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Tras su muerte, la figura del Che consstituyó un jugoso negocio para el sistema que, en vida, combatió políticamente: el capitalismo. Y es que el mercado, en busca de consumidores, vio en este carismático héroe asesinado de 39 años, el ícono ideal para llegar a un nuevo sector tergiversando el discurso que postuló este revolucionario.

Ernesto Ché Guevara

Libros, revistas, artículos, estudios, reportajes, decenas de pàginas web, discos compactos, videos, carteles -en sus versiones de affiches y fotomurales-, postales, portalàpices, encendedores relojes, cervezas y whisky -además de las consabidas camisetas, escudos (pins)-, pasean por el mundo exhibiendo el rostro de un Guevara aparentemente inocuo.

Che Lite, es una reproducción de los Diarios del Che, cuando viajó de joven por Sudamèricaa bordo de una motocicleta. Su edición y venta se permitió apenas en 1995 en Estados Unidos donde se vendieron de inmediato más de 30 mil ejemplares, igual que en el Reino Unido.En tanto, en Italia, las ventas superaron las 80 mil copias.

Pero Ernesto Guevara de la Serna, una vez convertido en el célebre Che, postuló entre otros principios, la revoluciòn internacional y el nacimiento del ´hombre nuevo´, todos ellos non gratos al capitalismo que 32 años después de su asesinato usufructa con una imagen de él, a menudo adulterada, es decir, despojada del lenguaje que lo hizo peligroso para ese sistema.

Sin embargo, otros sectores -estudiantes, organizaciones no gubernamentales y liderazgos nacientes- no reniegan de la inmensa atracciòn que Guevara ejercó y ejerce aùn en sus vidas.

Por otro lado, “para quienes conocen o se interesan más en su obra, su intensa capacidad de trabajo y convicciòn de luchador social, se suma su fèrrea voluntad y honestidad, lo que constituye un modelo que actualmente es positivo rescatar”, observa Janet O´Gorman, experta en publicidad de una de las más importantes empresas estadounidenses.

Mutación ad hoc

Desde su asesinato, el 9 de octubre de 1967, el Che dejó de ser una amenaza y su figura evolucionó de revolucionaria a mítica y objeto de consumo. La mercadotecnia transformó al doctor Guevara en “bien cultural” para las generaciones posteriores.

Para explicar este boom, otros opinan que la figura sempiterna de rebelde juvenil del Che es motivante de recònditas emociones.

“El paradigma del Che es que estamos frente a un hombre absolutamente honesto, completamente generoso que constantemente perfeccionaba su personalidad”, publicó el semanario Newsweek, en 1997, al referirse al rescate de los restos del guerrillero y a la sobrevivenciade su mito.

El fenómeno se extendió a todos los puntos del planeta. En Helsinki, capital de Finlandia, la tienda Lenin vendìa -con èxito inusitado- un cafè con aroma a ron marca Che.

Al conmemorarse 30 años de su asesinato, una empresa británica intentó agregar un toque de virilidad a su cerveza local con una etiqueta que ostentaba la imagen del combatiente con una leyenda que rezaba: “Baned in USA, must to be good” (agotado en EU, debe ser bueno).

Y efectivamente se agotó, pero porque Aleida Marsh, la viuda de Guevara, demandó a la firma y la cerveza fue retirada del mercado.

Label, -una boutique del Nueva York anterior al 11-S- para jóvenes urbanos, vendió miles de camisetas con motivos militares y la imagen del revolucionario. La diseñadora del comercio afirmó que la razón de la masiva demanda obedecía a que “a fines de los noventa la gente se siente vacía y regresa al idealismo de décadas pasadas”.

Sin embargo, en pleno otoño del 2002, la cadena trasnacional de ropa casual juvenil Furor, oferta sus prendas a través de un espectacular retrato del doctor y guerrillero que va del techo al suelo. De esta manera, miles de burgueses que acuden a los malls, pueden adquirir prendas bajo el ojo del hombre que desafió al sistema capitalista.

Ahora que las agencias de seguridad e inteligencia mundiales carecen de un rival potencial equivalente al Che, su imagen llama a la Revoluciòn desde camisetas y skies que se exhiben en tiendas de deportes exclusivas que por el simple hecho de ostentar la copia de su caligrafía alcanzan ventas millonarias

Como nunca lo hubiera pensado quien también fue Presidente del Banco Nacional de Cuba, Che resucita economías, ideologìas y mezquindades. Quienes no sentían la menor simpatìa por él, su pensamiento y/o sus actos, lo deifican en aras de la ganancia o de atraer a un sector: el de los nostàlgicos de los sesenta, revoluciones incluidas.

El principio de esta chefilia, fue sencillo. A partir de explotar comercialmente la célebre imagen del guerrillero heróico en La Habana durante una ceremonia en la Plaza de la Revolución. Ahí se aprecia a un Che Guevara furioso cuyo gesto dio la vuelta al mundo.

El fotógrafo Alberto Díaz -Korda- narró años después a Granma la historia detrás de esa fotografía. De dos negativos que le tomó Korda al comandante Ernesto Guevara en un frío marzo de 1960, en La Habana, sólo uno se convirtió en la más famosa foto del Che.

Korda ya era un conocido artista y publicaba ensayos fotográficos en el periódico Revolución, para el que captaba los sucesos del momento y los jóvenes que los protagonizaban, a través del uso de la luz natural, elemento básico en su carrera.

