino a la izquierda que promueve un cambio y sólo beneficiaría al PRI, partido que hoy vende la idea de que ‘estábamos mejor antes que ahora; de que estábamos mejor cuando estábamos peor’.

Afirma que el Congreso debe ser un contrapeso importante en las políticas del presupuesto y en la definición de la política fiscal; puede aprobar una nueva Ley indígena. Por ello, dice que se requieren cambios constitucionales que fortalezcan a los poderes Legislativo y Judicial e impliquen una mayor participación ciudadana.

Dice que el gran reto es construir un PRD como opción viable de gobierno, que irrumpa en el escenario y rompa la lógica de polarización PRI-PAN, que es la que realmente pudiera presentarse en el proceso electoral del 2003.

Destaca que para el PRD su plataforma es el alto índice de aceptación en donde gobierna y considera que si hoy fueran las elecciones, el partido del sol azteca estaría por encima del 45 por ciento de la preferencia en el Distrito Federal, Zacatecas, Michoacán y Baja California Sur.

Rosario Robles considera que beneficia al perredismo el desencanto con relación al PAN, pues un amplio sector que nunca votaría por el PRI es el que el PRD debe captar; “entonces es el momento de que el PRD incremente sustancialmente sus votos y se coloque en una posición similar a la de 1997, “nos hemos planteado tener en el Congreso un 25 por ciento de los votos para contar con más de cien diputados en la Cámara de Diputados”.

Robles Berlanga platicó sobre la nueva etapa del PRD, partido que, reconoce, durante el último periodo había roto sus vínculos con la sociedad y le había apostado más al diálogo con el gobierno. Sin embargo, afirma que ahora se pretende retomar la relación con la sociedad.

Destaca que el PRD ha lanzado una plataforma de 10 puntos, en la cual se establecen aspectos importantes para los mexicanos, como empleo, salario, seguridad social, educación pública, educación superior pública gratuita, atención al campo mexicano y un programa emergente de apoyo a los migrantes, las mujeres y los jóvenes.

Admite que en 2003 sólo construyendo una gran alianza social se podrá disputar seriamente la Cámara de Diputados, “pero no pensamos en alianzas con partidos, sino con organizaciones sociales y personalidades políticas que encuentren en el PRD el instrumento para llevar su voz al Congreso”.

Adelanta que de ganar la Presidencia de la República en 2006, el PRD impulsará un proyecto de un Estado fraternal, solidario, con responsabilidad social, así como de derechos y libertades; construirá un gobierno que no abdique de sus responsabilidades, a través de políticas de igualdad, equidad y justicia para todos los mexicanos.

Reconoce que no se trata de personas, sino de construir y posicionar al proyecto del PRD en la gente y ya en 2005 se definiría al mejor candidato. “Por supuesto hay varias posibilidades: López Obrador o Ricardo Monreal, pero eso lo decidiremos en su momento, porque la personalidad sin el partido, no tiene ninguna opción de ganar una elección presidencial”.

-¿Rosario Robles por supuesto es una candidata natural?

-“Yo creo que hay diversas posibilidades; yo he dicho que ahorita no podemos pensar en eso Mi responsabilidad es sacar al partido adelante, posicionarlo y avanzar en el 2003, si esto no lo logramos, la imagen que se tenga de mi, pues el 6 de julio va a quedar hecha pedazos

“Tenemos que ganar a las clases medias y populares, así como a las mujeres, los indígenas, los jóvenes que en el 2000 dejaron de ver a la izquierda como una opción y voltearon hacia la derecha. Eso es grave y tenemos que recuperar a esos electores, a las mujeres que siguen siendo votantes cautivas del PRI.

El PRD desarrolla una consulta nacional sobre prioridades nacionales que se pretende realizar el próximo 20 de noviembre sobre los temas de trascendencia nacional que deben reflejarse en el presupuesto para el 2003 como la paz en Chiapas, la Ley Cocopa y la reforma eléctrica.

Desde la óptica de Rosario Robles, el PRD debe defender y responder a la mayoría de la población y a un sector del empresariado mexicano, pero no a los que se han enriquecido a costa de todos los mexicanos con apoyos indiscriminados del gobierno federal.

Critica duramente al gabinetazo, del que dice: “estas personalidades sólo representan los intereses privados, cuyos gerentes hoy están en el poder, pues ni siquiera son directamente los dueños de ese gran capital, sino los gerentes que representan a esos grupos y a sus intereses, sólo ven a México como un negocio y no como país”.

Sobre la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles comenta que en la conducción del partido el ingeniero no tiene ningún papel, sino sólo un rol histórico importante, y es uno de sus principales activos; es una figura con una presencia nacional indiscutible que nadie le puede regatear en las filas del PRD.

“Nosotros utilizamos, en el buen sentido de la palabra, el capital político que representa Cárdenas y, por supuesto, que su opinión vale y cuenta dentro del partido, pero las decisiones y las estrategias las define de manera colectiva la dirección nacional del PRD”.

José Réyez

 

Contralínea 7 / Octubre 2002

Contralínea 7