“Durante el funeral de las víctimas del sabotaje al barco La Couvre en marzo de 1960.

Estaba a unos 8 ó 10 metros de la tribuna donde hablaba Fidel y tenía una cámara de lente semi-telefoto cuando me percato que el Che se acerca a la baranda, donde estaban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, rememora Korda.

“El Che se había mantenido en un segundo plano. Se acerca a mirar el río de gente. Lo tengo en el objetivo, tiro uno y luego otro negativo, y en ese momento el Che se retira. Todo ocurrió en medio minuto.”

Cuando llega al periódico y revela, Korda piensa que es una buena foto del Che, pero Revolución no la publica entonces. Siete años más tarde -apunta- esa imagen alcanza.

Ya en los noventa, la imagen comercializada del guerrillero cambió sustancialmente. El nuevo Che era una mezcla de hombre galante con actitud de noble, con la mirada compasiva semejante a Cristo.

Adicionalmente a la vasta iconografía sobre el comandante revolucionario, tras la noticia del hallazgo y posterior rescate de sus restos en Vallegrande, Bolivia, a fines de 1997, el mito revivió con un giro inusitado.

En la desolada región boliviana donde fue asesinado el Ché, sus habitantes promovieron -a la par que el gobierno- un recorrido turìstico denominado “La ruta del Che”, que les prové recursos por el turismo que llega a esa remotìsima zona boliviana.

Así, con la postulaciòn de un discurso “aventurero”, que suplanta el mensaje revolucionario socialista que buscaba crear “un Vietnam, otro Vietnam… muchos Vietnam”, el comandante Guevara aparece despojado de su verdadero sentido. Es un personaje ´light´como los que le gustan a la mercadotecnia capitalista.

En otros casos, como en publicaciones editadas a fines del siglo XX, el personaje histórico fue representado como un bobalicón que cometía error tras error por su afán aventurero. Así parece retratarlo Jorge G. Castañeda, antiguo analista político en el primer capìtulo de su libro “Compañeros”, editado en 1997, aunque no se sustrae al enorme poder del mito:

“El ejército boliviano cometiò su ùnico error de campaña una vez consumada la captura de su màximo trofeo de guerra. Transformò al revolucionario resignado y acorralado, al indigente del Quebrada del Yuro, vencido con todas las de la ley, envuelto en trapos y con la cara ensombrecid por la furia con la derrota, en la imagen crìstica de vida que sigue a la muerte. Sus verdugos le dieron rostro, cuerpo y alma al mito que recorrerìa el mundo”.

Por otra parte y tras la desclasificación de documentos del Archivo de Seguridad Nacional, en el año 2000, el analista Peter Kornbluh, sacó a la luz un memorándum que alude al día en que fue asesinado el combatiente, otro momento que ha sido estudiado bajo innumerables facetas pues marca el fin del personaje.

El documento cita:

“El 9 de octubre de 1967, Ernesto “Che” Guevara, fue asesinado por soldados bolivianos, entrenados, equipados y guiados por operativos de los ‘Boina Verde’ y la CIA. Su ejecución persiste como un evento histórico y controversial, y 30 años después,

las circunstancias de su incursión guerrillera en Bolivia, su captura, asesinato y entierro, son aún sujeto de un intenso interés público y discusión alrededor del mundo.

Al mismo tiempo, ha salido a la luz un cable de información de inteligencia de la Cia, que sintetiza los presuntos desacuerdos entre la entonces URSS y Cuba sobre la misión del Che Guevara en Bolivia. Este cable, fechado el 17 de octubre de 1967, prove información específica sobre las objeciones de Leonid Breznev al “despacho de Guevara a Bolivia”, y la decisión del soviético de enviar al premier Kosygin a Cuba en junio de ese año para discutir la oposición del Kremlin con Castro.

Según esta fuente la CIA, Kosygin acusó a Castro de “poner en peligro la causa comunista al delegar la causa de la guerrilla y apoyar grupos antigubernamentales bajo el argumento de que eran ´socialistas´. Castro también acusó a la URSS de modificar su apoyo a la revolución al negar todo apoyo a cualquier movimiento a menos que sus acciones convinieran a objetivos soviéticos. (CIA, Intelligence Information Cable, October 17, 1967)

Mientras estos documentos pululan por el mundo de la información y la desinformación, en Cuba se integra en lo que fue su casa y están sus libros y oficinita, una institución donde los interesados en saber sobre su vida puedan hallar respuesta a sus interrogantes. Se va a llamar Archivo Personal del Che, y María del Carmen Ariel García será la directora, reveló Aleida Marsh.

El archivo reunirá todo lo que se ha escrito sobre el Che en Cuba y también en el extranjero. “Además queremos editar todo lo que dejó escrito el Che. Va a salir El pensamiento ético, y ya se publicó El pensamiento político del Che, ambos escritos por María del Carmen. Decidimos que el próximo año vamos a editar, siempre dentro de las posibilidades del país, ya que es conocida la escasez de papel, tres cosas: los Pasajes de su estancia en el Congo…”, afirmó su viuda.

FOTOS: PORTADA DEL LIBRO Compañero, rúbrica del Ché y memorando de seguridad nacional.

Contralínea 7 / 1 al 31 de octubre de 2002

Contralínea 7